Crimen en Lavalle al 1.500: “no era la primera vez que él intentaba evitar un asalto”

El joven agonizó durante cinco horas en el hospital Padilla hasta que falleció. Piden la colaboración de los testigos del ataque. Un comerciante de 24 años intentó auxiliar a tres personas y recibió un disparo mortal.

24 Jul 2017
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CERRADO POR DUELO. Este es el local que solía atender la víctima del asesinado; está ubicado en Lavalle y O’Higgins. la gaceta / foto de antonio ferroni

Vicente (Fernando Sleiman) era el hombre de la casa. Yo siempre me quedaba tranquilo porque él cuidaba a su madre y a sus hermanas siempre. Tenía esa personalidad, esa vocación de ayudar. Si había un ruido raro en la calle, él salía a ver qué pasaba. No es la primera vez que intentaba evitar un asalto”, comentó Agustín Albero, algunas horas después de que su cuñado muriera. El joven comerciante, de 24 años, había intentado evitar un asalto tomando por detrás a uno de los ladrones que amenazaban a dos varones y una chica; el otro delincuente, que esperaba en moto, sacó un arma y le disparó.

Sleiman recibió el balazo en el abdomen a pocos metros de su negocio, en Lavalle al 1.500. Un vecino de la zona escuchó el tiro y salió corriendo. “Se apoyó en un árbol y en ese momento yo lo levanté. Me dijo que le habían pegado un tiro. Lo subí a un taxi y los llevé al hospital”, comentó Héctor Carrizo, todavía impresionado por lo que había pasado. Ayer a la mañana, las vecinas horrorizadas miraban el local de Sleiman mientras se tapaban la boca, como si no pudieran creerlo.

La víctima

El muchacho estaba de novio y no tenía hijos. Además, practicaba kickboxing y solía ir al gimnasio. Quizás por su condición de deportista, su corazón aguantó más de lo normal. “Tuvo cuatro paros cardíacos hasta que murió”, contó su cuñado. Ayer a la tarde, la familia del joven llevó los restos a un cementerio, por un deseo personal de la víctima, quien alguna vez comentó que no quería ser velado. “Están destrozados”, lamentó Albero. También agregó que Sleiman “era muy amable. Era capaz de cerrar el negocio cinco minutos si una clienta no podía caminar con las compras; iba y la ayudaba”.


LA VÍCTIMA. Vicente Sleiman tenía 24 años y practicaba kickboxing. 

Esta impresión también quedó en la zona de su negocio, que se convirtió en un almacén luego de incursionar en una tienda para perros. “Era divino, atento”, recordó Ana Laura González, una de las primeras en dar a conocer el caso a través de las redes sociales, y una de las más molestas con lo ocurrido. “A mí me asaltaron cinco veces. Una vez, tiraron a uno de mis hijos porque intentó defenderme. En otra me caí, y me apuntaron a la cabeza”, se quejó. Algo similar agregó el hombre que auxilió al comerciante: “es un gran problema este lugar. A uno le da mucho miedo por sus hijos”.

El asalto

El almacén de Sleiman queda sobre la esquina de Lavalle y O’Higgins. El muchacho corrió un poco menos de media cuadra hacia el oeste y redujo a uno de los asaltantes. Cuando el otro disparó, ambos delincuentes se dieron a la fuga por la Lavalle. En cuanto a las víctimas del intento de asalto (ver “Los testigos...), pasaron a la casa de una vecina que les convidó agua para que se tranquilizaran y se fueron. El caso quedó en manos de la fiscalía de turno en esta feria, a cargo de Adriana Giannoni, y de la división Homicidios. El jefe de esta sección, Hugo Cabezas, estuvo en el lugar hablando con los vecinos y dirigiendo la investigación.

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