Las claves “macro” de un año clave

15 Oct 2017

El entusiasmo de los empresarios con el rumbo de la política económica del Gobierno nacional, así como con las perspectivas electorales del macrismo después de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias de agosto, fue expresado en números en la Encuesta de Expectativas de Ejecutivos que se dio a conocer en la segunda jornada del 53 Coloquio de IDEA y que LA GACETA publicó el viernes pasado. El 84% de los empresarios manifestó que la situación de sus firmas mejoró con respecto al semestre anterior, y el 86% vaticinó que el próximo semestre será aún mejor que el anterior. La síntesis de esa expectativa en un 2018 promisorio puede sintetizarse en la noción de un empresariado argentino que se manifiesta satisfecho con lo que Cambiemos ha hecho hasta ahora, que es consciente de que la agenda de la Casa Rosada es compleja, y que es marcadamente optimista respecto de lo que está por venir.

El muestreo, eso sí, expone el estado de ánimo de los principales ejecutivos de la Argentina. ¿Cuáles son las razones que sostienen semejante expectativa? El economista Dante Sica analiza esas razones, tomando los datos del sondeo de D’Alessio IROL, y aportando incontables datos que son de su propia cosecha: de la “colección privada” de la consultora Abeceb, que fundó y dirige.

“La Encuesta de Expectativas de Ejecutivos valida que se está viviendo un buen momento en la economía. El mejor de los últimos años, de acuerdo con los indicadores. Cuando uno mira todo advierte que hay un renovado impulso del consumo, mejor nivel de actividad económica y expectativas de empresarios que se alinean con esta corriente”, sostiene el especialista.

Eso sí, no todas son variables económicas. O, en todo caso, hay una variable política que ha resultado ser trascendental. “Claramente, las PASO son un punto de inflexión -sostiene Sica-. No en términos de datos duros de la economía, sino en términos de realineamiento de expectativas con respecto a los datos de la economía. Antes de la elección se veía que la situación económica en general mejoraba, pero la expectativa era mala por la incertidumbre respecto del mantenimiento (del poder político por parte de Cambiemos). La elección alineó expectativas económicas que terminan de confirmar estos datos”.

El jueves, justamente, el analista social Eduardo D’Alessio había dicho, durante la presentación de la encuesta de expectativa empresarial, que los datos del “Monitor de Humor Social” que desarrolla junto con Sergio Berenzstein mostraban que la evaluación que la ciudadanía hace de la situación económica del país cambia dramáticamente de la semana anterior a la semana posterior a las PASO. “Pasó de negativa a positiva porque el resultado de las primarias le mostró a la población que el resto de la población no estaba tan mal como suponía -había descrito-. El resultado provoca un cambio de expectativa en la población, que se multiplica en el caso de los empresarios”.

Sica sostiene que el vuelco fue de tal magnitud que hasta podría graficarse con una caricatura. “El viernes anterior a las primarias no se sabía cómo iba a hacer Macri para terminar el mandato, mientras que al lunes siguiente Macri estaba al lado de Winston Churchil y de John Kennedy en materia de líderes mundiales. Y en ese orden…”, bromea.

Cuando Sica mira la encuesta en general, advierte que las más diversas expectativas empresariales están alineadas respecto de una expectativa central: “la de que hay una ventana de oportunidades abierta para que los cambios esta vez sean consistentes y no se queden a mitad de camino”. En ese punto es dónde las vertientes económicas y políticas confluyen.

Los marcos

Hay una serie de elementos “macro” que convalidan las optimistas expectativas del empresariado, según Sica. Él las sintetiza en tres líneas: reactivación de la economía, “des-inflación” (desaceleración de la inflación) y mejor clima político y económico.

“La economía se está moviendo a una velocidad de tres (puntos) y el semestre que viene lo estará haciendo a una velocidad cercana a cuatro. Varios sectores, gracias a la heterogeneidad de las respuestas (con que han enfrentado la crisis) ya se encuentran por encima de los datos previos a la recesión. A la par, mejora el empleo (traccionado por el sector privado, no por el empleo público y los monotributistas como hasta el año pasado). Y, además, y cae la pobreza (pasó 32,2% en 2016 a 30,3% en el segundo semestre del año pasado, y al 28,6% en la primera mitad de este año). Todos los indicadores vienen en esa ola. Y la inversión se está dando con mucha firmeza, al mismo tiempo que el crédito está ‘volando’”, describe.

Por otro lado, el empresariado vive un momento de optimismo político y financiero que también se explica en cifras. Por caso, el economista explica que el riesgo soberano se encuentra en niveles mínimos (el riesgo país es casi igual al de Brasil y está a sólo 50 puntos básicos por arriba del promedio de América Latina); el índice accionario se encuentra en niveles máximos y hay estabilidad cambiaria. “Antes de las PASO, el Gobierno tuvo que vender 2.000 millones de dólares (para mantener el tipo de cambio con el dólar). Después de las PASO, todo se calmó. A su vez, las chances del gobierno de repetir el escenario de agosto, e inclusive hasta de mejorarlo, terminaron por generar toda esta percepción”, redondea.

Sica agrega otros indicadores positivos: crecimiento de la confianza del consumidor, que se traduce también en el consumo de bienes durables; más una inversión que crecerá este año al 10%. “A esto lo traccionan los indicadores de las actividades de la construcción, del sector agropecuario, de energía, de telecomunicaciones y de importación de bienes de capital”, explica.

Los “pesimistas”

La encuesta de expectativa empresaria encierra una dualidad. Aunque en una medida marcadamente inferior con respecto a los “optimistas”, un 3% de los empresarios respondió que el semestre anterior fue peor que el que le precedió; y un 5% vaticinó que en el próximo medio año le irá todavía peor. Y esa percepción “pesimista” fue manifestada teniendo en cuenta las mismas variables económicas tenidas en cuenta por los “entusiastas”.

“Con los mismos datos, hay sectores que ven falta de reactivación; que expresan preocupación por el crecimiento de la deuda externa y respecto de si es sostenible ese nivel de endeudamiento; y que también están inquietos por el tema de inflación”, reconoce Sica. Este último dato, por cierto, volvió a ser noticia ayer, cuando se conoció que la estimación oficial fue del 1,9% para septiembre, rompiendo la tendencia a la baja de los meses anteriores.

“Claramente, en el caso de la falta de reactivación, la explicación tiene que ver con la manera heterogénea en la que se ha dado el crecimiento de los sectores. Aquellos que están viendo una recuperación más lenta tienen una percepción más negativa con respecto a los mismos indicadores”, analiza.

“Hoy, los dos sectores que se encuentran rezagados son el petróleo y la minería. Este último, por cuestiones regulatorias que aún no se aprobaron. En materia de electricidad, gas y agua, hay que decir que en 2017, estacionalmente, tuvimos menos frío que en otros años. A su vez, en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, el consumo domiciliario está bajando por una cuestión de tarifas. Pero cuando uno mira la industria en general, los indicadores arrojan un crecimiento del 6%”, contrasta el director de Abeceb.

En cuanto a la deuda externa, Sica explica que el gradualismo fiscal exige dosis crecientes de endeudamiento. La clave, advierte, radica en que el aumento del endeudamiento sea de carácter transitorio, no de carácter permanente.

Respecto de la inflación, puntualiza que aunque su desaceleración es evidente en comparación con el año pasado, subsisten inercias y las tasas siguen siendo superiores a lo que se desearía.

Cinco “manejadores”

Zica retoma de la encuesta de expectativa empresarial para analizar los “drivers” (conductores) en los que se fundamenta el balance positivo y la expectativa promisoria de los ejecutivos. Advierte que, para todas las variables, los aumentos han superado los niveles de la caída provocados por la recesión, pero con diferencias.

En materia de inversión, afirma que el fuerte crecimiento alimenta las expectativas positivas para las dinámicas futuras. El programa de infraestructura pública -asevera- asegura la continuidad de ese proceso.

En cuanto a ventas, Sica reitera que se consolidan las expectativas de mejora, en un contexto en el cual se espera una economía que crece en promedio al 3% o más desde 2018.

Sobre el empleo, el especialista admite que es una variable rezagada en el ciclo macrista, pero remarca que las perspectivas reflejan que los empresarios planean contratar más empleados.

Respecto de la rentabilidad, alerta que para los sectores que son productores de bienes transables (sujetos al intercambio comercial con otros países), será clave la dinámica de los costos internos frente a la del tipo de cambio.

Acerca de las exportaciones, precisamente, el balance también es positivo, aunque -como lo verificó la encuesta- no se observa una mejora de las perspectivas. Esto es consistente con un desempeño exportador al cual le cuesta arrancar, sostiene Sica. Y opina que será crucial el avance en la agenda de reformas que alienten la competitividad para lograr una mejora en el perfil exportador a mediano plazo.

En clave de claves

Zica cierra su análisis barajando lo que denomina “las clave de un año clave”.

En primer lugar, menciona un contexto internacional favorable. Hay riesgos a monitorear, como el resurgimiento de los nacionalismos en Europa, el impacto que tendrá la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y los eventuales cambios en las estrategias de la FED. Pero advierte que hay riesgos que se moderaron (se diluye la agenda disruptiva de Donald Trump y se moderó el crecimiento de China). A la vez, en un plano favorable, los países emergentes crecerán, en promedio, entre el 3,7% y el 4,9%.

En segundo término, destaca que de la agenda de reformas fiscales se espera, como mínimo, la aprobación de la reforma impositiva y el dictado de una ley de responsabilidad fiscal con las provincias. “Las provincias van recuperando progresivamente el 15% que se les retenía indebidamente para la Anses. Esa es una buena noticia para los inversores”, destaca el economista, porque significa que si un gobernador se pelea con el Presidente y eso reciente los dineros nacionales discrecionales, el mandatario aún maneja los recursos suficientes para no apelar a una suba de impuestos que desbarate las previsiones de la empresa.

En tercera instancia, subraya que se espera para 2018 una agenda de reformas “pro competitividad”, que incluya una reforma laboral que contemple “algo de general” y “algo de sector por sector”. Se aguarda, además, que el próximo sea el año de las obras públicas.

Los “fundamentos macro” componen la cuarta clave del especialista. Bajará el déficit fiscal, pero aumentará el déficit externo. Aún así, se espera que se mantengan las condiciones de financiamiento barato para la Argentina.

Se aguarda también, como quinto elemento, una consolidación del modelo de crecimiento. Para ello, refuerza Sica, se espera una mayor tasa de inversión y una suba de la participación de las exportaciones en el PBI.

La última clave, identifica, es la adaptación al nuevo entorno. Lo que implica la revisión de los modelos de negocios y de organización empresarial.

Los que se “duerman”, advierte Sica, serán los que pierdan.

encuesta
termómetro del clima de negocios
El 86% de los consultados durante el relevamiento de Expectativas de Ejecutivos, realizado en IDEA por la consultora D´Allesio IROL, el 86% de los hombres de negocios consultados consideró que en el próximo semestre “la situación económica será mucho mejor (21%) o moderadamente mejor (65%)”, mientras que el 9% de los empresarios argentinos estima que será igual y solo el 5% cree que será moderadamente peor o “mucho peor”.

> Encuesta
   Termómetro del clima de negocios

El 86% de los consultados durante el relevamiento de Expectativas de Ejecutivos, realizado en IDEA por la consultora D´Allesio IROL, el 86% de los hombres de negocios consultados consideró que en el próximo semestre “la situación económica será mucho mejor (21%) o moderadamente mejor (65%)”, mientras que el 9% de los empresarios argentinos estima que será igual y solo el 5% cree que será moderadamente peor o “mucho peor”.

> Empleo                                                                                                                                                                            Repunte moderado del plantel

El 5% de las compañías anticiparon que aumentarán “de manera significativa” sus planteles, otro 43% que lo harán de manera “moderada”, mientras que el 42% no prevé mayores modificaciones, señala el sondeo efectuado entre los empresarios que asistieron al coloquio de IDEA en Mar del Plata. Por contrapartida, un 7% anticipó que disminuirá su plantel de manera “moderada”, y otro 4% que lo hará de manera “significativa” en los próximos seis meses.

> Ventas                                                                                                                                                                            Comercio exterior

Respecto del desenvolvimiento del comercio internacional, los ejecutivos más representativos del país que participaron del sondeo indicaron que el 31% de las empresas consideran que tendrán un crecimiento moderado o significativo de sus exportaciones, contra un 56% que no prevé mayores cambios. En tanto, un 12% de los empresarios consultados anticiparon una disminución, en menor o mayor medida, de sus ventas al exterior, con un error de la muestra estimado en 1%.

> Inflación                                                                                          Luces amarillas      

El dato de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre, difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) puso en alerta a los empresarios. La inflación del mes pasado fue del 1,9%, mucho más elevada de la esperada por los analistas y por los empresarios, con lo que a nueve meses del año ya se superó la pauta fijada para 2017 por el Banco Central, que fue del 17%. “Esto enciende luces amarillas”, coincidieron los hombres de negocios que fueron a Mar del Plata. 



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