29 Mayo 2002 Seguir en 
Durante la primera jornada del juicio oral, el tribunal tuvo la oportunidad de conocer lo que pasa por la mente de un hombre acusado por abusos deshonestos en reiteradas ocasiones, intentos de violación, robos de vehículos y asaltos a varias viviendas, siempre encañonando una pistola.
A pesar de arrastrar un comprometido prontuario, Rodolfo Martín, de 35 años, se hizo conocido luego de un resonado caso, tras el cual se destaparon sus oscuros antecedentes.El 28 de junio de 2000, en Barrio Norte, se metió con una pistola por la puerta trasera de un Fiat Uno y secuestró a sus ocupantes: dos chicas y un muchacho. Los obligó a conducir hasta El Cadillal, donde hizo descender al varón, y continuó con las mujeres hasta un paraje de Los Nogales. Allí quiso abusar sexualmente de ellas, pero una se resistió y le disparó en la cara. La muchacha no murió, pero perdió un ojo.
Ni bien se inició ayer el juicio oral, el acusado se negó a declarar y sólo respondió sobre algunos aspectos de su vida personal (ver "Soy alcohólico"). El proceso continuó con la lectura de los copiosos precedentes policiales y judiciales de Martín. Entre ellos, que ya estuvo detenido en Villa Urquiza por asalto a mano armada a una joven, a quien le habría robado el auto. Entre sus antecedentes se destaca que la mayoría de las víctimas fueron mujeres, tanto en los abusos sexuales como en los asaltos.
Después de escuchar su biografía delictiva, el presidente del Tribunal, Miguel Iácono, le preguntó a Martín si tenía algo para decir, a lo que el acusado respondió "no, señor". Los jueces Ana Lía Castillo de Ayusa y Jorge Duhart completan el tribunal.La audiencia prosiguió con el informe de los peritos psicológicos y psiquiátricos.
La opinión de la licenciada Susana Barrionuevo de Ahumada y de los psiquiatras Cecilia Steimberg y Horacio Exequiel Jiménez fue, en general, coincidente.
Con marcados rasgos antisociales y perversos, Martín es un hombre que no se hace cargo de sus errores y es incapaz de sentir culpa por el daño que pudiera ocasionar. "Su tendencia a desvalorizar al otro muestra en realidad su gran inseguridad en sí mismo", consigna uno de los diagnósticos.
La defensa del acusado, a cargo de Rosa Nosetti, intentó en varios pasajes del proceso, mientras declaraban los peritos, hacer hincapié en la dudosa salud mental de Martín y en que sus patologías inconscientes, tal vez, no podían evitarse.Desde distintos enfoques de la psicología y de la psiquiatría los profesionales aclararon que los rasgos psicópatas del acusado nada tienen que ver con su imputabilidad. "Si él no pudiera discernir actuaría en cualquier momento y sin pensar, pero sin embargo, aguarda el momento oportuno y decide perfectamente lo que va a hacer", respondió el doctor Jiménez.
DISFRACES DE UN HOMBRE SIN LIMITES
LAS PRUEBAS Y LOS TESTIGOS.- Entre las numerosas pruebas que existen contra Adolfo Martín figuran objetos encontrados en su casa que habían sido robados y la sangre hallada en su ropa coincide con la de una de las víctimas. También fue reconocido por más de una decena de testigos y los testimonios de la mayoría son coincidentes.
EL CARTERO.- Según las víctimas, Adolfo Martín se hacía pasar por un cartero de un correo privado para que lo recibieran en las viviendas que luego asaltaba,a punta de pistola. En el allanamiento realizado en la casa del acusado se encontró un recibo del mismo correo privado.
EL ARMA.- El revólver con el que Martín le disparó a Griselda Parmayou en Los Nogales fue encontrado, cerca del lugar, por Juan María Sánchez, un trabajador rural de la zona. Con Griselda fueron secuestrados Paola Danielsen y Víctor Coronel.
ADOLESCENCIA.- Los psiquiatras destacaron entre los rasgos de conductas del acusado, que durante la adolescencia a Martín no le pusieron límites. Siempre se acostumbró a hacer lo que quería y ahora está imposibilitado de asumir alguna responsabilidad.
DESEMPEÑO.- Martín terminó la secundaria en el Colegio Nacional de Tafí Viejo. Luego fue mozo, estudió abogacía y vendió ropa que compraba en Bolivia.
A pesar de arrastrar un comprometido prontuario, Rodolfo Martín, de 35 años, se hizo conocido luego de un resonado caso, tras el cual se destaparon sus oscuros antecedentes.El 28 de junio de 2000, en Barrio Norte, se metió con una pistola por la puerta trasera de un Fiat Uno y secuestró a sus ocupantes: dos chicas y un muchacho. Los obligó a conducir hasta El Cadillal, donde hizo descender al varón, y continuó con las mujeres hasta un paraje de Los Nogales. Allí quiso abusar sexualmente de ellas, pero una se resistió y le disparó en la cara. La muchacha no murió, pero perdió un ojo.
Ni bien se inició ayer el juicio oral, el acusado se negó a declarar y sólo respondió sobre algunos aspectos de su vida personal (ver "Soy alcohólico"). El proceso continuó con la lectura de los copiosos precedentes policiales y judiciales de Martín. Entre ellos, que ya estuvo detenido en Villa Urquiza por asalto a mano armada a una joven, a quien le habría robado el auto. Entre sus antecedentes se destaca que la mayoría de las víctimas fueron mujeres, tanto en los abusos sexuales como en los asaltos.
Después de escuchar su biografía delictiva, el presidente del Tribunal, Miguel Iácono, le preguntó a Martín si tenía algo para decir, a lo que el acusado respondió "no, señor". Los jueces Ana Lía Castillo de Ayusa y Jorge Duhart completan el tribunal.La audiencia prosiguió con el informe de los peritos psicológicos y psiquiátricos.
La opinión de la licenciada Susana Barrionuevo de Ahumada y de los psiquiatras Cecilia Steimberg y Horacio Exequiel Jiménez fue, en general, coincidente.
Con marcados rasgos antisociales y perversos, Martín es un hombre que no se hace cargo de sus errores y es incapaz de sentir culpa por el daño que pudiera ocasionar. "Su tendencia a desvalorizar al otro muestra en realidad su gran inseguridad en sí mismo", consigna uno de los diagnósticos.
La defensa del acusado, a cargo de Rosa Nosetti, intentó en varios pasajes del proceso, mientras declaraban los peritos, hacer hincapié en la dudosa salud mental de Martín y en que sus patologías inconscientes, tal vez, no podían evitarse.Desde distintos enfoques de la psicología y de la psiquiatría los profesionales aclararon que los rasgos psicópatas del acusado nada tienen que ver con su imputabilidad. "Si él no pudiera discernir actuaría en cualquier momento y sin pensar, pero sin embargo, aguarda el momento oportuno y decide perfectamente lo que va a hacer", respondió el doctor Jiménez.
DISFRACES DE UN HOMBRE SIN LIMITES
LAS PRUEBAS Y LOS TESTIGOS.- Entre las numerosas pruebas que existen contra Adolfo Martín figuran objetos encontrados en su casa que habían sido robados y la sangre hallada en su ropa coincide con la de una de las víctimas. También fue reconocido por más de una decena de testigos y los testimonios de la mayoría son coincidentes.
EL CARTERO.- Según las víctimas, Adolfo Martín se hacía pasar por un cartero de un correo privado para que lo recibieran en las viviendas que luego asaltaba,a punta de pistola. En el allanamiento realizado en la casa del acusado se encontró un recibo del mismo correo privado.
EL ARMA.- El revólver con el que Martín le disparó a Griselda Parmayou en Los Nogales fue encontrado, cerca del lugar, por Juan María Sánchez, un trabajador rural de la zona. Con Griselda fueron secuestrados Paola Danielsen y Víctor Coronel.
ADOLESCENCIA.- Los psiquiatras destacaron entre los rasgos de conductas del acusado, que durante la adolescencia a Martín no le pusieron límites. Siempre se acostumbró a hacer lo que quería y ahora está imposibilitado de asumir alguna responsabilidad.
DESEMPEÑO.- Martín terminó la secundaria en el Colegio Nacional de Tafí Viejo. Luego fue mozo, estudió abogacía y vendió ropa que compraba en Bolivia.







