Sueño olímpico con sello tucumano

Tomás Herrera nació en la provincia pero a los dos años se radicó en Mendoza y se hizo remero

19 Feb 2018

Un tucumano está en la selección de remo Junior. ¿Resulta extraño? Obvio, porque en nuestra provincia no hay clubes de remo. Sin embargo, está lejos de ser una broma. “Me fui a los dos años y hasta los 10 iba y venía todo el tiempo”, contó Tomás Herrera. Quizás sea frustrante para los simpatizantes del deporte tucumano en general si es que Herrera forma parte del futuro equipo que competirá en Juegos Olímpicos de la Juventud: no lo podrán sentir “suyo” porque Tomás compite para Mendoza.

“Le decimos ‘El Tucu’”, contó Martín Cambareri, técnico de la Selección Junior que hasta el domingo estará concentrado en Tafí del Valle y se entrenará en el dique La Angostura. El apodo es lo más tucumano que Tomás tiene porque cuando habla, la tonada es cuyana 100 por ciento. “Por cuestiones de trabajo de mi papá, nos mudamos a Mendoza”, le contó a LG Deportiva. El motivo de su regreso ya no es el que lo traía hace algunos años. “Venía de vacaciones”, recordó Tomás, que reconoce tener pocos recuerdos de El Manantial, donde vivió hasta los dos años. “Cuando me dijeron que veníamos a Tafí del Valle a entrenar me puse re feliz. Tenía muchas ganas de volver”, reconoció. Hoy, con 18 años, el remo, que lo distanció cada vez más de dónde nació, paradójicamente lo trajo de regreso. “A los 14 ya dejé de venir porque entrenaba mucho más”, reveló el medallista de oro en los Juegos Odesur 2015.

Un lugar con buena fama

La elevada altura sobre el nivel del mar a la que se encuentra Tafí del Valle es el principal motivo por el que las selecciones argentinas de remo se entrenan en el dique La Angostura. “Es un lugar que tiene muy buena fama entre los remeros. Además de ser lindo, es muy útil para remar. El dique tiene más de tres kilómetros, una buena distancia y también hace frío, lo cual es muy bueno para remar”, brindó una de las características que posicionan a la villa veraniega como un sitio de alto nivel para los remeros. “Mis amigos de Buenos Aires estaba preocupados por la altura. Yo estaba chocho porque tenía los mejores recuerdos de la montaña”, contó entre risas. Amaicha, El Infiernillo y el Monumento a El Indio fueron los puntos más claros en la descripción de aquellas recorridas familiares.

Su trayectoria deportiva, en comparación, es más corta que un viaje desde la capital tucumana hasta Tafí del Valle, pero más entretenida quizás. “Empecé a remar en 2011. Cuando era chico jugaba al tenis. Era bastante bueno, pero el entrenador me empezó a presionar bastante. Mi mejor amigo del barrio fue quien me llevó a remar”, rememoró el momento que descubrió porqué Facundo Moyano, también actual integrante de las selecciones nacionales de mayores, no estaba nunca en su casa. “Fui a contarle a mi mamá lo que él hacía y a la semana empecé a remar”, contó Herrera sobre su historia.

En Mendoza, el deporte acuático es muy popular. “Si me quedaba en Tucumán nunca hubiese conocido el remo”, describe Herrera. Sin embargo, no hay en otra provincia del país un escenario que brinde las prestaciones adecuadas para el entrenamiento en altura.

“Nos favorece muchísimo entrenar en estas condiciones. Si bien yo practico en altura porque Mendoza está a 800 metros, no es tanta en comparación con la de Tafí del Valle. Jamás había remado a tanta altura. A mi no me perjudicó mucho”, reconoció Herrera.

El tucumano destacó la rápida adaptación de sus compañeros -todos bonaerenses acostumbrados al llamo- en el primer día de actividad. “Me encanta remar con las montañas y los valles de fondeo, para mí es un paraíso”, elogió Herrera.

Comentarios