26 Enero 2017 Seguir en 

Llevaban casi dos meses investigando el asesinato de Andrés Castro, el joven voleibolista que murió el 29 de noviembre en barrio Modelo. Las pistas que seguían los policías de la división Homicidios los condujeron hacia un menor de edad que fue atrapado ayer a la mañana.
Según fuentes del caso, los uniformados detuvieron a un adolescente de 16 años, quien sería uno de los delincuentes que abordaron a la víctima y le dispararon. La casa del sospechoso, ubicada en Manantial Sur, fue allanada ayer a la mañana por orden del juez de Instrucción Víctor Manuel Rougés.
Con la colaboración del Grupo CERO, personal de la división Homicidios, a cargo de los comisarios Sergio Juárez y Daniel Cuellar, ingresó a ese domicilio y redujo al sospechoso. Después revisó el lugar y secuestró dos teléfonos celulares y una motocicleta Honda CG sobre la cual -supieron más tarde- pesaba un pedido de secuestro por un robo agravado cometido en julio del año pasado.
En cuanto al adolescente detenido, el Juzgado de Menores de la I° Nominación dispuso que sea alojado en el Instituto Roca. Mientras tanto, los uniformados iban tras los pasos del segundo delincuente que participó del ataque al voleibolista. Ese hecho se produjo el 29 de noviembre a las 15.30, cuando Castro caminaba por las inmediaciones de su casa en compañía de su novia. Dos delincuentes armados lo interceptaron y le pegaron un tiro en el pecho para quitarle la mochila, en la esquina de calles Castro Barros e Italia.
“Drex”, como le decían sus amigos, jugaba de central en Monteros Voley, club con el que próximamente iba a disputar la Liga A 2, la segunda categoría de este deporte a nivel nacional.
Apenas tiene 16 años y en menos de seis meses enfrentará por segunda vez a un juez de Menores al estar acusado de haber acabado con la vida de dos jóvenes. Conocido como “El Gordo” -que es considerado por la Policía como muy peligroso- llegará a la provincia después de haber sido detenido casi de casualidad en Santiago del Estero, provincia que visitó para alentar a su San Martín querido.
El adolescente tenía 15 años cuando, según la Justicia, realizó los tres disparos que acabaron con la vida de Luis Navarro el 31 de Julio en el barrio Juan XXIII (La Bombilla), pero al ser inimputable fue entregado al cuidado de sus padres después de haber estado en el Roca por menos de dos semanas.
El 24 de diciembre, según los investigadores, habría sido el autor de los disparos que acabaron con la vida de Gustavo Farías. “El menor contará la verdad de lo sucedido. A partir de sus dichos que serán probados oportunamente, la acusación girará 360 grados” , dijo José Molina, su defensor que se quejó porque el adolescente estuvo detenido más de cuatro días en una celda común junto a otros presos mayores.
Los policías más experimentados se soprendieron por las coincidencias que encontraron en ambos crímenes. El adolescente, de buen porte físico, demostró su habilidad en el manejo de una pistola 9 milímetros, un arma que no es fácil de manejar. Las dos víctimas eran primos hermanos suyos, pero también parientes directos del acusado de haber asesinado a su hermano, “El Monito”, el 17 de Julio en La Bombilla.
El origen
La Justicia sabe que cruenta guerra que desangra a La Bombilla está vinculada al duro enfrentamiento que mantienen los clanes Reyna y Farías, amos y señores de ese populoso barrio. Los allegados aseguran que se trata de una vieja pelea familiar. Los investigadores piensan que la pelea es por la venta de drogas en ese lugar y el barrio Manantial Sur.
“El Gordo”, según cuentan los pocos vecinos que se atreven a hablar de ellos, perdió a su madre cuando era pequeño, ya que falleció en un accidente de tránsito. Su padre se enamoró de otra mujer. Esta fue condenada por haber ultimado al hermano de su actual concubino. Eso fue suficiente para que los parientes se distanciaran y tomaran bronca entre ellos. Los mayores ingresaron varias veces a los hospitales por lesiones. Los chicos crecieron en ese ambiente cargado de odio y de venganza. Ya mayores continuaron resolviendo sus diferencia con disparos.
Sin embargo, los pesquisas creen que en el medio hay cuestiones de droga. En abril, en un allanamiento por el robo de una moto en la casa del padre de “El Gordo”. No secuestraron ninguna prueba por esa causa, pero sí encontraron 4 kilos de marihuana y más de $800.000 en efectivo.
Su madrastra fue detenida (goza de arresto domiciliario) acusada de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Al resto de la familia la Justicia le declaró la falta de mérito. Al poco tiempo, recobraron el dinero porque probaron que esa suma la habían conseguido con las venta de gaseosa de la distribuidora que manejan.
Según los investigadores, los Farías, por la pelea que mantienen con los Reyna, decidieron mudarse al barrio Manantial Sur. Allí, en un allanamiento que realizó la Policía por la denuncia de amenazas que habían realizado sus rivales, también se encontró drogas y elementos que sirvieron para demostrar que en ese lugar, además de vender, habrían fraccionado las drogas.
Las fuerzas de seguridad sospechan que ambos grupos decidieron en el último año disputarse ese territorio para comercializar estupefacientes. “Esas son mentiras. A ambas familias, como pasó con muchos habitantes de La Bombilla, el Instituto de la Vivienda les dio unas casas y quedaron separados por metros. Eso fue todo no existe ningún plan como ellos aseguran sin tener pruebas”, dijo el defensor.
En las tribunas
Molina confirmó que “El Gordo” viajó a Santiago para alentar a San Martín en el duelo amistoso que jugó el viernes contra Central Córdoba. “Decidió quedarse un día más y por eso fue detenido. No sabía que lo estaban buscando”, destacó en una charla con LA GACETA.
Esa versión coincide con las averiguaciones que realizó la policía santiagueña. El adolescente fue detenido con un joven de la vecina provincia que es barra del “ferroviario”. Los investigadores secuestraron $ 70.000 del hotel donde se había alojado el acusado de homicidio. Sospecharon que el dinero podría haber provenido de una transacción por drogas, ya que el santiagueño estuvo vinculado a una causa de drogas.
“Nada que ver. Ese joven fue detenido injustamente. Él tiene un negocio en su provincia (estaría dedicado a la venta de CD truchos) y ese efectivo corresponde a sus ahorros. No hay nada extraño como quieren hacer creer los policías”, concluyó Molina.
Según fuentes del caso, los uniformados detuvieron a un adolescente de 16 años, quien sería uno de los delincuentes que abordaron a la víctima y le dispararon. La casa del sospechoso, ubicada en Manantial Sur, fue allanada ayer a la mañana por orden del juez de Instrucción Víctor Manuel Rougés.
Con la colaboración del Grupo CERO, personal de la división Homicidios, a cargo de los comisarios Sergio Juárez y Daniel Cuellar, ingresó a ese domicilio y redujo al sospechoso. Después revisó el lugar y secuestró dos teléfonos celulares y una motocicleta Honda CG sobre la cual -supieron más tarde- pesaba un pedido de secuestro por un robo agravado cometido en julio del año pasado.
En cuanto al adolescente detenido, el Juzgado de Menores de la I° Nominación dispuso que sea alojado en el Instituto Roca. Mientras tanto, los uniformados iban tras los pasos del segundo delincuente que participó del ataque al voleibolista. Ese hecho se produjo el 29 de noviembre a las 15.30, cuando Castro caminaba por las inmediaciones de su casa en compañía de su novia. Dos delincuentes armados lo interceptaron y le pegaron un tiro en el pecho para quitarle la mochila, en la esquina de calles Castro Barros e Italia.
“Drex”, como le decían sus amigos, jugaba de central en Monteros Voley, club con el que próximamente iba a disputar la Liga A 2, la segunda categoría de este deporte a nivel nacional.
Apenas tiene 16 años y en menos de seis meses enfrentará por segunda vez a un juez de Menores al estar acusado de haber acabado con la vida de dos jóvenes. Conocido como “El Gordo” -que es considerado por la Policía como muy peligroso- llegará a la provincia después de haber sido detenido casi de casualidad en Santiago del Estero, provincia que visitó para alentar a su San Martín querido.
El adolescente tenía 15 años cuando, según la Justicia, realizó los tres disparos que acabaron con la vida de Luis Navarro el 31 de Julio en el barrio Juan XXIII (La Bombilla), pero al ser inimputable fue entregado al cuidado de sus padres después de haber estado en el Roca por menos de dos semanas.
El 24 de diciembre, según los investigadores, habría sido el autor de los disparos que acabaron con la vida de Gustavo Farías. “El menor contará la verdad de lo sucedido. A partir de sus dichos que serán probados oportunamente, la acusación girará 360 grados” , dijo José Molina, su defensor que se quejó porque el adolescente estuvo detenido más de cuatro días en una celda común junto a otros presos mayores.
Los policías más experimentados se soprendieron por las coincidencias que encontraron en ambos crímenes. El adolescente, de buen porte físico, demostró su habilidad en el manejo de una pistola 9 milímetros, un arma que no es fácil de manejar. Las dos víctimas eran primos hermanos suyos, pero también parientes directos del acusado de haber asesinado a su hermano, “El Monito”, el 17 de Julio en La Bombilla.
El origen
La Justicia sabe que cruenta guerra que desangra a La Bombilla está vinculada al duro enfrentamiento que mantienen los clanes Reyna y Farías, amos y señores de ese populoso barrio. Los allegados aseguran que se trata de una vieja pelea familiar. Los investigadores piensan que la pelea es por la venta de drogas en ese lugar y el barrio Manantial Sur.
“El Gordo”, según cuentan los pocos vecinos que se atreven a hablar de ellos, perdió a su madre cuando era pequeño, ya que falleció en un accidente de tránsito. Su padre se enamoró de otra mujer. Esta fue condenada por haber ultimado al hermano de su actual concubino. Eso fue suficiente para que los parientes se distanciaran y tomaran bronca entre ellos. Los mayores ingresaron varias veces a los hospitales por lesiones. Los chicos crecieron en ese ambiente cargado de odio y de venganza. Ya mayores continuaron resolviendo sus diferencia con disparos.
Sin embargo, los pesquisas creen que en el medio hay cuestiones de droga. En abril, en un allanamiento por el robo de una moto en la casa del padre de “El Gordo”. No secuestraron ninguna prueba por esa causa, pero sí encontraron 4 kilos de marihuana y más de $800.000 en efectivo.
Su madrastra fue detenida (goza de arresto domiciliario) acusada de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Al resto de la familia la Justicia le declaró la falta de mérito. Al poco tiempo, recobraron el dinero porque probaron que esa suma la habían conseguido con las venta de gaseosa de la distribuidora que manejan.
Según los investigadores, los Farías, por la pelea que mantienen con los Reyna, decidieron mudarse al barrio Manantial Sur. Allí, en un allanamiento que realizó la Policía por la denuncia de amenazas que habían realizado sus rivales, también se encontró drogas y elementos que sirvieron para demostrar que en ese lugar, además de vender, habrían fraccionado las drogas.
Las fuerzas de seguridad sospechan que ambos grupos decidieron en el último año disputarse ese territorio para comercializar estupefacientes. “Esas son mentiras. A ambas familias, como pasó con muchos habitantes de La Bombilla, el Instituto de la Vivienda les dio unas casas y quedaron separados por metros. Eso fue todo no existe ningún plan como ellos aseguran sin tener pruebas”, dijo el defensor.
En las tribunas
Molina confirmó que “El Gordo” viajó a Santiago para alentar a San Martín en el duelo amistoso que jugó el viernes contra Central Córdoba. “Decidió quedarse un día más y por eso fue detenido. No sabía que lo estaban buscando”, destacó en una charla con LA GACETA.
Esa versión coincide con las averiguaciones que realizó la policía santiagueña. El adolescente fue detenido con un joven de la vecina provincia que es barra del “ferroviario”. Los investigadores secuestraron $ 70.000 del hotel donde se había alojado el acusado de homicidio. Sospecharon que el dinero podría haber provenido de una transacción por drogas, ya que el santiagueño estuvo vinculado a una causa de drogas.
“Nada que ver. Ese joven fue detenido injustamente. Él tiene un negocio en su provincia (estaría dedicado a la venta de CD truchos) y ese efectivo corresponde a sus ahorros. No hay nada extraño como quieren hacer creer los policías”, concluyó Molina.
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