14 Mayo 2004 Seguir en 
Bagdad.- El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, reconoció ayer, tras llegar en forma sorpresiva a Irak, que las torturas infligidas a prisioneros iraquíes se produjeron "bajo nuestra responsabilidad, y ha sido un golpe para todos nosotros". El Vaticano había afirmado que las torturas constituían un golpe para Estados Unidos más grave que el del 11 de setiembre de 2001, con la particularidad de que este golpe no lo provocaron los terroristas, sino los norteamericanos contra sí mismos.
No obstante, mientras recorría las galerías de la cárcel de Abu Ghraib, al oeste de Bagdad, les dijo a los soldados: "No permitan que nadie les diga que lo que está mal en el mundo es Estados Unidos, porque no es así". El jefe del Pentágono realizó una breve visita a la cárcel donde fueron fotografiados prisioneros iraquíes que sufrieron torturas por parte de las tropas estadounidenses, y luego regresó a Washington.
Pulgar hacia abajo
"Lo correcto era venir a mirarlos a ustedes frente a frente", dijo Rumsfeld a los guardias estadounidenses de la cárcel iraquí, tras permanecer siete horas y media en Irak. Durante su visita de media hora a la prisión, a la que llegó en un ómnibus blindado, la mayoría de los 3.000 prisioneros lo observó sin inmutarse, aunque otros alzaron el puño en señal de protesta o bajaron el pulgar en gesto desafiante.
Rodeado de medidas extremas de seguridad en este país donde unos 800 soldados estadounidenses murieron desde el año pasado, llegó a la madrugada al aeropuerto de Bagdad junto con el jefe de Estado Mayor Conjunto de las fuerzas estadounidenses, general Richard Myers, y con abogados del Pentágono. Rumsfeld ya estuvo en Bagdad en varias ocasiones.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, declaró en Italia que tras el hecho nuevo de las torturas en Irak no se puede definir la presencia de tropas extranjeras como una misión de paz. Prodi recordó que siempre condenó la guerra en Irak, "incluso en momentos incómodos", explicó en alusión a la expresión "están con nosotros o en contra de nosotros", que utilizó el presidente George W. Bush para presionar a los aliados.
Mientras, en Londres, Jacques Verges, el abogado de Saddam Hussein, anunció que representará a familias de prisioneros iraquíes torturados en una demanda contra el Reino Unido ante la Corte Penal Internacional de La Haya. El letrado de 79 años fue llamado "abogado del diablo" por haber representado al criminal de guerra nazi, Klaus Barbie, a Carlos El Chacal y al ex líder yugoslavo Slobodan Milosevic. (Télam-Reuter)
Consternación en el Congreso, luego de una exhibición, en privado, de las aberrantes fotos
Washington.- Prisioneros forzados a someterse a las peores humillaciones sexuales, así como mujeres iraquíes que bajo amenazas muestran sus senos -una intimidad sólo admitida con el marido por los preceptos musulmanes-, forman parte de una nueva serie de imágenes de la cárcel de Abu Ghraib difundida ayer por la Casa Blanca en el Capitolio. Una de las escenas que más golpeó a los legisladores fue la de un detenido atado con una cuerda y obligado a golpear su cabeza contra la puerta de hierro de una celda. "Me dieron ganas de vomitar y no pude seguir mirando", relató Jane Harman, miembro de la Cámara de Representantes. El material fílmico y fotográfico fue exhibido a los legisladores, pero no a sus colaboradores. También hay imágenes de soldados profanando cadáveres de presos iraquíes.
La humillación sexual -especialmente cruel para los musulmanes- se repite en numerosas fotografías. Según la soldado Lynndie England, que aparece en varias de ellas, las fotos fueron tomadas por orden de oficiales de alto rango para utilizarlas en operaciones psicológicas. Los miembros del Congreso asistieron en silencio a la proyección de 1.800 imágenes digitales contenidas en 12 disketes. "Me transporté al infierno, un infierno que creamos nosotros", dijo el senador Richard Durbin. Su colega Ted Kennedy no quiso ingresar a la sala de proyecciones. (Télam)
No obstante, mientras recorría las galerías de la cárcel de Abu Ghraib, al oeste de Bagdad, les dijo a los soldados: "No permitan que nadie les diga que lo que está mal en el mundo es Estados Unidos, porque no es así". El jefe del Pentágono realizó una breve visita a la cárcel donde fueron fotografiados prisioneros iraquíes que sufrieron torturas por parte de las tropas estadounidenses, y luego regresó a Washington.
Pulgar hacia abajo
"Lo correcto era venir a mirarlos a ustedes frente a frente", dijo Rumsfeld a los guardias estadounidenses de la cárcel iraquí, tras permanecer siete horas y media en Irak. Durante su visita de media hora a la prisión, a la que llegó en un ómnibus blindado, la mayoría de los 3.000 prisioneros lo observó sin inmutarse, aunque otros alzaron el puño en señal de protesta o bajaron el pulgar en gesto desafiante.
Rodeado de medidas extremas de seguridad en este país donde unos 800 soldados estadounidenses murieron desde el año pasado, llegó a la madrugada al aeropuerto de Bagdad junto con el jefe de Estado Mayor Conjunto de las fuerzas estadounidenses, general Richard Myers, y con abogados del Pentágono. Rumsfeld ya estuvo en Bagdad en varias ocasiones.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, declaró en Italia que tras el hecho nuevo de las torturas en Irak no se puede definir la presencia de tropas extranjeras como una misión de paz. Prodi recordó que siempre condenó la guerra en Irak, "incluso en momentos incómodos", explicó en alusión a la expresión "están con nosotros o en contra de nosotros", que utilizó el presidente George W. Bush para presionar a los aliados.
Mientras, en Londres, Jacques Verges, el abogado de Saddam Hussein, anunció que representará a familias de prisioneros iraquíes torturados en una demanda contra el Reino Unido ante la Corte Penal Internacional de La Haya. El letrado de 79 años fue llamado "abogado del diablo" por haber representado al criminal de guerra nazi, Klaus Barbie, a Carlos El Chacal y al ex líder yugoslavo Slobodan Milosevic. (Télam-Reuter)
Washington.- Prisioneros forzados a someterse a las peores humillaciones sexuales, así como mujeres iraquíes que bajo amenazas muestran sus senos -una intimidad sólo admitida con el marido por los preceptos musulmanes-, forman parte de una nueva serie de imágenes de la cárcel de Abu Ghraib difundida ayer por la Casa Blanca en el Capitolio. Una de las escenas que más golpeó a los legisladores fue la de un detenido atado con una cuerda y obligado a golpear su cabeza contra la puerta de hierro de una celda. "Me dieron ganas de vomitar y no pude seguir mirando", relató Jane Harman, miembro de la Cámara de Representantes. El material fílmico y fotográfico fue exhibido a los legisladores, pero no a sus colaboradores. También hay imágenes de soldados profanando cadáveres de presos iraquíes.
La humillación sexual -especialmente cruel para los musulmanes- se repite en numerosas fotografías. Según la soldado Lynndie England, que aparece en varias de ellas, las fotos fueron tomadas por orden de oficiales de alto rango para utilizarlas en operaciones psicológicas. Los miembros del Congreso asistieron en silencio a la proyección de 1.800 imágenes digitales contenidas en 12 disketes. "Me transporté al infierno, un infierno que creamos nosotros", dijo el senador Richard Durbin. Su colega Ted Kennedy no quiso ingresar a la sala de proyecciones. (Télam)







