En el Día de la Música, una sinfonía y cuatro tangos vibrarán con la Orquesta Juvenil

Gustavo Guersman eligió Mendelssohn y Cosentino para cerrar la temporada. Pablo Narvaja será solista en vibráfono.

22 Nov 2017
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SALA DE ENSAYO. Narvaja en el vibráfono junto a la Orquesta Juvenil de la UNT, con la batuta de Guersman. .

HOY

• A las 21.30, en el teatro Alberdi (Jujuy y Crisóstomo Álvarez).

El programa
La Orquesta Juvenil de la UNT, dirigida por Gustavo Guersman, ofrecerá la Sinfonía N° 4 en Fa mayor op. 40. la Italiana, de Félix Mendelssohn. En la segunda parte, con Pablo Narvaja en vibráfono, cuatro tangos de Saúl Cosentino: “El nuevo tango”, “Toda mi tristeza”, “La depre” y “En la emboscada”.

• El programa
La Orquesta Juvenil de la UNT, dirigida por Gustavo Guersman, ofrecerá la Sinfonía N° 4 en Fa mayor op. 40. la Italiana, de Félix Mendelssohn. En la segunda parte, con Pablo Narvaja en vibráfono, cuatro tangos de Saúl Cosentino: “El nuevo tango”, “Toda mi tristeza”, “La depre” y “En la emboscada”.


“Difícil desde lo técnico y desde lo interpretativo”, define Gustavo Guersman la conocidísima Sinfonía Italiana, de Félix Mendelssohn, que abrirá el concierto de fin de temporada de la Orquesta Juvenil de la UNT en el teatro Alberdi.

En el Día de la Música, Guersman resalta que la obra elegida es un desafío muy grande para los jóvenes músicos. “Por eso cumple con creces uno de los objetivos de la Juvenil, que es formarlos a través del repertorio tradicional de las orquestas profesionales”, señala.

Entre 1821 y 1823 Mendelssohn escribió 12 sinfonías para instrumentos de cuerda que le sirvieron como preparación para abordar la gran forma sinfónica. La Sinfonía Italiana sorprende por la transparencia de la orquestación y por la simplicidad de su conjunto melódico, características que se convirtieron en modélicas para los futuros compositores románticos.

Hacia el Río de la Plata

Luego del romanticismo absoluto de Mendelssohn llegará otra forma romántica y popular. “Los tangos son, en cambio, esa aproximación siempre necesaria a nuestra música, que además en este caso muestra una original combinación con un instrumento de timbres y colores sonoros únicos”, apunta Guersman.

Se refiere a cuatro tangos para vibráfono y orquesta de Saúl Cosentino. El percusionista Pablo Narvaja, ex integrante de la Orquesta Juvenil, será el solista en vibráfono.

Narvaja tiene 30 años. Es docente de percusión en el Conservatorio de Música de la Provincia y en la Escuela de Arte Popular de Monteros. Es integrante del grupo Marimbanda, que presentó su primer disco el domingo pasado, en el marco del Festival Semana de la Música. Con Javier Podazza integra un dúo de vibráfono y batería.

Tocó varias veces con el grupo de jazz Pata ‘i chancho y con Julio Goytía. Participó, junto al guitarrista, del Córdoba Jazz Camp. Narvaja no está definido en género ni en estilo, sí en el particular instrumento.

“Lo único que me importa en realidad es que la música esté bien hecha”, señala. El percusionista entró al Conservatorio a los 14 años como baterista, y dentro del plan de estudios está previsto el abordaje de los instrumentos de placa, como marimba, vibráfono y xilofón.

Una vez que se decidió encarar sólo la carrera de música empezó a especializarse en estos particulares instrumentos.

Para quienes no conozcan el vibráfono, el músico describe: “la imagen mas familiar es la del xilofón, es decir, de placas que se tocan con un palo. La principal diferencia entre ambos instrumentos es que en el vibráfono las placas son de metal, y de una aleación, lo que lo hace bastante pesado de transportar”.

Si hay un especialista en percusión en la música ciudadana, ese es Saúl Cosentino. El compositor, pianista y arreglador nacido en Olavarría marca una influencia nueva en el tango, al haber compuesto solo, con y para los grandes nombres del género.

“Es un compositor que tiene mucha difusión en lo que se refiere a percusión. Mucha de su música está arreglada en distintas combinaciones. A estos cuatro tangos Cosentino los arregló comisionado por el vibrafonista porteño Ángel Frette, para vibráfono y orquesta de cuerdas”, explica Narvaja.

El vibráfono llega al tango, cómo olvidarlo, de la mano de Ástor Piazzolla y su histórico disco grabado en vivo en 1986 en el Festival de Jazz de Montreaux junto al vibrafonista Gary Burton.

Y también habrá quienes recuerden una noche, en el Septiembre Musical de 1979, cuando el vértigo del swing se apoderó del teatro San Martín: tocaba nada menos que Lionel Hampton, el rey del vibráfono.


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