En el país de los proyectos

La crisis energética surge por políticas erradas. No se atendieron ideas para mejorar el uso. (Por Marcelo Batiz).

09 Mayo 2004
BUENOS AIRES.- El Gobierno nacional está abocado al estudio de un importante proyecto energético que podría solucionar por completo la crisis: una central a instalar en la Península de Valdez que, aprovechando el desfase en los niveles de las mareas de los golfos San José y Nuevo, podría generar más energía que la mismísima Yacyretá funcionando a pleno.
El único problema en este asunto es que el gobierno nacional de marras no es el de Néstor Kirchner sino el de Marcelo Torcuato de Alvear y que el proyecto fue elaborado por el ingeniero Julián Romero en 1928.
En el país de los proyectos, la central mareomotriz de Romero no fue debidamente considerada por Alvear ni por sus treinta y un sucesores, al igual que la interminable listas de emprendimientos hidroeléctricos, eólicos, nucleares, geotérmicos y gasíferos que vienen juntando polvo por décadas en las reparticiones oficiales.
Que la desatención a esas iniciativas no es gratuita, está a la vista en los resultados de hoy, con una sociedad preocupada porque la oferta energética no puede satisfacer una demanda inferior a la de hace seis años.
Muchos de esos proyectos incluso fueron desactivados en el convencimiento de que no eran necesarios porque en el país existía una "sobreoferta cruel" (secretario de Energía Conrado Storani dixit) o eran emprendimientos "faraónico-desarrollistas" (Alvaro Alsogaray).
Otros fueron tan demorados que cuando comenzaron a funcionar, las necesidades energéticas del país eran otras. Tal es el caso de Yacyretá, nuevamente en boga por estos días tanto aquí cuanto en el Senado de los Estados Unidos. Fue lanzado en la década del '30 como un proyecto de regulación de crecidas, declarado "de interés nacional" en 1958 ya como central hidroeléctrica y comenzado a construir en 1973. A más de tres décadas, el emprendimiento aún no está terminado.Yacyretá y Salto Grande son las dos centrales hidroeléctricas en funcionamiento en la región mesopotámica, considerada -siempre en los proyectos- como una de las zonas generadoras de energía más importantes del mundo. Un repaso de los viejos planos de la desaparecida Agua y Energía revela que ni siquiera eran las más destacadas al lado de Paraná Medio, Corpus, Libertad, Garabí y otras. Dos construidas sobre quince proyectadas.

Fracaso
Ante la adversidad, algunos buscan el fácil atajo de confundir la necesidad con la virtud. La llegada de fuel oil desde Venezuela o gas desde Bolivia, muestras del fracaso de la política energética local para abastecer al mercado interno, son exhibidas como ejemplos de solidaridad latinoamericana. Solidaridad que parece no correr en los casos de Chile y Uruguay, donde las discusiones sobre la validez jurídica de reducir los suministros dejaron en segundo plano algo mucho más grave a futuro: la pérdida de mercados. Chile ya se provee de petróleo ecuatoriano y quizás no vuelva a solicitar gas argentino una vez superada la crisis.
El mismo riesgo corren los exportadores de alimentos, quienes lamentan los futuros negocios que no podrán hacer, mientras ven literalmente pudrirse su producción al no poder procesarla.Ante ese panorama, ¿qué actitud tomarán los inversores internacionales ? "Vamos a ver" fue la respuesta que tuvo Kirchner en su disertación ante empresarios en Nueva York."Vamos a ver", le habrán dicho al ingeniero Romero hace 76 años. (DyN)

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