Una prueba de laboratorio para Atlético

El "Decano" perdió en Recife, pero el partido, al final de cuentas, le sirvió a Zielinski para sacar sus conclusiones sobre algunos jugadores.

15 Ene 2018

Los titulares locales hablaron de que la Copa “Ariano Suassuna” ha vuelto a quedar en casa del “León”, por cuarto año consecutivo. Aseguran que el dueño de casa, Sport Recife, logró la victoria a partir de haber logrado una buena producción en conjunto. Atlético, la víctima, en este caso, fue a probar variantes, una nueva versión de sí mismo mezclada con titulares, habituales suplentes y futbolistas que no fueron demasiado tenidos en cuenta el año pasado. Es decir que más allá del resultado final, del 0-2 sufrido en Recife, el “Decano” se puso a prueba en un laboratorio ajeno.

Hubo diferencias entre el ganador y el derrotado, amén de los goles de Sander, sobre la recta final del primer tiempo (34’), y la daga de Thómas (90’). Hubo diferencias en lo colectivo, valga la insistencia, porque Sport Recife se mostró más entero que un visitante a veces demasiado largo entre sus líneas y corto cuando debió, justamente, reducir los espacios a su contrario.

Si le faltó inteligencia al “Decano”, puede ser. Si le sobró físico, pese al cansancio de un viaje que comenzó en Salta, pasó por Buenos Aires y siguió por Río de Janeiro hasta Recife, todo a horas de jugar la Copa, sí. En ese rubro, Atlético sí se mostró entero. Pero ello, al final de cuentas no sumó para el resultado. Sí para lo que viene de la actividad oficial del semestre, que es lo que importa: la Superliga, la Copa Libertadores y la Copa Argentina.

¿Cómo se dio el encuentro? Con uno proponiendo (Sport Recife) y otro (Atlético) aguardando un error que jamás llegó en su plenitud. Sí llegó al arco de Magrão el “Decano”, pero jamás lo hizo con el tiempo y la forma para hacer de una puntada decisiva un gol. Mauricio Affonso intentó ganar en las alturas, pero jamás pudo hacer de un cabezazo suyo una dinamita.

Otros de los que entró de movida, pero que no sería titular a futuro, fue Gervasio Núñez. Por el carril izquierdo no desbordó como debería haberlo hecho. Le cerraron bien los canales de salida. Tampoco fue gravitante Favio Álvarez, la pieza clave del mediocampo tucumano y mayor nexo con los delanteros. Se lo extrañó. Las otras dos patas del medio ayer, Francisco Grahl y David Barbona, uno en el quite y otro en la proyección, respectivamente, estuvieron en el mismo dial que los recién mencionados: apagados.

¿Por qué tanta mención a los volantes? Porque en esa zona se jugó el partido ayer, y en esa zona, dicen lo que saben, se terminan de ganar o perder los partidos. El que la gana, tiene mayores chances de festejar la victoria. Así fue.

Habiendo perdido en la “Aduana”, Atlético cayó también en la zona caliente. “Pulguita” estuvo bien bloqueado, por caso, y Tomás Cuello, su reemplazo, que hacía tiempo no jugaba con los “grandes”, entró siendo la séptima variante que propuso Zielinski en Recife. Atlético ya era un Atlético en tercera versión de nombres.

El balance

Si fuera por el marcador, está claro que la visita a Recife no hubiera sido positiva. Pero como sucede en cada pretemporada, de lo sucedido ayer, hay mucho por aprender. Sobre todo en lo referido a los detalles mínimos que luego se convierten en goles en contra.

Los goles de Sport Recife llegaron en parte por descuidos de la zaga del “Decano”. Fallaron en la cobertura del primer gol (además de que Batalla descuidó quizás su palo), y en el definitorio, todo comenzó a partir de una salida y de una floja respuesta atrás para desprenderse del balón.

En rigor, esta gira sí tuvo sus frutos. Atlético se probó ante un rival con roce internacional, que sirve de medida para la Copa Libertadores.

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