Cuando la ficción juega como espejo del “mundo Trump” - LA GACETA Tucumán

Cuando la ficción juega como espejo del “mundo Trump”

Por Alexandra Alter / The New York Times.

31 Ene 2017
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MARGARET ATWOOD. Se volvió emblema de las mujeres “antiTrump”. reuters

El fin de semana pasado, cuando se congregaron cientos de miles de mujeres en Washington para protestar por la toma de posesión de Donald Trump, la novelista Margaret Atwood empezó a recibir notificaciones en Twitter y Facebook. Le mandaban fotos de las manifestantes con pancartas que hacían referencia a su novela utópica “The Handmaid’s Tale”(El cuento de la criada). “Que Margaret Atwood vuelva a ser ficción”, decía un letrero. “’The Handmaid’s Tale’ no es un instructivo”, decía otro.

“The Handmaid’s Tale” se desarrolla en un futuro cercano en Nueva Inglaterra, donde un régimen totalitario ha tomado el poder, despojando a las mujeres de sus derechos civiles. El libro fue publicado hace 32 años pero estos últimos meses Atwood ha estado recibiendo comentarios de lectoras que ven un escalofriante paralelismo entre la sociedad opresora de su novela y las políticas del actual gobierno republicano para limitar los derechos reproductivos.

En 2016, las ventas del libro, que va en su 52 edición, aumentaron en 30 % respecto del año anterior. La editorial de Atwood reimprimió 100.000 ejemplares en los últimos tres meses para satisfacer el aumento de la demanda después de la elección.

“The Handmaid’s Tale” es una de varias novelas clásicas de utopía perversa que están resonando entre los lectores ahora que se ha exacerbado la ansiedad por la salud de la democracia estadounidense. También han aumentado agudamente las ventas de “Animales en la granja” y de “1984” de George Orwell, que la semana pasada se colocó en el primer lugar de la lista de libros más vendidos en Amazon.

Otras novelas en esa lista esta semana son “Un mundo feliz” de Aldous Huxley (publicada en 1932), novela futurista ambientada en la Inglaterra de 2540, así como “It Can’t Happen Here” de Sinclair Lewis de 1935, sátira contra un belicoso candidato presidencial en Estados Unidos que presenta una plataforma populista y resulta ser un demagogo fascista. El viernes pasado, la novela de Lewis estaba en el número 9 y la de Huxley, en el 15 de los libros más vendidos de Amazon.

El súbito aumento en popularidad de novelas clásicas de utopías perversas, que empezó a cobrar fuerza justo después de la elección, parece reflejar una respuesta orgánica de los lectores, desconfiados del tono autoritario de la retórica de Trump. El interés en “1984” repuntó la semana pasada a raíz de una serie de comentarios de Trump, de su secretario de prensa Sean Spicer y de su asesora Kellyann Conway, que refutaron la versión de los medios de comunicación sobre el tamaño de la multitud que asistió a la toma de posesión de Trump, así como su irritada relación con las agencias de servicios secretos. Esto culminó en un asombroso intercambio que tuvo Conway en el programa “Meet the Press” de NBC, en el que explicó que al decir que la multitud asistente a la toma de posesión de Trump había sido la más numerosa de la historia, Spicer no estaba diciendo mentiras sino ofreciendo “datos alternativos”.

Para muchos observadores, el comentario de Conway evocó la visión orwelliana de una sociedad totalitaria en la que el lenguaje se convierte en arma política y la realidad en sí es definida por quienes están en el poder. Los comentarios suscitaron una avalancha de mensajes en Twitter con referencias a Orwell y a “1984”. Según un vocero de Twitter, la novela fue mencionada 290.000 veces en la red social la semana pasada. El libro empezó a trepar en la lista de más vendidos de Amazon, lo que a su vez atrajo más lectores, en un ciclo alimentado por algoritmos: una tempestad publicitaria para esta novela de 68 años.

El miércoles, Van Jones, locutor de CNN, leyó un famoso pasaje de la novela, sobre los esfuerzos para obligar a los ciudadanos a “rechazar la evidencia de ojos y oídos”, e instó a los espectadores a no volverse complacientes al enfrentarse a un aluvión de falsedades. “No sigamos el camino orwelliano y espero que no sea ahí a donde Trump pretende dirigirnos”, afirmó. Por supuesto, no es la primera vez que lectores e intelectuales invocan esta novela para criticar las acciones y las palabras de un gobierno. Tan es un lugar común que el nombre de Orwell dio origen a un adjetivo. Y como muchos estadounidenses tienen contacto con la novela en preparatoria y universidad, la mayoría está familiarizada aunque sea de paso con sus temas básicos, sobre los peligros del autoritarismo, y utiliza frases como “hermano mayor” como palabra clave para referirse a una multitud de cosas, desde Google hasta el departamento de Seguridad Interna.

“Es un marco de referencia del que puede echarse mano en respuesta a los engaños y la propaganda del gobierno, al abuso del lenguaje. Y estas son cosas que pasan continuamente”, explica Alex Woloch, profesor de inglés de la Universidad de Stanford que ha escrito sobre los orígenes del lenguaje político de Orwell. “Hay ciertas cosas que está haciendo el gobierno y que han hecho sonar la alarma. Y la gente está ávida de marcos de referencia para entender esta nueva realidad.”

La súbita prominencia de tales novelas refleja el renovado interés del público en obras de ficción especulativa que, aunque publicadas hace décadas, sirven de guía para entender nuestro momento político actual. Sintiendo el cambio inesperado en la política de Estados Unidos, en que datos fácilmente verificables están siendo sometidos a debate y sintiendo frágiles las libertades civiles y las normas democráticas, los lectores recurren a estas novelas de utopías perversas en busca de orientación y perspectiva.

“Muchos de estos libros están adquiriendo importancia para el lector estadounidense promedio que trata de saber qué vendrá a continuación, pues nunca antes lo había vivido”, afirma el novelista Gary Shteyngart, autor de “Super Sad True Love Story”, también una historia de utopía perversa. “Se está usando el lenguaje para desestabilizar la percepción de la realidad y eso es algo muy nuevo en este país.”

Si bien muchas de esas novelas son éxitos perennes y lecturas casi obligatorias en las escuelas, los editores no estaban preparados para el reciente aumento vertiginoso de la demanda. Poco después de la elección se agotó en Amazon y en el sitio de Books-a-Million la novela satírica “It Can’t Happen Here” publicada hace 82 años que, si bien popular en su momento, nunca se consagró como clásico. Desde el 9 de noviembre se han vendido unos 45,000 ejemplares del libro. Las ventas de la edición de bolsillo en 2016 aumentaron en 1.100 por ciento con respecto de 2015, según su editor. “El libro ciertamente ha sido conocido y mencionado desde su publicación, pero ahora es cuando realmente cobró fuerza debido a los asombrosos paralelismos con el presente”, señala Michael Mayer, profesor emérito de inglés en la Universidad de Connecticut, que escribió la introducción de la novela. “Es una sátira sobre la política de alguien como Trump.”

La trayectoria de “1984” ha sido aún más espectacular. Desde la toma de posesión de Trump, las ventas del libro han aumentado 9.500% , según Craig Burke, director de publicidad de Signet Classics, sello de libros de bolsillo de Penguin. El libro se colocó en los primeros 10 de la lista de librerías independientes.

Quizá haya otra razón de que los lectores estén regresando a “1984” y otras utopías perversas clásicas en estos tiempos tan perturbados. A veces es bueno que nos recuerden que las cosas podrían estar peor.

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