Citrus - Campaña 2017: producción, clima y amenaza del HLB

Hernán Salas, director asistente en Investigación y Tecnología Agropecuaria de la Eeaoc, hizo un balance.

09 Dic 2017
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-LOS IMPACTOS. La actividad citrícola involucra unas 40.000 fuentes de trabajo en todo el sector, y abarcará unas 41.000 hectáreas implantadas en tucumán.

“En esta Jornada Citrícola que hemos organizado es necesario que el sector y el público asistente tengan una idea sobre cómo se presentó la campaña finalizada y, de esa manera, poder visualizar qué es lo que debemos hacer de ahora en adelante”, comentó Hernán Salas, Director Asistente en Investigación y Tecnología Agropecuaria de la Eeaoc.

Una vez más, la producción de limones en la provincia de Tucumán durante la campaña 2016-2017 (1,250 millón de toneladas) tampoco mostró la recuperación esperada. Esta vez fue inferior a la campaña pasada, tal lo pronosticado por la Eeaoc. Para ser más gráficos, basta con decir que en el año 2006, con casi 34.000 hectáreas (ha), la producción alcanzaba 1,316 millón de toneladas.

En los años siguientes, con condiciones relativamente normales, el volumen osciló entre 1,181 (2008) y 1,440 (2011) millón de toneladas, a excepción de las campañas 2010 y 2014, con 936.000 y 700.000 tn, respectivamente, ambas precedidas por inclemencias climáticas de consideración, como fuertes sequías primaverales y/o heladas invernales.

Si se analiza el incremento de superficie destinado al cultivo (hoy 41.000 ha, imágenes satelitales), un 20% más que hace 10 años, “resulta preocupante ver que los niveles productivos no acompañaron esta evolución”. Y más aun, si consideramos que la mayoría de los productores no escatimaron en incorporar tecnología, como ser el uso de nuevos materiales genéticos, marcos de plantación más densos, seguimiento nutricional detallado del cultivo, tecnología de aplicación de agroquímicos (calibraciones y agroquímicos con formulaciones evolucionadas), etc.

El factor climático

Sin embargo, existen algunos elementos a tener en cuenta que quizá merezcan una mayor atención que la dispensada hasta aquí.

Las condiciones climáticas han sido un factor clave en esta última década. Si bien en nuestra zona la ocurrencia de sequías primaverales es normal, en estos últimos años cada vez son más las jornadas estivales con temperaturas máximas que superan los 40ºC, siendo esta una combinación muy perjudicial para el cultivo. Por otro lado, en 2007, 2009, 2011 y 2013 se presentaron intensas heladas invernales, que afectaron en mayor o menor medida las plantaciones, y en muchos casos, con fruta aun sin cosechar. Estas heladas, sobre todo la última, alteraron los planes de renovación de las empresas y obligaron a muchos productores a iniciar la renovación de algunos lotes, los cuales recién están iniciando su actividad productiva. En este sentido, debemos tener en cuenta que en algunos casos, se plantará por segunda o tercera vez cítricos en el mismo suelo con todos lo que esto implica, desde el punto de vista sanitario, físico y químico. Otros años, como fue en 2016, se presentó una helada tardía suave, a principios de septiembre, la cual impactó justo en el proceso de fin de floración y cuaje.

El Programa Citrus de la Eeaoc analizó con mucha preocupación este escenario considerando que, además, existe la enorme amenaza sanitaria en la citricultura del NOA, como es el HLB.

En función de ello, “hoy se continúa con la evaluación de más de 30 nuevos portainjertos” provenientes de cruzamientos realizados por José Luis Foguet -quien falleció hace unos días y fue recordado durante la Jornada- y se analiza la adopción de otros métodos de hibridación para acortar los tiempos. También se evalúan los marcos de plantación más convenientes para nuevos materiales.

Dentro del Programa se ha iniciado una batería de ensayos en los cuales se evalúan fuentes, dosis, momento y forma de aplicación de Nitrógeno y también de otros elementos como Fósforo, Potasio, Calcio y Zinc, y también de hormonas que actúan como reguladores de crecimiento, analizando el impacto en la fisiología del cultivo y su respuesta productiva.

En cuanto a “sanidad”, el Centro de Saneamiento mantiene los planteles de plantas certificadas y ya se replicaron las mismas para confeccionar un banco de germoplasma, que con los materiales de mayor importancia para el NOA los cuales estarán protegidos ante la eventual entrada del HLB.

Las secciones Zoología y Fitopatología están abocadas a las acciones preventivas contra el HLB, pero sin descuidar los estudios de otras plagas y enfermedades con importancia cuarentenaria: ácaros, mancha negra, cancrosis, etc.

Las “malezas tolerantes a glifosato” y las amenazas de prohibición de este herbicida obligan, en forma permanente, a evaluar alternativas de “contacto” y “sistémicos”, de pos y preemergencia y “residuales”. Todas estas pruebas se llevan a cabo en campos de empresas y productores que gentilmente ofrecen para su realización. Otro detalle a destacar es que “en todos aquellos casos en los que se emplean productos químicos, los resultados son acompañados de datos de residuos de pesticidas en las distintas matrices: fruta fresca, aceite esencial y jugo, de manera de no alterar las condiciones de inocuidad exigidas por los mercados a los cuales exportamos”.

A través de la página web de la Eeaoc se puede acceder a información de valor en las áreas meteorología (temperaturas máximas, mínimas, medias, lluvias, irradiación, horas de mojado, actuales e históricas), economía (costos actualizados de implantación y producción en general) y sensores remotos para información sobre superficie.

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