Se sabía que iba a llover. En los “smartphones”, la aplicación que da cuenta del estado del tiempo y que proyecta la evolución del clima hora por hora, ya a las 7 de la mañana, se pronosticaban precipitaciones para las 17 de ayer. Pero, cuanto menos en San Miguel de Tucumán, el aguacero se hizo esperar. Así que cuando los editores diseñaron la portada, estaba previsto incluir en ella un adelanto de la información sobre los inundados del sur de la provincia que despliega TUcumanos. Pero a las 19, un trueno dio el preaviso, casi al mismo tiempo en que familiares de los periodistas, desde diferentes lugares del Gran San Miguel de Tucumán, llamaban para dar cuenta del diluvio que se cernía sobre ellos. Calles inundadas por las que no se podía transitar, y cortes de luz en barrios del oeste, determinaron que la portada pergeñada tempranamente fuera rápidamente descartada y reemplazada por la que corona esta edición. El impacto de la tormenta (sus consecuencias seguían siendo evaluadas al cierre de esta edición) obligó también a destinar una página especial para la cobertura: fue la originalmente prevista para Mundo. El criterio de la “proximidad” inclinó la balanza en favor de lo local.








