Bossio y Altuna, dos amigos que se reencontraron en San Martín

Ambos le tomaron el gustito al fútbol y decidieron qué era lo que querían ser cuando fueran grandes.

29 Ene 2018
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BUENA ONDA. Bossio y Altuna se conocen desde chicos y comparten el puesto. Sin embargo, se apoyan mutuamente. LA GACETA / FOTO DE Antonio Ferroni

Nacieron con un año de diferencia, en la década del ‘90, en el sur de Córdoba, a siete kilómetros de distancia. Lucas Bossio, en Wenceslao Escalante; Alejandro Altuna, en Laborde.

Desde chicos, ambos le tomaron el gustito al fútbol y decidieron qué era lo que querían ser cuando fueran grandes.

Se conocieron casi por casualidad, pero luego forjaron una amistad que se hizo fuerte a pesar del paso del tiempo y de las distancias.

“Jugando para la selección sub-15 de la liga Beccar Varela conocí a su hermano, David, que tiene la misma edad que yo y nos hicimos muy amigos. Después, por él lo conocí a Alejandro y terminamos formando un gran grupo de amigos”, explica Bossio en diálogo con LG Deportiva.

Si bien nunca llegaron a jugar juntos ni a enfrentarse, el lazo se fortaleció a tal punto que nunca perdieron el contacto; a pesar de que el fútbol, que había servido de nexo para contactarlos, se había encargado de separarlos. “Lucas se fue rápido a Buenos Aires a hacer las inferiores en Arsenal, y yo a Córdoba capital, para sumarme a las formativas de Belgrano”, cuenta Altuna, sobre un hecho que no pudo cortar la relación. “Siempre estábamos en contacto y, a pesar de que sólo nos veíamos cuando volvíamos a nuestros pueblos para las fiestas o las vacaciones, manteníamos una muy buena relación”, agrega.

Pero una vez más, el fútbol logró acercarlos en 2016. Bossio firmó con Chacarita y Altuna se sumó a Flandria. “Si bien tampoco pudimos enfrentarnos, aprovechamos para juntarnos a comer y a pasar el tiempo juntos”, relata Bossio, dejando en claro que fue San Martín el club que pudo lo que nadie había podido a lo largo de sus vidas: lograr que compartieran una cancha de fútbol.

En el inicio de esta temporada el “Santo”, necesitado de sumar volantes centrales los incorporó a sus filas. “Fue lindo volver a encontrarme con Lucas y, sobre todo poder compartir el día a día, justo en un club tan grande como San Martín. Cuando uno está lejos de su casa es fundamental tener un amigo. Al estar solo, por ahí necesitás tener con quién charlar ciertos temas”, asegura Altuna y le pasa la pelota a su amigo. “Tal cual, eso es lo más importante. Y más entre nosotros que nos llevamos muy bien”, remata “Pulpo”.

Pero la partida de Sebastián Prediger en el inicio de la pretemporada, abrió la lucha por ganarse el reconocimiento de Rubén Forestello y quedarse con la titularidad en el equipo que intentará pelear por uno de los boletos a Primera. Sin embargo, esa disputa no cambia nada en la relación. “Nada de nada”, aseguran a coro, con tonada más “porteña” que cordobesa, características de los pueblos del sur de esa provincia.

“Es una competencia sana dentro del entrenamiento y nada más. Después no hablamos mucho del tema. Sabemos que sólo uno jugará y listo; el otro apoyará desde afuera”, sentencia Altuna. Y Bossio agrega más datos: “lo principal es el apoyo, pero no sólo entre nosotros sino entre todos los jugadores que integramos el plantel. La unión es fundamental en cualquier equipo.”

Más allá de quién sea titular o quién deba esperar sentado en el banco, hay algo que los une más que nada. Lograr cosas importantes en Bolívar y Pellegrini. “Ascender con San Martín sería algo único, un sueño. Poder devolver a Primera a un club tan grande sería histórico e inolvidable”, jura Altuna. En tanto, Bossio no se queda atrás. “Es un sueño que siempre tuve, desde la primera vez que me puse esta camiseta. Quiero lograr algún título con San Martín”, remata.

El fútbol los unió y el “Santo” volvió a reunirlos. Bossio y Altuna, dos amigos con todas las letras.

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