Comenzó a funcionar el primer crematorio

“Parque del Descanso” es un cementerio jardín que cuenta con salas de espera especiales

23 Sep 2017
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“La Iglesia acepta la cremación, siempre que no atente contra la fe en la resurrección”, destacó Manuel Fernando Ruiz, párroco de Trancas, durante la bendición del nuevo edificio. De esa forma, el sacerdote dio su consentimiento sobre esta alternativa para la disposición final de los restos de un ser querido.

En Tucumán comenzó a funcionar “Parque del Descanso”, el primer crematorio de la provincia, ubicado en la ruta nacional 9, altura kilómetro 1.326, en Tapia. En un predio de más de 10 hectáreas se construyó un complejo con hornos crematorios y salas de estar, acondicionadas para que las familias puedan esperar y seguir, si es su voluntad, el proceso. También se dispusieron jardines familiares para depositar los restos.

“En otros países la tasa de cremación es alta. En las grandes ciudades de Latinoamérica la cremación está entre un 30% y un 50%”, comentó José Antonio Flores, presidente del emprendimiento que pertenece al Grupo Flores. Lo acompañaron Pedro Rodolfo Chirou y José Antonio Flores (h) durante el acto inaugural efectuado ayer por la tarde.

Autoridades de la firma aconsejaron realizar una ceremonia previa al proceso de incineración del cuerpo humano. “Eso da la oportunidad a los familiares y amigos de compartir el dolor, celebrar la vida de la persona que ya no está y comenzar a aceptar la partida”, apuntaron.

La cremación es sólo una parte de una serie de actividades que se realizan al momento de la muerte de un individuo. Consiste en la reducción del cuerpo en un horno, que por medio de mecanismos de altas temperaturas lo convierte en restos que luego continúan un proceso que los transforman en cenizas. Esas cenizas son depositadas en una urna que se le entrega a los familiares. Los parientes definen la disposición final.

“En Buenos Aires, Córdoba o Mendoza, grandes capitales, la incidencia es de entre un 40% y un 50%”, comentó Flores. “La cremación implica un cambio cultural”, añadió.

En la actualidad, un servicio fúnebre básico, con alquiler de una sala velatoria, el ataúd y pensar en la inhumación o cremación ($ 8.500 con impuestos), que son más o menos los mismos costos, alcanza un valor de $ 30.000. “El mundo va hacia la cremación”, enfatizó.

“Acá se va a cremar y van a permanecer las cenizas. La cremación atenta contra la fe cuando se diseminan las cenizas en el aire o el mar. Uno sabe que aquí estarán las cenizas: el cementerio es el lugar donde reposarán los restos”, finalizó el sacerdote, quien también reconoció que ya se vislumbra una aceptación local de este servicio.

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