La sequía impone nuevos desafíos tecnológicos

24 Feb 2018 Por Gustavo Frías Silva
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Las nuevas vicisitudes climáticas que viene sufriendo el campo tucumano, regional y nacional, sobre las consecuencias que sufren debido al comportamiento de las lluvias y su irregularidad en el ciclo de cultivo de los granos, preocupa mucho a todo el sector productivo y al Gobierno, por los perjuicios que estos eventos provocan.

De manera permanente, en este Suplemento informamos sobre el panorama que afrontan los cultivos de granos, caña de azúcar y otros, en aspectos vinculados a la irregularidad de las lluvias, y qué es lo que está sucediendo en los cultivos de diferentes áreas de Tucumán, donde la falta de agua fue abundante, regular o nula al momento de la implantación del cultivo, en este caso de granos, y luego durante gran parte de su ciclo de cultivo durante enero y parte de febrero.

Por suerte, las lluvias durante la última quincena de este mes marcaron un antes y un después, ya que el agua caída mejoró su estado vegetativo.

Preocupa que el clima, nuevamente, haya puesto en vilo el estado de ánimo de los productores, sobre todo cuando aún perduran en la mente del hombre de campo las sequías pasadas y las consecuencias nefastas que vivieron tanto en sus campos como en sus bolsillos.

Lo real es que la sequía a nivel país sigue golpeando, y sobre todo en la zona núcleo, por lo que las estimaciones de las Bolsas e instituciones y organismos del Estado indican que la caída de la producción es un hecho. Ya se habla de que se podría producir 46,5 millones de tn de soja y 35 millones de tn de maíz, valores muy inferiores a lo que se estimaba antes de que aparezca la sequía.

Estos irregulares comportamientos climáticos, con inundaciones y sequías temporales que seguimos viviendo desde hace tiempo en la mayoría de las zonas productoras de granos del país, donde Tucumán y el NOA no están exentas, sino que se acentúa el efecto climático. En cuanto a la falta de agua, nos indica que el principal reto que tiene el país y el mundo es la disponibilidad del recurso y la forma de amortiguar los efectos de esta faltante.

Excesos y defectos

El hombre de campo viene sufriendo, desde hace un tiempo, muchos inconvenientes vinculados al exceso o defecto de agua, a los que se suman los graves problemas financieros y económicos que originaron estos impactos climáticos en el NOA, por lo que la rentabilidad está cada vez más afectada por las retenciones que todavía existen, y que todos esperan que algún día el Gobierno Nacional pueda seguir disminuyéndolas y eliminarlas.

Como dijimos anteriormente, el clima de la región está sufriendo un proceso de cambio respecto del comportamiento que tenía desde 2011 hacia atrás, por lo que todavía se habla que las condiciones de lluvias al futuro podrían seguir siendo erráticas, variables y que se dispersen por toda la región. Esto preocupa y hay que tenerlos muy en cuenta.

Es por ello, que conseguir y tener las herramientas técnicas para afrontar un clima posiblemente adverso deben estar al alcance del productor, y en estos los técnicos y las instituciones deben seguir trabajando al respeto. Según estudios internacionales, la disponibilidad del “recurso agua” se agravará en los próximos años. Así, desde LA GACETA Rural afirmamos que los productores deben tener conciencia de los efectos de la seca, y la actitud debe ser defensiva a la hora de tomar la decisión de siembra.

Actualmente, la disponibilidad de tierras y de agua es cada vez más escasa, y se suma que el agua dulce debe a la vez servir para el consumo humano, como primera medida, y después para riego, uso industrial y bebida para ganado.

Por todo ello, una gestión óptima de un recurso tan escaso y valioso como el agua es fundamental para la supervivencia humana, un recurso que la tecnología aplicada al campo y la biotecnología pueden ayudar a preservar. La tecnología aplicada al campo puso al alcance del agricultor herramientas como el riego, la siembra directa, las rotaciones y los manejos adecuados de los campos, para lograr que estos capten y almacenen de la mejor manera posible el agua de lluvia, que muchas veces precipita en momentos en que el cultivo no necesita, pero queda guardado en el suelo para el momento oportuno. La biotecnología es también hoy un nuevo pilar en la cual se asienta el sistema productivo mundial, donde las investigaciones lograron poner al alcance del productor eventos biotecnológicos para mejorar la productividad por unidad de superficie. Debemos entender que la escasez de agua durante los períodos críticos de los cultivos es una de las variables que provoca la mayor disminución del rendimiento, y en muchos casos pérdidas totales, por lo que la investigación y el desarrollo en pos de lograr un mejor y más eficiente uso del recurso agua servirá para mitigar los efectos de la irregularidad pluviométrica que se viene dando.

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