La falta de sueño es tan peligrosa como el consumo de alcohol y el exceso de velocidad

En los choferes de corta y larga distancia la situación es compleja. Descansan muy poco y el riesgo es constante.

AL VOLANTE. En los viajes de larga distancia los choferes son dos. Está comprobado que los turnos de descanso no son suficientes para recuperarse.
AL VOLANTE. En los viajes de larga distancia los choferes son dos. Está comprobado que los turnos de descanso no son suficientes para recuperarse.
Por Redacción LA GACETA 05 Abril 2017

Estadísticas de la National Sleep Foundation indican que el número de horas diarias de sueño ha caído un 25% desde 1960 a la fecha, es decir, que dormimos dos horas menos que hace 40 años. Estos resultados son similares a los observados en un estudio realizado en áreas urbanas de Buenos Aires, Ciudad de México y San Pablo.

Los mayores accidentes industriales y vehiculares de nuestros días pueden vincularse con la utilización de “las máquinas humanas” más allá de sus especificaciones naturales. Evolutivamente los humanos no hemos sido diseñados para prolongar la vigilia más allá de una cierta cantidad de horas, sin que esta prolongación tenga consecuencias fisiológicas negativas para nuestro normal desempeño.

En nuestro país, y a pesar de la creciente preocupación pública por la seguridad vial, se ha prestado poco interés al hecho de que la influencia del sueño insuficiente es causa en una importante proporción de accidentes vehiculares. Dentro del espectro de actividades profesionales en las que el déficit de sueño puede tener consecuencias fatales, los conductores del transporte de pasajeros constituyen un grupo de particular interés.

Diferencias

El manejo de un vehículo es una tarea compleja que requiere atención sostenida. En presencia de somnolencia es difícil mantener un grado adecuado de alerta. En términos prácticos podemos definir el alerta como el estado óptimo de actividad que nos permite tomar decisiones, prestar atención a nuestro medio ambiente y decidir qué hacer y qué no hacer. Cuando estamos alerta encontramos soluciones creativas a los problemas que se nos presentan.

La somnolencia y la fatiga han demostrado afectar el estado de alerta, el rendimiento psicomotor y el juicio, disminuyendo la capacidad del individuo para conducir de manera segura y aumentando el riesgo de accidentes. La evidencia científica demuestra que los sujetos somnolientos presentan disminución en su rendimiento y aumento del riesgo de accidentes viales.

Es frecuente considerar a la excesiva velocidad y al consumo de alcohol como las principales causas de accidentes viales. Sin embargo, es importante destacar que la falta de sueño produce los mismos efectos sobre la capacidad de conducir un vehículo que el consumo de alcohol.

Mantenerse despierto durante 17 horas, un hecho frecuente en nuestro modelo social, perturba la capacidad de conducir un vehículo de forma similar al efecto producido por una concentración de alcohol en la sangre de 0.05 mg/dl. Este valor es la máxima concentración de alcohol en sangre permitida por la ley para conducir vehículos particulares en Argentina.

En nuestro país, el transporte de pasajeros es fundamentalmente terrestre, tanto en los desplazamientos urbanos e interurbanos como en los de larga distancia. Los conductores de corta distancia están expuestos a una compleja interacción con otros vehículos, semáforos, horarios ajustados, las demandas de los pasajeros, entre otras muchas situaciones frecuentes en las grandes urbes.

Los conductores de larga distancia, por el contrario, realizan su tarea en largos trayectos, con pocos cambios en un entorno a veces monótono, muchos de ellos en horario nocturno, cuando la propensión al sueño es mayor. Ambas situaciones requieren de un alto nivel de alerta para cumplir la tarea de manera eficiente y segura.

Escasos datos

En nuestro medio hay poca información sobre el impacto del déficit de sueño en el desempeño de los conductores profesionales. Eso impulsó un estudio con una muestra de conductores de corta distancia de Buenos Aires y de conductores de larga distancia que abarcaron distintos corredores geográficos del país.

Los momentos de descanso en los que alternan la conducción con un acompañante presentaron baja eficiencia de sueño y un patrón de actividad autonómica cardíaca compatible con reposo y no con sueño. También se observó una caída significativa en el alerta hacia el final del viaje de regreso.

Alteraciones en los patrones del ritmo sueño-vigilia disminuyen el rendimiento en las tareas que realiza el trabajador, lo que a su vez puede llevar a un aumento en el número de errores, incidentes o accidentes. Si bien no existen estudios previos que midan el tiempo de reacción de los conductores de colectivo, la restricción de sueño induce un gran deterioro del rendimiento, aún con una duración de manejo y tiempo de despierto breves.

Respecto al menor rendimiento del alerta en el viaje de regreso de los conductores de larga distancia, pruebas en sujetos sanos demostraron que el riesgo de accidentes aumenta de forma significativa cuando se combina el mínimo circadiano de alerta (normal por la mañana temprano), el tiempo que lleva despierto y la restricción crónica de sueño.

Estas condiciones son las que pueden confluir cuando un trabajador ha pasado más de 36 horas desde que salió de su hogar, tuvo un sueño de baja eficiencia en el micro y pocas horas de sueño en destino, llega por la mañana temprano a su cabecera, y realiza un esquema de trabajo con el sueño dividido a lo largo de la semana.

Tanto en los conductores de corta como de larga distancia, las alteraciones descriptas pueden implicar consecuencias negativas para la salud a largo plazo, ya que provocan cambios neuroendócrinos y metabólicos que, a lo largo del tiempo, se asocian a enfermedades crónicas altamente prevalentes como la obesidad.

Preocupante

El ritmo sueño-vigilia descripto en conductores de transporte de pasajeros puede ser un factor contribuyente a la alta tasa de siniestralidad vial del país. Por otro lado, la presencia de condiciones como obesidad, tabaquismo, estrés laboral y apneas de sueño condicionan un aumento del riesgo de patología cardiovascular entre otras enfermedades. El diseño de los turnos de trabajo sobre bases que consideren los ritmos biológicos y maximicen el alerta, la implementación de campañas educacionales adecuadas y el diagnóstico y tratamiento de las apneas de sueño son las medidas más urgentes a tomar para corregir estos aspectos, que ubican a este grupo de trabajadores en condiciones de alto riesgo para su salud y la de las personas que transportan. (Télam)


5 horas
por día duermen, en promedio, los conductores de larga distancia, tomando en cuenta los días  que están en su casa y los que pasan viajando.
Los principales males que afectan a los conductores de larga distancia
> 89%
Trastornos de peso
> 54%
Sedentarismo
> 37%
Tabaquismo
> 33%
Estrés laboral
> 15%
Excesiva somnolencia diurna
> 30%
Riesgo de apneas de sueño
> 5 horas
por día duermen, en promedio, los conductores de larga distancia, tomando en cuenta los días  que están en su casa y los que pasan viajando.

Los principales males que afectan a los conductores de larga distancia

> 89%
Trastornos de peso
> 54%
Sedentarismo
> 37%
Tabaquismo
> 33%
Estrés laboral
> 15%
Excesiva somnolencia diurna
> 30%
Riesgo de apneas de sueño

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