Decorar y respirar: dos ideas para teñir de verde cualquier espacio

Los jardines verticales se imponen en casas y en departamentos. Los terrarios funcionan como un minijardín Las claves para disfrutar a pleno la vida en pareja, según la sexóloga más famosa de la televisión.

16 Ago 2017

¿Por qué nos gusta tanto el verde? Vemos una pared blanca y pensamos que, en el medio de la ciudad, es mejor llenarla de plantas. Será porque el verde es sinónimo de oxígeno, de agua, de vida. Por ello los jardines verticales se impusieron en todo el mundo. En una casa o en un departamento -en menor dimensión- es posible tenerlos, a partir de un fácil armado y cuidado. Estos se denominan minipared vertical o cuadros vivos.

Hay viveros que los venden en diferentes formas, como en cajones, cuadros con marcos antiguos, bolsas de arpillera, botellas de plástico o frascos de vidrio. Para ver la diversidad basta con sumergirse en Pinterest o Instagram, de donde pueden sacarse ideas para ponerse manos a la obra en casa. Lo que se necesita es tener unas horas libres y seguir al pie de la letra un paso a paso de tutoriales en Internet o de expertos tucumanos.

Para una minipared, explica Lourdes Bollero, del Vivero Santa Fe, se necesitan unas 18 plantitas pequeñas de crasas y suculentas, que precisamente son las que menos riego demandan. “Pueden estar al sol o a la sombra y son plantas para todo el año. Están de moda por la variedad que hay y por su fácil propagación, tanto en gajos como por las mismas hojas... Y tienen la característica de que están en todos los continentes, por su adaptación. Por todos esos motivos, son ideales para paredes verticales de casas o departamentos y para pequeños espacios”, comenta.

Para mantener esos cuadros vivos hay que regar las plantas una vez a la semana (regarlas con spray puede ser mejor que con regadera), con poca agua, porque la mayoría son plantas carnosas que no requieren mucha agua, detalló Bollero. “Nosotros hacemos miniparedes, porque las paredes grandes llevan un sistema complejo de riego. A las chiquitas las hacemos con un forro plástico para que la tierra no caiga, aunque hay muchas formas de hacerlo”, agregó.

Otra opción

Los terrarios también son minijardines o invernaderos en miniatura, que no requieren mucho cuidado por el microclima que generan, cuenta Virginia Lencina, que junto con Mariana Elías crearon un emprendimiento de terrarios en macetas pintadas a mano. “Los terrarios se realizan en diferentes recipientes: frascos, bolsas, entre otros. Generalmente se usan plantas como crasas y cactus. Ambas se regeneran fácilmente: de una simple hojita de crasas, que se apoya en la tierra a la sombra, crecen las raíces; y al lado de los cactus crecen los hijos, a los que luego se los apoya en la tierra y como caen se los deja crecer”, detalló Lencina.

Por otra parte, comentó que la idea de su proyecto es que se lleven un producto entero, ya que un terrario tal cual lo hacen puede llegar a tardar unos dos o tres meses: “se llevan un minijardín que pueden poner en cualquier lugar de su casa”.

 


paso a paso
armá tu pared verde con “cuadros vivos”
1. Pintar el exterior de una caja de madera. Barnizar para proteger.
2. Revestir el interior de la caja con un plástico. Se puede sujetar con puntos de silicona caliente.
3. En la parte posterior de la caja fijar el enganche para colgar el “cuadro vivo”. 
4. Llenar la caja con un sustrato ligero y cubrir la tierra con una fina capa de fibra de coco o musgo.
5. Para que no se caiga el contendio al colocar la caja en vertical, engramparle una malla de plástico.
6. Construir el marco que adornará la caja. Se puede fijar con cola de carpintero.
7. Colocar las crasas en la tierra del cuadro a través del agujero que previamente se hizo en la malla de plástico.
8- Poco a poco completar todo el espacio con diferentes plantas. Para cubrir los espacios que quedan entre las crasas y que no se vea la malla de plástico, una opción es llenar los espacios vacíos con fibra de coco o con musgo.
> Paso a paso
Armá tu pared verde con “cuadros vivos”
1. Pintar el exterior de una caja de madera. Barnizar para proteger. 
2. Revestir el interior de la caja con un plástico. Se puede sujetar con puntos de silicona caliente.   
3. En la parte posterior de la caja fijar el enganche para colgar el “cuadro vivo”. 
4. Llenar la caja con un sustrato ligero y cubrir la tierra con una fina capa de fibra de coco o musgo.
5. Para que no se caiga el contendio al colocar la caja en vertical, engramparle una malla de plástico.
6. Construir el marco que adornará la caja. Se puede fijar con cola de carpintero.
7. Colocar las crasas en la tierra del cuadro a través del agujero que previamente se hizo en la malla de plástico.
8- Poco a poco completar todo el espacio con diferentes plantas. Para cubrir los espacios que quedan entre las crasas y que no se vea la malla de plástico, una opción es llenar los espacios vacíos con fibra de coco o con musgo. 


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