“En el Senasa hay que afianzar los programas sanitarios que funcionan”

Carlos Grignola estuvo 27 años en el organismo. Estuvo 11 años como Director Regional NOA Sur. El balance es bueno, si bien hay luces 
y sombras. Citrus, HLB, arándanos y proyectos

17 Feb 2018
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Foto gentileza de Gustavo frías silva

Con motivo de la jubilación del director Regional NOA Sur del Senasa, Carlos Grignola, quien dejó sus funciones el jueves pasado, LA GACETA Rural lo entrevistó para conocer algunos de los momentos vividos durante la larga trayectoria -11 años- que tuvo al frente del organismo.

Considera que su gestión tuvo aspectos positivos y otros no tanto, aunque resalta que el balance es muy bueno. Entre los hitos de su gestión, destaca la articulación interinstitucional, la creación del nuevo edificio del Centro Regional y la apertura del mercado de Estados Unidos para los limones y los arándanos tucumanos, entre otras cuestiones.

- ¿Cómo fueron los años que trabajó en el Senasa?

- Transité 25 años por el Senasa. Desde el año 2007 dirigía la regional y tuve que atravesar todo el período de regionalización del organismo.

Apostamos con fuerza a esta etapa para federalizarlo, haciendo aportes a las normativas nacionales desde la realidad local y cerca del productor. Fue un desafío y siento que tuve aspectos positivos y otros no tanto en mi gestión, pero que el balance es muy bueno.

Además de trabajar para jerarquizar al Senasa como una institución de prestigio internacional, tuve la suerte de estar acompañado por excelentes personas y excelentes profesionales, que demostraron estar a la altura de lo que necesitaba el país.

Por supuesto que es una sensación especial mi retiro porque es el fin de una etapa, pero al mismo tiempo me voy feliz por sentir que he cumplido con mi deber.

- ¿Cuáles fueron los hitos más importantes logrados durante su gestión?

- En estos años incrementamos las oficinas locales, acercando el Senasa al productor e incorporamos numerosos programas sanitarios para resguardar y mejorar el estatus fitosanitario de la Región.

Trabajamos muy fuerte para eliminar el histórico doble estándar sanitario, que generaba que haya alimentos de una alta calidad para la exportación y de no tanta para el consumo interno. También desarrollamos una línea de Agricultura Familiar con personal específico para esta tarea. Sostuvimos a la región, en este tiempo, como libre de fiebre aftosa, al igual que en todo el país, y nos preocupamos por hacer hincapié en los controles de los frigoríficos, tanto nacionales como provinciales (en articulación con los gobiernos locales de Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca).

Hicimos hincapié y desarrollamos como línea de trabajo la interinstitucionalidad, entendiendo que era la mejor manera de cumplir con nuestros objetivos. En el abordaje de temas complejos fuimos viendo que esta es la mejor y, tal vez, la única manera de encontrar solución a los mayores desafíos. En ese sentido, en los últimos tiempos fortalecimos y profundizamos el trabajo mancomunado con productores a través de sus organizaciones como Sociedad Rural, Apronor, Afinoa, Apratuc, Acnoa, etcétera, junto a los gobiernos locales de las tres provincias que componen nuestra regional, y otras instituciones como INTA, la Estación Experimental Obispo Colombres (Eeaoc), Ministerio de Agroindustria, la Subsecretaría de Agricultura Familiar, INTI, entre otras.

En estos años, consolidamos el Programa de Certificación de Fruta Fresca Cítrica con destino a la Unión Europea y otros mercados con similares restricciones cuarentenarias, y formamos parte de todos los equipos que trabajaron para la apertura del mercado de Estados Unidos para el limón tucumano y los arándanos, que es de gran importancia para la economía regional.

También me voy con la satisfacción de dejar un edificio nuevo en donde funciona el Centro Regional NOA Sur y la oficina local de Tucumán, un espacio cómodo tanto para los trabajadores como para el público. Finalmente, siendo Tucumán una provincia donde la producción cítrica tiene un lugar preponderante, haber evitado el ingreso del HLB en el Noroeste Argentino es un gran orgullo.

Si bien tengo plena confianza en el equipo de trabajadores que queda por su capacidad y compromiso, veo con cierta preocupación las dificultades presupuestarias que estamos atravesando y que pondrían en riesgo el funcionamiento de estos programas, y por lo tanto, el status fitozoosanitario.

- ¿Cómo cree que deben continuar las labores para prevenir la entrada del HLB a la región NOA?

- Contamos con un Programa de Prevención del HLB que es único en el mundo. Es un programa que se creó en 2009 y que se basa en un fuerte trabajo de control fitosanitario, tareas de monitoreo, capacitación y la implementación de una campaña de concientización sobre el daño que esta plaga puede causar a la citricultura nacional.

Recordemos que el HLB no tiene cura hasta el momento, y resulta la enfermedad más destructiva de los cítricos a nivel mundial. Ya está instalada en diferentes países como Estados Unidos y Brasil, y en algunas provincias argentinas como Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa. En Santiago del Estero detectamos un caso el año pasado y activamos el plan de contingencia. Desde entonces, todos los análisis nos dieron negativo y no encontramos ninguna otra planta enferma. Seguimos monitoreando permanentemente. Sabemos de la importancia de trabajar en la prevención, que es la única clave para combatir el HLB. Su ingreso provocaría un impacto social y económico muy alto, por lo que resulta trascendente mantener el actual estatus sanitario de Tucumán, que es libre de la enfermedad y del insecto transmisor la Diaphorina citri.

- ¿Cómo debería el Senasa seguir involucrando al sector privado en el problema de la langosta?

- La explosión demográfica de langosta en el año 2015, nos obligó a reforzar la articulación de los sectores público y privado. Era una plaga que no estaba en la región desde hace más de 60 años. Si bien se hacían controles permanentes, diversos factores llevaron a que su aparición nos interpele a revisar nuestra estrategia.

Así, creamos los comités de emergencia, en una primera etapa, y luego fuimos implementando los comités nacionales, provinciales y zonales, para hacer un abordaje territorial e interinstitucional para la lucha contra la plaga.

Hemos tenido la fortuna de que en nuestra regional, que incluye a las provincias de Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca, tuvimos una gran respuesta de los productores, tanto los que están como en alguna asociación como los que no. Creo que el camino está trazado y lo único que resta es seguir caminando juntos.

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