“Peque” sigue cobrando altura

Ubicado en el puesto 26 del ranking mundial, atraviesa su mejor momento deportivo. Pero no se conforma: tras redondear un gran 2017, se ilusiona con elevar aún más la vara en 2018.

08 Ene 2018
1

PLATEADO. Schwartzman, orgulloso con el Olimpia de Plata que ganó a fines de diciembre. Leonardo Zavattaro/CPD

Alejandro Klappenbanch.-

Como si fuera una réplica a gran escala de lo que ocurre tras cada partido de tenis durante el año, el calendario no permite respiro. Algo termina e, inmediatamente, algo nuevo comienza. En el medio un espacio de tiempo, efímero, que no permite un descanso profundo. Es parte de la vida del tenista, esa vida que a veces cansa y satura, y otras tantas llena de efervescencia y excitación cuerpos y corazones.

Diego Schwartzman vive un momento de euforia. La adrenalina acompaña cada uno de sus pasos. Y compensa de tal forma los tramos de cansancio que los minimiza hasta permitir que pasen inadvertidos. La intensidad es un sello de quien, en el puesto 26 del ranking mundial, vive el mejor tramo de su vida deportiva. “Jugué mucho, gané bastante. Tuve semanas largas, de mantenerme en competencia hasta viernes, sábado o domingo. Eso desgasta, exige, y a la vez te llena de confianza. Desde lo numérico, fueron 67 partidos, un montón para mí, la primera vez que llego a esas cifras. Y una buena conclusión es lo entero que terminé, sin lesiones, sin cansancio extremo”, destaca “Peque”.

- Decís 67 partidos, te agrego 39 victorias. ¿En algún punto te sorprendiste?

- Sorpresa no es la palabra. Aunque parezca contradictorio, fueron vitales algunas derrotas apretadas que sufrí en la primera parte del año, frente a jugadores importantes. Eso fue una pauta de lo bien que estaba jugando. La frustración la convertí en confianza y me enfoqué en esos detalles a pulir para poder cambiar una derrota finita por una victoria. No me sorprendí con el nivel que tuve. Tal vez sí por haberlo mantenido durante tantos meses.

- Fue un año de primeras veces para vos: victoria contra un top 10 (fueron dos en total), cuartos de final en Grand Slam, también en Master 1.000…

- Fueron varias cosas nuevas. Y lindas. Alcancé una regularidad que nunca antes había tenido y que es el mayor objetivo para 2018. Al contemplar la cantidad de Top 10 que tuvieron lesiones y salieron mucho tiempo del Tour, es obvia la conclusión de que en esas ausencias había oportunidades para muchos. Yo tomé las mías, tanto como otros tomaron las propias. Miralo a Dimitrov: ganó el Masters y terminó N°3 del mundo. Los cuadros estaban más abiertos en terceras rondas, en octavos de final. Tuve un saldo muy positivo en ese sentido.

- Más allá de esto, ¿sentís que dejaste pasar alguna chance muy importante?

- Me gustaría haber jugado mejor en cuartos de final de Montreal contra Robin Haase. Lo que siento no tiene que ver con haber perdido, ya que es alguien de mejor juego de lo que dice su ranking y a quien nunca le había ganado. El punto es que aún hoy siento que no pude competir mentalmente. Estuve muy nervioso, la ansiedad me jugó una mala pasada. Es un partido para recordar y aprender mucho de lo que me pasó.

- Del otro lado, ¿cuál partido elegirías para volver a jugar, por lo bien que lo hiciste?

- En Nueva York, frente a Marin Cilic, durante el US Open. Me ocurre algo extraño con ese partido. Soy alguien que se acuerda de cada punto, es más, cada golpe de cada punto de cada juego. Pero de ese día no me acuerdo tanto, incluso tengo momentos borrados, como si no hubieran existido. Varias veces vi el resumen con los mejores tramos y en mi memoria no aparecen. Fue un partido muy emotivo, un mojón anímico y estadístico: victoria contra un top 10 que me permitió llegar por primera vez a segunda semana de un Grand Slam y justo contra alguien que había sido campeón allí. Me encantaría volver a sentirme así en la cancha.

- ¿Por dónde creés que pasará tu clave para continuar progresando en 2018?

- Debo enfocarme en la regularidad para jugar la mayor cantidad de veces lo más cerca posible del 100% . Cuando lo lográs, de repente te encontrás ganando partidos aun jugando mal, algo que te permite, por ejemplo, llegar 11 veces a cuartos de final, como fue mi caso en 2017. Eso da mucha confianza, te libera la mente.

- Fuiste el mejor del Tour en el ítem “devolución”...

- Nunca fue algo que practicara especialmente. El tema de mi altura ha marcado mi vida tenística ya que, al no poder influir mucho desde mi saque, debía ser muy cuidadoso con el resto del juego y exprimirlo al máximo, y devolver bien era como un primer paso imprescindible hacia ese objetivo. Hoy día la practico más. Durante un partido, me puede dar confianza a mí al mismo tiempo que se la saca al otro.

- ¿ Este año tan intenso te dejó alguna enseñanza para tu calendario?

- El grupo de trabajo va a ser el mismo, estoy muy conforme con todos ellos, soy de esos tenistas que le dan tiempo al trabajo para poder aprender de cada uno como corresponde. Con Juan Ignacio Chela tengo un arreglo de cantidad de semanas en la temporada. Y mi calendario empezó en Brisbane (perdió en octavos), ahora estoy en Sydney, y luego voy a cerrar la gira con el Abierto de Australia.

Comentarios