Tucumán debería cuidar más el bosque nativo y descontaminar los ríos

Una especialista en restauración de ecosistemas dijo que los políticos tienen decisión de mejorar pero no conocen bien la realidad.

EN EL JARDÍN DEL INSTITUTO LILLO. La doctora Eliane Cecoon durante su estadía en Tucumán. Vino a dictar un curso de posgrado en la UNT.  LA GACETA / FOTO DE INÉS QUINTEROS ORIO.-
EN EL JARDÍN DEL INSTITUTO LILLO. La doctora Eliane Cecoon durante su estadía en Tucumán. Vino a dictar un curso de posgrado en la UNT. LA GACETA / FOTO DE INÉS QUINTEROS ORIO.-
Por Redacción LA GACETA 28 Marzo 2017
Ríos contaminados (con mucha basura) y bosques nativos invadidos por especies exóticas son los problemas ambientales que resaltan en Tucumán, según la mirada de la doctora Eliane Cecoon, ingeniera forestal oriunda de Brasil e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La profesional vino a Tucumán para dictar un curso de posgrado sobre restauración de ecosistemas, y en ese contexto hizo una recorrida por distintas zonas de la provincia.

“Creo que hay que tomar con más seriedad las invasiones exóticas”, le dijo a LA GACETA. Admitió que no hay una receta para resolver los problemas ambientales sino que se debe comenzar por las investigaciones, para después pensar en las soluciones.

Respecto de la restauración de ecosistemas, aclaró que se trata de una decisión política de los países. Explicó que Argentina firmó acuerdos ambientales que la comprometen con otras naciones de Latinoamérica. Uno de ellos establece que nuestro país debe restaurar un millón de hectáreas para el año 2020. “Hablando con algunos especialistas argentinos surge que no se sabe cómo se logrará cumplir este compromiso para ese plazo. Entonces, si los políticos firman un acuerdo como este es porque existe una decisión política de restaurar, pero todavía no han bajado a la realidad”, advirtió con preocupación.

Aclaró que una restauración ecológica no se hace en un día, es un proceso que toma tiempo, que insume la aplicación de diversas técnicas, y cuyo resultado se hará visible casi 30 o 40 años después. Debido al tiempo que requiere verificar el éxito de estos procesos son necesarias las investigaciones y los cursos de capacitación.

“Como profesora me pone muy feliz formar gente en Argentina. Creo que uno de nuestros objetivos más grandes ahora, en la edad que estamos y a la altura de nuestra carrera, es formar gente para que cuando la restauración sea una realidad que pueda ocurrir haya profesionales capacitados”, destacó la especialista, que lleva 30 años trabajando en favor del medio ambiente.

Educación ambiental

La doctora Cecoon subraya que no se trata solo de recomponer ecosistemas, sino también de restaurar la relación entre el ser humano y la naturaleza. “Restaurar por sí mismo no sirve de nada si viene alguien y destruye el medio ambiente, por eso este proceso debe llevarse a cabo paralelamente con la educación ambiental”, sentenció la especialista, y opinó que habría que hacer una construcción social que fomente en la gente la conciencia de la preservación de la naturaleza.

“No sé por qué en Argentina todavía no hay una ley que por lo menos obligue a restaurar las zonas ribereñas en las áreas donde hay pendientes, por ejemplo”, cuestionó la investigadora y comparó la situación con la de otros países limítrofes, como Brasil. “Allí, por ley, existe la obligatoriedad de que cada propiedad de 400 hectáreas tenga un 20% de bosque, cada propietario debe brindar las coordenadas del área y se verifica el cumplimiento de la conservación a través de Google. La multa es muy cara y el Gobierno no otorga ningún préstamo si no se cumple”, explicó.

Respecto de que en nuestro país no hay un mercado de restauración y que es muy difícil acceder a viveros en los que se puedan conseguir plantines suficientes, la investigadora respondió que se debe comenzar a generar el mercado especializado.

Amplios beneficios

Cecoon conoce la legislación de varios países de Latinoamérica porque ha vivido en ellos, y en ese sentido dijo que nota que hay mucha diferencia entre ellos y que todo se reduce a una decisión política. “Tampoco se trata de obligar a la gente a restaurar, el Estado puede subsidiar el proceso”, resalta, haciendo hincapié en que la recuperación es generadora de empleo y negocio.

“Con la restauración se gana por todos lados, porque se está restaurando el ecosistema con todos los beneficios que tiene y por otra parte se crea un mercado de trabajo muy grande”, concluye.

Esperanzas

Cecoon dijo que en el curso se encontró con un grupo de estudiantes heterogéneo y participativo. “Cada uno expone sus ideas, presentan los trabajos que están haciendo con respecto a las situaciones que enfrentan sus provincias y las discuten entre todos, me sorprendieron algunas propuestas, son muy interesante”, observó.

Finalizó con una reflexión acerca del curso para formar personas que continúen con el cuidado de los ecosistemas: “el papel del profesor es el del sembrador, tiras las semillas, algunas germinan, crecen y dan frutos; otras germinan, llegan a juveniles y se mueren; y otras nunca germinan. Acá se ve claramente que habrá semillas que darán frutos, y hay esperanzas”.

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