El crimen de Lavalle al 1.500: "este es un dolor que no se tapa con nada"

Familiares y amigos del comerciante asesinado marcharon para pedir justicia y seguridad.

26 Jul 2017
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MANIFESTACIÓN. Los vecinos de Ciudadela exigen seguridad y justicia por el homicidio del comerciante. la gaceta / foto de diego aráoz

“Cuando falleció su padre, tuvo que salir adelante y cuidar a su familia. Era un gran ser humano. Un día me llamó a la madrugada para avisarme que iba para mi casa con una bolsa llena de pan y tortillas para mi familia. Este es un dolor que no se tapa con nada”, lamentó Roberto Gómez, uno de los mejores amigos de Vicente Sleiman, el joven de 24 años que murió a causa del balazo que recibió al intentar evitar un asalto.

Un centenar de personas se congregó anoche en la esquina del negocio de Sleiman, en Lavalle y O’Higgins, con dos objetivos: pedir justicia y exigir seguridad. Los jefes policiales Teófilo Rodríguez (Regional Capital) y Joaquín Girvau (911) estuvieron en el lugar y fueron increpados a los gritos por los vecinos. Rodríguez les prometió que habrá un móvil policial con parada fija en esa esquina y dos motoristas recorriendo la zona constantemente.

Los vecinos estaban enardecidos: “ayer nos juntamos, pusimos velas en su local y organizamos esta marcha. Mientras charlábamos detrás de la reja, alguien ingresó a la casa vecina y la desvalijó”, contó Ana Laura González. Los vecinos prometieron seguir con las medidas de protesta durante los próximos días.

“Se acercó a Dios”

“Vicente había sufrido mucho al perder a su padre y se acercó a Dios. En los últimos años leía mucho la Biblia e incluso iba rezando cuando caminaba. Siempre me decía ‘amigo, sea bueno para que sean buenos con usted’. Era un amigo que nos ayudaba y nos acompañaba. A mí incluso me dio trabajo”, agregó Gómez.

Además, a la hora de detallar más la personalidad del muchacho asesinado, contó la historia de “Pity”. “Es un amigo que tenemos en común. Un chico de la calle al que Vicente se le acercó y comenzó a enseñarle cosas para que saliera adelante. Un día le explicó cómo se usaba una calculadora, en otro momento le enseñó a usar una máquina que hace fotocopias”, relató.

Por último, Gómez agradeció a las personas que estaban siendo asaltadas cuando Sleiman irrumpió para defenderlas: “les agradezco que hayan hablado con la Policía y hayan dicho lo que pudieron ver”.

En cuanto a la investigación, se siguen analizando algunas cámaras de otras cuadras para determinar si pudieron grabar el paso de los asaltantes.

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