Mitos y verdades sobre el vapeo y sus consecuencias

Una organización médica alerta sobre sustancias tóxicas y hábitos.

RIESGOS. El vapeo puede generar serios problemas respiratorios y también mareos y vómitos. RIESGOS. El vapeo puede generar serios problemas respiratorios y también mareos y vómitos.
08 Enero 2026

El uso de cigarrillos electrónicos crece entre adolescentes y adultos jóvenes. Su atractivo se basa en dispositivos discretos, aromas dulces, marketing en redes sociales y la percepción extendida de que “son sólo vapor de agua”.

Pero la evidencia científica contradice esa creencia: el aerosol contiene sustancias tóxicas, puede generar adicción y tiene efectos adversos documentados en los sistemas respiratorio y cardiovascular, así como señales de impacto en la salud mental.

La Asociación Argentina de Tabacología (AsAT) advierte que estos dispositivos no son una herramienta recomendada para dejar de fumar y que, lejos de ser inocuos, pueden convertirse en puerta de entrada al cigarrillo convencional, especialmente en la población adolescente.

Los principales mitos y verdades sobre el vapeo según la AsAT son los siguientes:

- “El vapeo ayuda a dejar de fumar”.

Pese a que algunos estudios internacionales muestran que el cigarrillo electrónico podría ayudar a dejar de fumar, su eficacia depende de productos regulados y estandarizados que no existen en la Argentina. Por otro lado, la tasa real de éxito es igual o menor que con tratamientos que sí están aprobados y son más seguros (TRN o Bupropion).

Además, el utilizar vapeador no representa una cesación completa del hábito; es decir, las personas dejan de fumar pero quedan dependientes de este dispositivo y de la nicotina que contiene. Esto no ocurre con tratamientos aprobados donde la meta es la abstinencia total.

- “Los cigarrillos electrónicos son menos dañinos que fumar, así que sirven como alternativa”

Los cigarrillos electrónicos no son inocuos, contienen nicotina y muchas otras sustancias tóxicas para el organismo. Múltiples estudios asocian el uso de cigarrillo electrónico con aumento de tos, bronquitis, asma y mayor riesgo de EPOC.

Los dispositivos no emiten vapor de agua sino un aerosol con solventes, metales, aldehídos, nicotina y partículas ultrafinas. Estos compuestos son irritantes y potencialmente cancerígenos. Se han reportado casos de Evali (lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillo electrónico), bronquitis, asma y síntomas respiratorios persistentes.

Mitos y verdades sobre el vapeo y sus consecuencias

- “El vapeo no genera adicción”

El cigarrillo electrónico puede generar adicción al igual, que el consumo del cigarrillo convencional.

La mayoría contiene nicotina, una de las sustancias más adictivas según la OMS. También existe dependencia psicológica: ritual, gestos y automatismos que fortalecen la compulsión.

- “Los cigarrillos electrónicos son legales en la Argentina”

Desde 2011, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) prohíbe la importación, venta, distribución y publicidad.

Aunque el uso personal no está penado, la comercialización sucede en un mercado informal, sin control sanitario.

- “Los sabores son inocuos y sólo mejoran el gusto”

Muchas preparaciones para el vapeo contienen sustancias como diacetilo, vinculado a bronquiolitis obliterante, un cuadro grave e irreversible a nivel pulmonar. También los sabores tienen cetonas, aldehídos y otros compuestos orgánicos que se aerosolizan al ser calentados, pudiendo generar sustancias irritantes y cancerígenas.

Estas sustancias saborizadas hacen los dispositivos más atractivos para los adolescentes y reducen la percepción de riesgo.

- “Si no tiene nicotina, es seguro”

Si bien reduce la dependencia física, los aerosoles siguen conteniendo solventes, metales y aromatizantes dañinos para la vía aérea. Por lo tanto, no son seguros.

- “El vapeo no afecta a terceros”

En quienes conviven con personas que vapean se detectan metabolitos de nicotina (cotinina) y otros compuestos en saliva y orina de los que están expuestos.

Se observan más síntomas respiratorios en convivientes, especialmente preocupante en niños y embarazadas.

- “Vapear ayuda a controlar la ansiedad”

La sensación de calma que sienten muchos usuarios de los cigarrillos electrónicos es un alivio transitorio del síndrome de abstinencia a la nicotina, no una mejoría real de la ansiedad.

Estudios recientes concluyen que aquellas personas que utilizan cigarrillos electrónicos presentan más síntomas de ansiedad que los no usuarios.

Datos clave

Los adolescentes que vapean tienen tres veces más riesgo de iniciación tabáquica, y múltiples estudios asocian esta práctica con asma, bronquitis y síntomas respiratorios.

También se asocia al vapeo con depresión y ansiedad, especialmente en adolescentes. Los cigarrillos electrónicos no son inocuos. Aumentan el riesgo de que adolescentes pasen al cigarrillo convencional, contienen sustancias tóxicas y se vinculan con daños respiratorios y de salud mental. Por lo tanto no es una estrategia recomendada para dejar de fumar.

Desde AsAT se recomienda sostener las regulaciones que prohiben su comercialización, prohibir en los cigarrillos saborizantes que atraen a menores y promover tratamientos científicamente validados para dejar de fumar.

¿Qué son los vapeadores?  

Ña definición oficial

Los cigarrillos electrónicos (CE), también llamados vapeadores o “vapers”, son sistemas electrónicos introducidos en los mercados en 2006 como una alternativa para fumar en reemplazo de los cigarrillos comunes, según advierte el Ministerio de Salud de la Nación (https://www.argentina.gob.ar/). El dispositivo produce un aerosol que se aspira, simulando el acto de fumar. Está compuesto por una batería, un atomizador y un cartucho, que contiene líquido con saborizantes que pueden concentrar altos niveles de nicotina. El líquido para CE se presenta en un cartucho o tanque recargable, aunque cada vez son más populares los descartables debido a su menor costo. Ningún saborizante ha sido avalado para ser inhalado. En el país está prohibida “la importación, distribución, comercialización y la publicidad o cualquier modalidad de promoción en todo el territorio nacional del sistema electrónico de administración de nicotina denominado ‘Cigarrillo Electrónico’, por la disposición 3226/2011 de Anmat, extendiéndose dicha prohibición a todo tipo de accesorio para dicho sistema o dispositivo, como asimismo a cartuchos conteniendo nicotina”.

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