Esa eterna aspiración de volar

Usar el arnés no es todo, hacen falta training, investigación y estudio.

01 Ago 2017
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DESDE UNA RUEDA. Con distintos colores giran los bailarines, colgados de una fuerte estructura circular. LA GACETA / FOTO DE INÉS QUINTEROS ORIO.-

Los acróbatas, bailarines y actores provienen del circo y de la gimnasia. En cada una de estas especialidades, necesariamente, se requiere una importante preparación en estudio, investigación, training y práctica. Lleva años; en realidad toda una vida. “Si bien cualquiera puede colocarse un arnés, eso no garantiza una buena ejecución de este tipo de trabajo y menos en alturas considerables. Y respecto a la altura, también es necesario ir de a poco y entrenarse. Aunque el riesgo siempre existirá, no es lo mismo colgarse a dos metros del piso que a 30 o 60 metros”, afirma Noé Andrade hablando desde su experiencia.

La prioridad por siempre y para siempre es trabajar con seguridad y con todos los recaudos técnicos específicos y necesarios, con equipamiento, elementos e infraestructura revisados una y otra vez antes de su uso. y con recursos humanos idóneos para este fin, resalta.

“Con cierta hermosa locura aquí seguiré hasta el fin de mis días, persiguiendo el eterno sueño de acercarme aunque sea un poquito, a la emoción de la estimulante belleza, armonía, agilidad y calidad del vuelo de las perfectas aves”, reflexiona la actriz acerca de esa aspiración eterna del hombre de volar.

Otra de las premisas básicas es la coordinación del equipo, para que la obra se presente sin fisuras y con prolijidad. Germán Cabanas describe que su trabajo con el grupo combina técnicas de teatro físico, acrobacia, danza y vuelos escénicos, utilizados para el conflicto dramático. “Trabajamos con distintos estilos, desde el flamenco al tango electrónico, del pop al jazz contemporáneo”, lo que se pudo observar en un trabajo previo, “Vigilias de un desarraigo”.

Amplia difusión

Los talleres de acrobacia en tela para niños y adolescentes ya forman parte de la agenda en Tucumán. No son pocos los espacios en los que se trabaja y se enseñan estas disciplinas, que en los últimos años han cobrado auge.

32  fueron los bailarines que trabajaron en la puesta: 28 tucumanos y cuatro que arribaron de Buenos Aires. 
> 32  fueron los bailarines que trabajaron en la puesta: 28 tucumanos y cuatro que arribaron de Buenos Aires. 

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