Etapa incierta para el peronismo en el país: ¿quiénes se perfilan como posibles conductores tras la derrota?

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Gobernadores peronistas se reunieron este año varias veces en Capital Federal. FOTO DE ARCHIVO.

Se mantiene la incógnita sobre la conducción interna, luego de los fracasos del kirchnerismo y de algunos gobernadores que tenían aspiraciones de protagonismo.

23 Oct 2017

Por Nicolás Poggi (DyN)

El peronismo ingresó desde el domingo en una etapa de incertidumbre luego de los traspiés del kirchnerismo y de los gobernadores que tenían aspiraciones de protagonismo en la reorganización del PJ. Por eso se mantiene la incógnita sobre la conducción interna rumbo a las elecciones presidenciales de 2019.

La derrota de Cristina Fernández en territorio bonaerense, sumada a los reveses sufridos por Juan Schiaretti (Córdoba), Juan Manuel Urtubey (Salta), Domingo Peppo (Chaco), Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Sergio Casas (La Rioja) -todos con intenciones de comandar un nuevo ciclo- pone un signo de interrogación sobre la proyección del PJ hacia las generales dentro de dos años.

Con todo, la ex presidenta resultó la candidata peronista más votada, lo que le otorga peso en la comparación con los jefes territoriales y relativiza, también, las teorías de superación del kirchnerismo.

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Pero, a diferencia de la ex mandataria -quien quedará confinada a una banca por la minoría en el Senado y deberá seguir afrontando las causas judiciales en su contra-, los gobernadores conservan el poder territorial y eso les permite perfilarse para dirigir -aunque sea de manera colegiada- una transición que se presume larga, a la espera del advenimiento de un nuevo conductor.

Sin perder tiempo ni energía en procesar derrotas, los mandatarios ya aceleran la reunificación de los bloques peronistas en el Congreso para alumbrar una bancada "pejotista", sin el kirchnerismo, a partir de diciembre, en búsqueda de una expresión legislativa del nuevo orden interno.

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La ventaja de ese poder territorial despierta el interés de la Casa Rosada, que alienta a los gobernadores como interlocutores de la oposición, en un movimiento orientado a desplazar de ese lugar al kirchnerismo y al jefe del Frente Renovador, Sergio Massa, otro de los golpeados por la elección.

Sin embargo, Massa y Florencio Randazzo conservan una buena cantidad de votos en territorio bonaerense -10 y 5 por ciento, respectivamente-, cifras que no los posicionan para imponerse pero sí les aseguran una silla ante la mesa de discusión. A grandes rasgos, ninguno prevaleció y eso los beneficia.

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Ahora bien, ¿quién puede emerger en este campo diezmado? De los pocos peronistas que ganaron, muchos están incapacitados de proyectarse por no ser figuras "nuevas", como Juan Manzur (Tucumán), Carlos Verna (La Pampa) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis).

Eso despeja la ecuación y coloca como uno de los polos de atención, quizás contra su voluntad, al sanjuanino Sergio Uñac, incluso pese a haber insinuado meses atrás ante los suyos que prefería enfocarse en su terruño.

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"Es el triunfo más contundente que podamos recordar, pero que también podamos mostrar en el orden nacional. Somos de las provincias peronistas que más distancia ha logrado con sus adversarios", advirtió Uñac, con sutileza, el domingo, en lo que podría ser leído como un ensayo de hoja de ruta para el futuro.

Otra provincia que podría ser empezada a mirar con expectativa es Río Negro, donde los hermanos Martín y María Emilia Soria se perfilan como referencia peronista, aunque hoy estén más cerca del kirchnerismo.

Ante este cuadro, quienes también pujan desde abajo son los intendentes triunfadores del Conurbano, en una lista que incluye a Verónica Magario (La Matanza), Gustavo Menéndez (Merlo), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Walter Festa (Moreno). En tiempos de sequía, el caudal de votos obtenido en el Gran Buenos Aires es una carta de aspiraciones más que contundente.

"Si se mantienen juntos, pueden intentar conducir, porque tienen la victoria. Pero sólo si se mantienen alineados, como hasta ahora", avisaron desde Unidad Ciudadana, conscientes de que el canto de sirena de Cambiemos es capaz de seducir y desesperar a más de uno.



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