09 Mayo 2004 Seguir en 
Por Jose María Blunda
Psicologo laboral - experto en RR.HH.
Las teorías de la administración de empresas han puesto especial énfasis en el estudio del liderazgo como una función dentro de las organizaciones.
Esta perspectiva de análisis, más que resaltar las características de personalidad del líder, hace foco sobre como el líder puede estar más cerca de las personas que integran una empresa. Según esta perspectiva, el líder debería estar al servicio de las necesidades del grupo.
La necesidad de liderazgos en las organizaciones es evidente y real, sobretodo en contextos como los actuales, donde hay que gerenciar procesos complejos y buscar salidas a la crisis. Por ello, para organizarse y actuar como una unidad, los miembros de un grupo no sólo deben tener un líder, que además sea "elegido" por ellos. El se convierte, de esta manera, en un instrumento del grupo para lograr sus objetivos; un líder puede tener importantes conocimientos y habilidades, pero si estas no son percibidas por el grupo como necesarias y puestas al servicio del logro de objetivos, no generan adhesión y seguimiento por parte de sus colaboradores.
Escenarios diferentes
Como el liderazgo esta en función del grupo, es importante analizar el contexto en el que el grupo se desenvuelve, pues es cada vez más visible que de estas características dependerá su éxito. Se ha comprobado que un individuo que destaca como un líder en un estilo de organización puede tener resultados muy diferentes en una organización con cultura diferente.
¿Para qué un líder en este contexto?
Para clarificar los objetivos de la organización y comunicar exactamente a donde quiere llegar a sus empleados. Uno de las necesidades prioritarias de las empresas es el alineamiento de toda la organización hacia sus objetivos y metas. En esta tarea, el líder tiene un gran protagonismo, sobretodo en lo referente a conectar la acción diaria de la gente, con las metas y objetivos a corto y largo plazo.
Para conseguir que las personas trabajen en equipo. Lograr que se potencien las individualidades y que se conformen equipos en donde se coordinen los esfuerzos y se produzca la ansiada sinergia, es uno se los mayores desafíos de nuestros líderes actuales. Instaurar condiciones en donde todos jueguen a ganar-ganar: empresarios, empleados y clientes, es una necesidad imperiosa, dada la complejidad de los problemas actuales.
Para cuestionar nuestra manera de hacer cuando no conseguimos los resultados esperados. Sin lugar a dudas, muchos de nuestros comportamientos forman parte del mundo de nuestros hábitos, que ?como su nombre lo indica- son hechos de manera automática, porque así se vienen haciendo y forman parte de la cultura de nuestras empresas. Estos comportamientos necesitarán de su análisis y reflexión, para lo cual el líder tendrá un rol fundamental en seducir a su gente, que esté permanentemente desplegando la autocrítica.
Para que la gente encuentre sentido y valor en su función y trabaje motivada y con responsabilidad. Este también es un aspecto complejo e importante. Es común observar en nuestras organizaciones que la gente no transita por estados de entusiasmo y motivación. El líder tiene mucho para apoyar y ayudar a que la gente conecte sus necesidades e intereses personales, con los de su empresa, para que desde acá encuentre el sentido al esfuerzo personal y la mejora permanente.
Para innovar y adaptar la organización a los cambios del contexto. Los períodos de crisis exigen adaptación y permanente lectura de los cambios que exige este contexto. Para esto, los líderes deben incorporar conductas y actitudes como la de "delegar" y "confiar" en su gente, para que les sea posible tener una visión general y estar alerta al mercado.Con líderes que entiendan lo que exige su rol y la actitud de servicio a estas "causas" enumeradas precedentemente, estamos muy cerca de que todos los empleados decidan poner sus fortalezas para el logro de los objetivos organizacionales.
Psicologo laboral - experto en RR.HH.
Las teorías de la administración de empresas han puesto especial énfasis en el estudio del liderazgo como una función dentro de las organizaciones.
Esta perspectiva de análisis, más que resaltar las características de personalidad del líder, hace foco sobre como el líder puede estar más cerca de las personas que integran una empresa. Según esta perspectiva, el líder debería estar al servicio de las necesidades del grupo.
La necesidad de liderazgos en las organizaciones es evidente y real, sobretodo en contextos como los actuales, donde hay que gerenciar procesos complejos y buscar salidas a la crisis. Por ello, para organizarse y actuar como una unidad, los miembros de un grupo no sólo deben tener un líder, que además sea "elegido" por ellos. El se convierte, de esta manera, en un instrumento del grupo para lograr sus objetivos; un líder puede tener importantes conocimientos y habilidades, pero si estas no son percibidas por el grupo como necesarias y puestas al servicio del logro de objetivos, no generan adhesión y seguimiento por parte de sus colaboradores.
Escenarios diferentes
Como el liderazgo esta en función del grupo, es importante analizar el contexto en el que el grupo se desenvuelve, pues es cada vez más visible que de estas características dependerá su éxito. Se ha comprobado que un individuo que destaca como un líder en un estilo de organización puede tener resultados muy diferentes en una organización con cultura diferente.
¿Para qué un líder en este contexto?
Para clarificar los objetivos de la organización y comunicar exactamente a donde quiere llegar a sus empleados. Uno de las necesidades prioritarias de las empresas es el alineamiento de toda la organización hacia sus objetivos y metas. En esta tarea, el líder tiene un gran protagonismo, sobretodo en lo referente a conectar la acción diaria de la gente, con las metas y objetivos a corto y largo plazo.
Para conseguir que las personas trabajen en equipo. Lograr que se potencien las individualidades y que se conformen equipos en donde se coordinen los esfuerzos y se produzca la ansiada sinergia, es uno se los mayores desafíos de nuestros líderes actuales. Instaurar condiciones en donde todos jueguen a ganar-ganar: empresarios, empleados y clientes, es una necesidad imperiosa, dada la complejidad de los problemas actuales.
Para cuestionar nuestra manera de hacer cuando no conseguimos los resultados esperados. Sin lugar a dudas, muchos de nuestros comportamientos forman parte del mundo de nuestros hábitos, que ?como su nombre lo indica- son hechos de manera automática, porque así se vienen haciendo y forman parte de la cultura de nuestras empresas. Estos comportamientos necesitarán de su análisis y reflexión, para lo cual el líder tendrá un rol fundamental en seducir a su gente, que esté permanentemente desplegando la autocrítica.
Para que la gente encuentre sentido y valor en su función y trabaje motivada y con responsabilidad. Este también es un aspecto complejo e importante. Es común observar en nuestras organizaciones que la gente no transita por estados de entusiasmo y motivación. El líder tiene mucho para apoyar y ayudar a que la gente conecte sus necesidades e intereses personales, con los de su empresa, para que desde acá encuentre el sentido al esfuerzo personal y la mejora permanente.
Para innovar y adaptar la organización a los cambios del contexto. Los períodos de crisis exigen adaptación y permanente lectura de los cambios que exige este contexto. Para esto, los líderes deben incorporar conductas y actitudes como la de "delegar" y "confiar" en su gente, para que les sea posible tener una visión general y estar alerta al mercado.Con líderes que entiendan lo que exige su rol y la actitud de servicio a estas "causas" enumeradas precedentemente, estamos muy cerca de que todos los empleados decidan poner sus fortalezas para el logro de los objetivos organizacionales.







