03 Mayo 2004 Seguir en 
La tarde soleada del domingo ayudó para que "El Piletón" se viera colmado de público, con motivo las funciones de títeres de ayer.
No es novedad, por cierto, porque la mayoría de los espectáculos a la gorra en este lugar casi siempre cuentan con la adhesión popular. Y, si de títeres se trata, mejor aún, porque acude toda la familia. "Nosotros venimos los domingos a la tardecita, porque los chicos lo disfrutan mucho. Vos sabés que los títeres siempre atraen", le dijo a LA GACETA Blanca de Gómez, cargando a Andrés y a Jessica.
Como un adelanto del Festival "Ojo al títere" que se inaugura hoy, ayer se presentaron dos trabajos en "El coliseo": "Los casos de Zoquete", a cargo de la Escuela de Títeres, y "Las aventuras del ángel marrón 1", del grupo "El ariete".
Una tentación
Roberto tiene 10 años, y la cercanía con los muñecos lo tienta: cada dos por tres se acerca a ellos y quiere ver la parte de atrás del tradicional retablo, ante el fastidio de su padre, quien le llama la atención. Los niños más pequeños no tienen prejuicios, y juegan alrededor de la puesta, pero no se pierden los momentos cuando alguna voz extraña -fuerte o débil- se escucha en el escenario. Atentos, hasta responden gritando cuando los muñecos interrogan al público.
Valentina (5) no sólo ve los títeres sino que juega con ellos en su casa. "Me gusta contar cuentos que invento", dijo. Soledad Aguirre llevó a su hijo Alfredo (2 años y medio) "porque es un fanático desde que los ve en la plaza Urquiza". A Bárbara (8) la llevaron sus tíos y disfrutó con los muñecos.
Ayer, la multitud asistió primero a un show de murgas y batucadas, que, con sus pegadizos ritmos y los zancos vestidos con coloridos disfraces, fueron un número aparte.
El festival
El segundo encuentro de titiriteros, que este año tiene un carácter nacional, se iniciará hoy con un taller de títeres gigantes y montaje colectivo en "La Sodería", y por la tarde habrá funciones en distintos barrios. A las 18, en San Martín 251- Sala Alternativa- quedará abierta al público una muestra de afiches y de títeres del mundo, de la colección de María Teresa Montaldo.
No es novedad, por cierto, porque la mayoría de los espectáculos a la gorra en este lugar casi siempre cuentan con la adhesión popular. Y, si de títeres se trata, mejor aún, porque acude toda la familia. "Nosotros venimos los domingos a la tardecita, porque los chicos lo disfrutan mucho. Vos sabés que los títeres siempre atraen", le dijo a LA GACETA Blanca de Gómez, cargando a Andrés y a Jessica.
Como un adelanto del Festival "Ojo al títere" que se inaugura hoy, ayer se presentaron dos trabajos en "El coliseo": "Los casos de Zoquete", a cargo de la Escuela de Títeres, y "Las aventuras del ángel marrón 1", del grupo "El ariete".
Una tentación
Roberto tiene 10 años, y la cercanía con los muñecos lo tienta: cada dos por tres se acerca a ellos y quiere ver la parte de atrás del tradicional retablo, ante el fastidio de su padre, quien le llama la atención. Los niños más pequeños no tienen prejuicios, y juegan alrededor de la puesta, pero no se pierden los momentos cuando alguna voz extraña -fuerte o débil- se escucha en el escenario. Atentos, hasta responden gritando cuando los muñecos interrogan al público.
Valentina (5) no sólo ve los títeres sino que juega con ellos en su casa. "Me gusta contar cuentos que invento", dijo. Soledad Aguirre llevó a su hijo Alfredo (2 años y medio) "porque es un fanático desde que los ve en la plaza Urquiza". A Bárbara (8) la llevaron sus tíos y disfrutó con los muñecos.
Ayer, la multitud asistió primero a un show de murgas y batucadas, que, con sus pegadizos ritmos y los zancos vestidos con coloridos disfraces, fueron un número aparte.
El festival
El segundo encuentro de titiriteros, que este año tiene un carácter nacional, se iniciará hoy con un taller de títeres gigantes y montaje colectivo en "La Sodería", y por la tarde habrá funciones en distintos barrios. A las 18, en San Martín 251- Sala Alternativa- quedará abierta al público una muestra de afiches y de títeres del mundo, de la colección de María Teresa Montaldo.







