Hay que evitar caer en los errores históricos

Los economistas Fernando Marengo y Javier Milei dieron a DINERO sus puntos de vista acerca de cuáles son las cinco pautas que debe tomar el Gobierno para sostener el crecimiento de la actividad en el país.

08 Oct 2017

Marengo sostiene que es necesario duplicar la inversión y mejorar los indicadores de productividad para que la pobreza en el país sea de un dígito en un par de décadas. Milei es partidario de avanzar en una reforma del Estado, con una drástica reducción del gasto público, sin  perder de vista de disminuir la carga impositiva a los agentes económicos.

> Hacia un programa pensado a mediano y largo plazo

FERNANDO MARENGO / SOCIO Y ECONOMISTA DE ARRIAZU & ASOCIADOS

El secreto para que este repunte de la actividad económica no sea un ciclo más pasa por duplicar la tasa de crecimiento del país. Y esto implica, a grandes rasgos, duplicar o triplicar el nivel de stock de capital o inversiones y expandir la productividad respecto de los niveles históricos.

La Argentina viene de 80 años de deterioro de su economía, con ciclos favorables y también desfavorables. Así, mientras en 1913 el PBI per cápita de la Argentina era dos veces y medio el promedio mundial, ahora apenas roza el 25% de ese promedio. Entonces, hay un problema estructural que no se está resolviendo.

La economía poselectoral debe estar fundamentada en el mediano y en el largo plazo, en un crecimiento sustentable basado en reformas estructurales. Está demostrado que los países que crecen son los que se insertaron al mundo. Y esa es una de las metas.


un par de décadas.

1 - Hay un diagnóstico en el Gobierno nacional que está en la senda de las medidas que hay que adoptar. El presidente Mauricio Macri dice que el déficit es muy grande, que la presión tributaria es muy elevada y que es necesario modificar la relación Nación-provincias. Los costos tributarios golpean al trabajo. Entonces, está claro cuál es la agenda de reformas estructurales que debe seguir el país para ir hacia un crecimiento sustentable. 

2 - La economía nacional está creciendo fuerte y eso genera un deterioro externo fuerte. Se requiere de financiamiento internacional para avanzar con aquellas reformas. Entonces, una economía creciendo a un ritmo elevado, con un consumo y una inversión superior a la tasa del PBI genera un déficit en cuenta corriente necesitará del dinero externo, un proceso que no debe ser considerado ni como bueno ni como malo.

3 - La ecuación es clara: si ese déficit externo va de la mano de la inversión y del crecimiento de la capacidad productiva, al momento de pagar la deuda no generará tantos problemas. En cambio, si va al consumo y poco a inversiones, entonces será insostenible, vulnerable. Para conseguir aquel dinero, insisto, el mercado tiene que observar que el país se encamina hacia la concreción de las reformas estructurales. 

4 - El país tiene hoy un sector público sobredimensionado e ineficiente y una economía extremadamente cerrada al mundo. También muestra un mercado de trabajo con una alta carga impositiva y poca flexibilidad. Y necesita imperiosamente reconstruir un marco institucional que fomente la inversión. Sólo el crecimiento sostenido podrá llevar la tasa de pobreza a un dígito en un par de décadas.

5 - La economía argentina tiene que mejorar su productividad. Gran parte de la agenda depende de eso. El país necesita un esquema o modelo económico que fomente el ahorro y la inversión para que pueda llegar a crecer durante 20 años consecutivos, como el camino que está recorriendo Chile o Perú, en base a la inversión para que no genere déficit externo y, así, logre financiarse a través del ahorro local. 


> Hay que evitar caer en los errores históricos

JAVIER MILEI / ECONOMISTA - AUTOR DEL LIBRO "OTRA VEZ SOPA..."

En la actualidad, la Argentina está mostrando una fase de recuperación económica/rebote. La mayoría de los indicadores de actividad (PBI, estimador mensual de actividad económica o de la industria y también los privados, entre otros índices de FIEL y de la consultora Ferreres) evidencias los signos positivos y eso da cuenta de aquella recuperación amplia y extendida. No obstante, hay dos algunos factores que se deben tomar muy en cuenta. Uno es como ese chiste que dicen que se encuentran dos microeconomistas y uno pregunta ¿cómo está tu mujer? y el otro responde: “comparada con qué”. Los datos del segundo tercer trimestre que vemos son excelentes porque la base de comparación es muy mala, lo que no quita la recuperación ni la mejora en el empleo y el salario real. Lo otro es evitar caer en la repetición de que la Argentina puede crecer en años impares y contraerse en los pares.


1 - No hay que perder de vista que la recuperación económica del 3% prevista para este año, es similar a la de 2015, 2013 y 2011. Esto quiere decir que hace siete años que el PBI viene estancado y oscilando en torno de ese mismo nivel. Hay que buscar la manera de salir de ese ejercicio económico que nos indica que la Argentina está condenada a contraer su economía durante los años pares. 
 
2 - En tanto y en cuanto el país siga teniendo financiamiento externo barato, podrá empujar su nivel de actividad. Pero hay riesgos. Uno de ellos es que a partir de diciembre, la Reserva Federal de EEUU suba las tasas de interés. Esto no sólo golpeará las tasas argentinas, sino también el riesgo país o la solvencia en momentos en que el déficit fiscal consolidado es de 11 puntos del PBI, el segundo más grande de la historia.
 
3 - Quiero decir que si se toma en cuenta el rojo en las cuentas de la Nación, de las provincias y de los municipios y no se emprenda un verdadero ajuste en los números fiscales, es posible que se recorte el financiamiento y el Gobierno deba recurrir a la maquinita de imprimir billetes. Sabemos cómo termina esa historia, con contratiempos financieros y, eventualmente, una devaluación. Por eso hablo siempre de “otra vez sopa”.
 
4 - Es fundamental una reforma del Estado que implique un mejor resultado fiscal, además de dar señales de que la gestión está decidida a bajar la carga impositiva. Esto implica avanzar con una drástica reducción del gasto público. Pero tal vez la clave pase también por una reforma previsional en serio, sincerando al sistema y diciéndole a la sociedad que no se puede dar más beneficios sin aportes porque eso puede llevar a la quiebra.
 
5 - No soy optimista respecto de las reformas. Perón decía que, si querés que algo no funcione, crea una comisión. Y eso es lo que hizo el ministro Jorge Triaca con los sindicalistas para la reforma laboral. En cuanto a las tarifas, creo que los subsidios deben ser eliminados, pero también con una revisión integral de los contratos de las concesiones, de tal modo de tocar otras variables que no signifiquen un alto impacto en los precios. 



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