Brasil, México y Argentina contra las políticas de Trump: los desafíos de los países

Los tres países confrontarán con la política proteccionista de Trump. Las migraciones, el libre comercio y las inversiones son temas que desvelan a los mandatarios latinoamericanos.

05 Jul 2017
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“ATTAC”. Activistas de la organización participan en una manifestación contra la cumbre del G20 en Hamburgo. Reuters

BUENOS AIRES.- México, Brasil y Argentina, los países latinoamericanos que asisten a la cumbre de jefes de Estado y Gobierno del G20 el viernes y sábado en Hamburgo, enfrentan desafíos novedosos en un escenario marcado por la política proteccionista del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Los presidentes de México, Enrique Peña Nieto; Argentina, Mauricio Macri, y Brasil, Michel Temer, intentarán aprovechar el encuentro en la ciudad del norte de Alemania para diversificar sus relaciones comerciales y abrir nuevos mercados de negocios.

Tensión centroamericana

México llega al G20 en plena tensión diplomática y comercial con Trump. A poco tiempo de iniciar la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés) con Estados Unidos y Canadá, la delegación mexicana irá a Hamburgo a defender el comercio multipolar.

Semanas atrás, durante la visita de la canciller alemana, Angela Merkel, a Ciudad de México, Peña Nieto se mostró de acuerdo con defender “valores comunes”, como la democracia, el libre comercio, la protección del medio ambiente y el respeto a los derechos humanos.

Se espera que, durante la reunión que tienen prevista Peña Nieto y Trump hablen de seguridad, comercio y migración. México abogará por la protección del ambiente y refrendará su apoyo al Acuerdo de París sobre el cambio climático. Además, buscará fomentar el cumplimiento y la implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

El gigante en declive

Brasil llega a la cumbre del G20 aislado y desacreditado debido a su grave crisis institucional y a los escándalos de corrupción, a los que se suma el declive económico.

Si el ex presidente “Lula” da Silva solía ser en la década pasada uno de los protagonistas del G20 como representante de la emergente nueva potencia latinoamericana, esta vez Michel Temer, vaciló hasta última hora para decidir si viajaba a Hamburgo.

El motivo de los vaivenes son los graves problemas internos vinculados con la denuncia presentada recientemente contra Temer por la fiscalía general, que lo acusa de haberse beneficiado durante años de sobornos.

Brasil acude a Hamburgo con la aspiración de recuperar la imagen de estabilidad económica para atraer inversores al país, cuya economía se contrajo en un 7,4% acumulado en los dos últimos años.

En busca de inversiones

Argentina atribuye una gran importancia al G20, porque considera que el foro es una marquesina para exhibir el cambio realizado en su política exterior tras la llegada al poder del presidente, Mauricio Macri, y una oportunidad clave en busca de inversiones.

Desde su llegada a la presidencia hace poco más de 16 meses, Macri logró reunirse con los líderes de alguna potencias, entre ellos Trump; el presidente de China, Xi Jinping, y con Merkel.

De todos ellos obtuvo un claro respaldo político, pero todavía no consiguió inversiones para levantar la alicaída economía local, que cerrará el año con un déficit fiscal superior al 4% del Producto Interno Bruto (PIB).

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