Solano Vera, la insufrible de Yerba Buena

El número de vehículos que transitan esa avenida crece a un ritmo vertiginoso. Sin embargo, en las 11 cuadras yerbabuenenses no hay más que un semáforo. El tránsito se desplaza por dos carriles debido a la autorización para estacionar. También están permitidos los giros a la izquierda, en su mayoría. Los vecinos sostienen que hacen malabares para cruzar, que a diario ocurren accidentes y que los varitas brillan por su ausencia.

24 Sep 2017 Por Soledad Nucci

El señor Oscar Barroso la mira y le dice:

- La gente es la que no sirve; la gente es la que entorpece el tránsito.

Parece resignado.

- Si tuviera que labrar actas de infracción -agrega-, lleno el talonario en una hora.

Torpe, enloquecida y desesperante, la avenida Solano Vera, en el piedemonte sureño de Yerba Buena, se ha vuelto en los últimos años en uno de los espacios públicos más saturados de esta ciudad. El oficial de tránsito habla con una conductora. Le cuenta que en esta arteria se producen los mayores atascos, debido a que constituye el principal -y cuando no, único- camino de cientos de residentes hacia sus casas.

El frenesí que ha colocado a Yerba Buena entre los municipios con más crecimiento en la última década ha hecho, asimismo, que la infraestructura pública sea insuficiente. Además de las personas que viven en los alrededores de la Solano Vera, se han sumado nuevos moradores a los barrios cerrados y countries que fueron levantándose tierras arriba. Divisadero, Vilanova, Quinta Azucena, La Ladera, Ianua Caeli, Las Yungas, Las Jarillas, Los Azahares, VeraTerra, La Delfina, Los Álamos, La Rinconada y Art Solano son algunos de esos vecindarios que crecieron a la vera de las calles perpendiculares, como Chubut, Mendoza, La Rioja, Río Negro y San Juan, principalmente. Esas trochas son, incluso, la puerta de entrada a una seguidilla de colegios privados. Y sobre la misma avenida -en El Manantial y en San Pablo, sobre todo- se sucede otra legión de urbanizaciones, como Los Aromos, Pedemonte, Solano Vera, Del Pilar, La Emilia, Aldora, Altos del Rosario, Fincas, San Pablo, Los Azahares y un etcétcera que se insinúa infinito. Pese a que en este último caso se trata de barrios instalados en otros municipios, sus habitantes son -en la práctica- yerbabuenenses, pues acuden a los supermercados, bancos, escuelas, cafés y demás dotaciones y servicios de esa urbe.

Barroso no está solo en su inquietud. María Juárez -vecina desde hace 60 años- cree que, amén de la sacudida que han provocado los recién llegados, en los últimos meses la situación ha reverdecido con la construcción del canal San Luis. “Si antes estaba llena de vehículos, ahora es peor. Los camiones van y vienen todo el día”, relata, en referencia al proyecto de canalización de uno de los principales cuerpos colectores de las aguas pluviales del municipio, que se activó este año, que atraviesa la avenida y que tiene plazo de culminación a fines de 2018. Y ni hablar -prosigue- de los vehículos de carga que transitan, debido a los corralones y galpones situados en la zona. Las motos son otra historia: “todo el día hay motitos. ¡Con tanta construcción!”, exclama Rodolfo Cordera.

Oficialmente, la Dirección Provincial de Vialidad posee la jurisdicción de la ruta 311, como se llama en los papeles. Empieza en la intersección con la avenida Aconquija y se prolonga unas 11 cuadras hacia el sur, hasta el puente sobre el camino de sirga. Desde ahí, continúa, sinuosa, por las localidades de El Manantial y San Pablo. Pedro Madrid -jefe operativo de Vialidad- revela que la intendencia de Yerba Buena ha solicitado la transferencia de la autovía, en el tramo que se encuentra dentro de su ejido. Y que la dependencia que él conduce ha aceptado el pedido. “Ya no se trata de un camino rural, sino urbano. Por eso, resulta lógico que el municipio sea el dueño”, razona. Luego, explica que el trámite de traspaso aún debe ser reglamentado.

Mientras esa incumbencia se dirime, la Solano Vera es, para la mayoría de su gente, una travesía insufrible. “El pavimento es deplorable. Y tampoco hay vías alternativas de circulación. En conclusión, hay que fumársela de ida y de vuelta”, dice Natalia Juárez. El comerciante Julio Álvarez añade que -básicamente- no se puede cruzar. En voz suya, de cada 100 vehículos, apenas uno cede el paso. Además, jura que los varitas brillan por su ausencia. Otra cosa que le preocupa es el corte de la avenida, con motivo de la canalización. “Entiendo que la obra es necesaria. Pero serán 40 días sin que entre un cliente”, expresa. A la peluquera Vilma Cisneros también le asusta el perjuicio económico, pues su salón se encuentra frente a la plaza Vieja, la primera cuadra en la que se interrumpirá el tráfico. No obstante, todavía se acuerda de antaño, cuando la avenida se inundaba. “El agua nos llegaba a la cintura”, rememora. Puesta a recordar ese ayer, agrega que la calzada era de tierra. Que la transitaban carros. Y que había que ir hasta la Aconquija para hacer compras.

Qué contraste. Hoy, a lo largo de su primer kilómetro, la calle prodiga una impronta comercial. En las cuadras hay pirámides de naranjas, bananas, manzanas y más frutas y verduras. También abundan las pizarras en las que se ofertan osobucos, milanesas, carnes molidas o algún otro corte. Los vecinos charlan, las señoras bajan de sus camionetas, los negocios se suceden: la ferretería... la zapatería... la lavandería... la panadería... la gomería... la farmacia... la veterinaria... el quiosco. La Solano Vera se ha convertido en el corazón de la vida económica de los vecindarios aledaños.


Pero en ese tramo, además, los autos libran una batalla. Cuál pasa primero. Cuál consigue doblar. Cuál encuentra estacionamiento. Y es que la decena de cruces comprendidos en el ejido yerbabuenense posee un único semáforo. Uno. Entonces, el deber de reducir la velocidad recae en la conciencia de cada conductor. En los muchos lomos de burro. Y en los inspectores. La calzada tiene dos carriles para cada dirección. Pero sólo uno, por mano, es usado para circular, debido a que en los otros está permitido el estacionamiento. Pocos carteles prohíben el giro a la izquierda. ¿El resultado? Un espacio público indisciplinado.

Las siguientes palabras de la peluquera Cisneros resultan reveladoras de esa condición. Según ella, al atardecer el paisaje impresiona: “en todas las esquinas, hay uno que se ha bajado del auto a discutir con el otro. Los bocinazos y las peleas son constantes”. El farmacéutico Ramiro Juliá postula, para un ranking de las esquinas más peligrosas, a Las Lanzas, La Madrid y Mendoza. Sandra Donoso coincide con esa lista. Se lleva las manos al pecho, como en gesto de súplica, y dice que ha pedido, en reiteradas ocasiones, un semáforo para la esquina de La Rioja. “Salir de esa calle hacia Solano Vera, y viceversa, es imposible”, explica.

La culpa de esa imposibilidad no recae, únicamente, en el flujo vehicular. También los autos que estacionan sobre las ochavas son responsables. Es que en esa esquina hay un supermercado y una verdulería. Y la gente para en cualquier lado. "¡Por favor intendente! ¡Ponga un semáforo!”, reitera.

Y el intendente, Mariano Campero, contesta que, por ahora, la obra del canal San Luis condiciona la mayoría de las intervenciones, pues deben aguardar a que, primero, rompan los pavimentos, en el trayecto comprendido entre Aconquija y la plaza. “Es la avenida que peor está; es cierto. Y es donde haremos un mayor trabajo”, declara. En ese hacer enumera, entre otras acciones, la prohibición de doblar a la izquierda en algunas partes (1), la incorporación de semáforos en otras (2), la pavimentación de calles paralelas, como Quiroga y Charcas -actualmente en ejecución- (3); y la colocación de asfalto en el camino que pasa por detrás del cementerio San Agustín, y que en algún proyecto ha sido pensado como parte de una futura avenida de circunvalación (4). “Por supuesto que, con la obra, mejoraremos también la plaza. Además, se les planteó a los frentistas la posibilidad de hacer veredas”, añade.

Pero, por ahora, parte de esas promesas son futuro. Campero pone en futuro algunas de sus definiciones. Y los vecinos piden que los males de la Solano Vera sean atendidos en presente.



Ranking de las esquinas más peligrosas de Solano Vera

1. Las Lanzas-La Rioja
2. La Madrid
3. Camino de Sirga
4. Mendoza
5. Chubut

* Lista elaborada a partir de las declaraciones de ciudadanos consultados

Aguas servidas y peligros

Dice el vecino Maximiliano Díaz que corresponde hacer una mención a las aguas que refulgen junto a los cordones, convirtiendo a esos bordes en lagunas. De vez en cuando -cuenta-, el líquido se ve claro. Otras veces, huele a pestilencia. Y a menudo, algún caminante resbala allí. 

Por su parte, Noemí Díaz relata que, a la hora de salida de los colegiales, no se puede transitar. Ni en auto. Ni a pie. “La calle se llena de vehículos y los chicos no pueden cruzar las esquinas”, cuenta. Otro momento complicado se observa el sábado -prosigue- a causa de la feria que se monta en la plaza Vieja. “No ponen ni un varita para que ordene el tránsito”, afirma.

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