El final del calvario para el "Santo"

Tandil le da la espalda a un inexpresivo Santamarina, del que San Martín supo aprovecharse

27 Feb 2018 varios autores
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VOLVIÓ A SER DETERMINANTE. García recuperó su mejor nivel; jugó, hizo jugar a sus compañeros y marcó un golazo para el 2 a 0. Gran partido de “Caco”. foto gentileza RAUL CABRERA feloy

Tandil cuenta con la Piedra Movediza (caída), el Parque Independencia, el Lago del Fuerte, y el Club y Biblioteca Santamarina. Pero el “Gigante de las Sierras” no cuenta con la adhesión incondicional de los tandilenses.

El tema tiene su explicación: tradicionalmente, Santamarina fue un club dotado de un halo de elitismo, a diferencia, por ejemplo, de Ferrocarril Sud, el más popular de los clubes locales.

Además, hoy por hoy, el “Aurinegro” es poco club (no ofrece otra actividad fuera del fútbol) y cero biblioteca, no mucho más que un equipo que desde hace unos años milita en la B Nacional y que un par de veces no estuvo demasiado lejos de llegar a la máxima división.

En el presente, la situación cambió. Quienes conocen al club desde dentro aseguran que los dirigentes prefieren permanecer en la segunda categoría que pegar un salto: es que el dinero que impulsaba hacia arriba al “Aurinegro” hasta hace un par de años ya no fluye como antes.

Esto también tiene su explicación: el presidente de Santamarina es Pablo Bossio, hermano de Diego Bossio, quien dirigió los destinos de la ANSES entre 2009 y 2015. Además, Pablo intentó sin suerte en 2015 convertirse en intendente de la ciudad.

La relación entre los hermanos oriundos de Tandil hizo posible durante la última etapa del kirchnerismo que el “Gigante de las Sierras” contara, año tras año, con un presupuesto generoso. Así llegaron jugadores foráneos con sueldos que rondaban los 100.000 pesos.

Pero en la actualidad, el “Aurinegro” ya no tiene ese plus y no le queda otra que apostar a sus divisiones inferiores y las obras en su campo deportivo han quedado paradas hasta nuevo aviso.

La discretísima campaña actual tampoco potencia el entusiasmo de los tandilenses. En la calle, muchos ni siquiera sabían del partido de anoche. “Ahh ¿juega Santamarina, contra quién?”, preguntaban.

Y hablaban de las crecientes inversiones del hijo dilecto de la ciudad, Juan Martín del Potro, especialmente en el rubro de la construcción.

Tandil, una ciudad hermosa a la que San Martín llegó para dejar atrás el Calvario -otras de las atracciones del lugar- de no haberle convertido un gol ni rescatado un punto en sus visitas anteriores al Estadio Municipal. Para todo hay una primera vez y eso lo comprobó anoche el “Santo”.

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