El presidente del TOF salió al cruce de las críticas y valoró el fallo de la megacausa

“El día que me manejen la lapicera, me voy”, dice Casas. El juez aseguró que trabajan en los fundamentos. Subrayó que estudiaron en detalle caso por caso

29 Sep 2017
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EN EL TRIBUNAL. Casas brindó ayer una entrevista a LA GACETA, 13 días después de concluido el megajuicio por delitos de lesa humanidad. la gaceta / foto de analía jaramillo

Gabriel Casas, presidente del Tribunal Oral Federal (TOF), anuncia que usará una muletilla de procesalistas para referirse a las reacciones que generó el fallo de la megacausa “Operativo Independencia”: “cuando las dos partes se quejan es porque la sentencia es buena”. Si bien advirtió que los fundamentos se conocerán en noviembre, subrayó que, junto a Carlos Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga, consideraron que los delitos fueron de lesa humanidad y que existió un plan sistemático contra la población. “Con características distintas al del período posterior al 24 de marzo de 1976. No se puede negar que había un Gobierno constitucional y que el parlamento funcionaba. Será desarrollado en los fundamentos”, adelantó. Defendió la sentencia, que incluyó 10 condenas y siete absoluciones a ex policías y ex militares. Fue el décimo juicio de este tipo en el que Casas intervino en la provincia desde 1994, cuando llegó al TOF. Estuvo en el estrado, sin embargo, de procesos celebrados en todo el NOA.

- ¿Qué balance hace del juicio?

- Se aplicó el sistema acusatorio-adversarial en plenitud, garantizando absolutamente la contradicción, que es el instrumento que enriquece la obtención de la verdad posible procesalmente. Se ha puesto a prueba el sistema, se lo ha exigido. No quedan todos conformes, pero se cumple con una participación plena.

- ¿Se refiere a los cuestionamientos sobre la manera en la que se permitió que se pregunte a los testigos?

- Se dio plenitud al interrogatorio, a la aplicación de una característica esencial del sistema.

- Las críticas apuntaron al error de prohibición, aplicado a algunos imputados.

- Son institutos del derecho que responden a la realidad, no son inventos de estudiosos. Se aplicaron en el caso de violaciones de domicilio y de privaciones ilegítimas de la libertad, cuando no han sido seguidas por el propio imputado de torturas, homicidios o violaciones. Hemos considerado que es razonable pensar, por ejemplo, que un soldado estaba convencido de que su actuar era lícito en un gobierno constitucional, en un estado de sitio y con directivas expresas del Ejército. Se considera, entonces, que no se debe llegar a unos niveles de punitividad absolutos que no se correspondan con la realidad. No es que se está diciendo que está bien lo que hizo. Es que no tuvo culpa. ¿Quiénes la tienen? Los mandos superiores.

- Lo calificaron como una “obediencia debida encubierta”

- En su naturaleza jurídica son distintos. Pero, traspolándola, la obediencia debida tampoco es un cuco. (El caso de) un soldado que cumple un acto en obediencia debida debe ser muy analizado para ser exculpado. Un oficial pudo haberse negado, pero un soldado quizás no. Hay que analizar los casos concretos de responsabilidades. También es cierto que cuando se trata de hechos colectivos y cuando se convierte al Estado o a una parte, como las fuerzas armadas, en una maquinaria perversa, el rol institucional que cumplen los funcionarios hace que tengan una influencia determinante. No necesariamente tienen que estar nombrados todos los imputados por las víctimas para ser condenados. Es una crítica del otro lado. Hay roles que implican responsabilidad en hechos que se producen en sus ámbitos de competencia. No todas pueden ser perpetuas ni hechos de máxima crueldad pueden quedar impunes.

- ¿Están discutiendo mucho sobre los fundamentos?

- Trabajamos intensamente, es un juicio de un año y medio y con 270 casos. Todos son analizados y con las características especiales que se vivieron. No se puede negar la realidad, porque se relataron enfrentamientos, así como hubo hechos rodeados de clandestinidad, como en la Escuelita de Famaillá.

- ¿Y esa serie de casos sobre los que no se pronunciaron?

- Hay una falsa exigencia de que todos los casos que aparecían en el requerimiento de elevación, de presuntas víctimas, el Tribunal tiene que hacerlas víctimas. Si no hay autor, el Tribunal no puede decir ‘era responsabilidad de Videla o de Menéndez’ que no están imputados.

- Se apuntó también a que no estaban siendo juzgados los responsables políticos, específicamente la ex Presidenta Martínez

- En “Jefatura I” hemos vivido un diálogo muy enriquecedor entre Luciano Benjamín Menéndez y Antonio Cafiero, ministro firmante del decreto (que ordenó la operación). Cuando Menéndez dijo que hicieron lo que les había ordenado el Gobierno, Cafiero le respondió: “¿Dónde les ordenamos que torturen o que maten?”. Dijo que ordenaron al Ejército la represión, porque consideraban rebasadas las fuerzas policiales frente al legitimo derecho a represión que tiene un Gobierno frente a una organización que, con las armas, pretende la toma del poder. Es un tema a resolver el de las responsabilidades políticas.

- ¿Qué opina de las críticas que ligan el cambio de Gobierno nacional con un cambio de dirección de los fallos?

- El día que me manejen la lapicera, me voy, me jubilo, no podría dormir tranquilo. Dicen que ahora votamos por la prisión domiciliaria, pero desde el primer juicio voté por la domiciliaria por casos de problemas de salud o de mayores de 70 años.

- También se cuestionaron las absoluciones.

- La premisa de que todos tienen que ser condenados… comprendo a la gente y es una actitud que responde a cuestiones de sensibilidad humana y quizás también algún matiz político. Lo cierto es que no son los baremos aplicables al derecho penal. La crítica porque un Tribunal absuelve no tiene explicación, en todo caso critiquen el porqué.

- ¿Qué siente cuando lo escrachan?

- Son los riesgos de ciertos niveles de la función pública y de exposición que hay que tolerar, en la medida de que no sean violentos ni injuriosos. De todas maneras, hay un error dogmático: no habría complicidad (las pintadas que se hicieron en el TOF decían “jueces cómplices”) en todo caso sino encubrimiento. El que interviene en el hecho y ayuda es cómplice...

- Los testimonios tienen una dureza particular…

- Es muy fuerte. En función de todo eso creo que no debe convertirse en venganza, porque eso va a deslegitimar y quitar los méritos de la obra que se ha cumplido en la justicia argentina, con tropezones y fallas. Tiene la importancia, sin perjuicio de la acción reparadora hacia las víctimas y la sociedad, de la visibilización. Parecido al fenómeno de Alemania, salvando la distancia por las cantidades. Hay alemanes que no creían que ocurrían esas cosas en Auschwitz, y hay muchos tucumanos que no sabían que ocurrían esas cosas en la Escuelita o el Arsenal. Es importante como saldo de los juicios y la importancia que tiene a los efectos disuasorios.

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