El consumo genera satisfacción

La pérdida del poder adquisitivo provoca infelicidad

11 Septiembre 2016
La posibilidad de acceder a bienes y a servicios de consumo masivo se transformó, en los últimos 10 años, en una variable muy sensible para los argentinos, a tal punto que es el factor capaz de sostener la sensación de felicidad personal. Por esta razón, ante el retroceso de la demanda, provocada por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la caída del consumo instaló un malestar general en un segmento amplio de la sociedad.

“Esta sensación de menor bienestar también afecta a aquellas personas que mantienen su nivel de consumo, pese a la crisis, porque el contexto general de la microeconomía argentina no ayuda a una expansión del consumo masivo”, analizó, durante una entrevista con DINERO, Virginia Porcella, experta en consumo y autora del libro “EconomíaSOS”.

En el transcurso del primer semestre del año, explicó la especialista, hubo un consumos masivos, de bienes y de servicios, que en realidad se habían concretaron el año pasado, al tipo de cambio previo a la última devaluación de peso. Porcella puso como ejemplos los viajes al exterior, artículos de tecnología y del hogar. “Estos rezagos de consumo mantuvieron estable la sensación de bienestar en los segmentos medios y altos de la sociedad”, observó.

Por otro lado, Porcella analizó la percepción que tienen los argentinos sobre el comportamiento de la macroeconomía. “Las personas saben que la situación económica, en general, es mala, pero hay una convicción de que el próximo año va a mejorar. Sin embargo, las familias tienen dudas sobre el futuro de su propia economía”, advirtió.

Conciencia de clase

El segmento social al que pertenece cada individuo o cada familia condiciona el nivel de satisfacción respecto de la propia vida. Porcella afirmó que las familias de bajos recursos son las que más sufren, en su estado de bienestar, el impacto de los problemas económicos. No obstante, recalcó que en los sectores medios y altos lo que determina la sensación de satisfacción personal tiene más que ver con la dinámica del propio entorno que con la clase social. “Lo que impacta en el bienestar es si la persona siente que está peor o mejor que su entorno más cercano, es decir que su familia o que sus amigos. Cuando al entorno le va mejor económicamente, la sensación de satisfacción con la vida se ve afectada”, argumentó la experta.

Finalmente, Porcella recalcó que para afrontar períodos de crisis económica, los vínculos sólidos ayudan a atravesar cualquier dificultad que se presente. Sobre este aspecto, puso énfasis en la continuidad de las rutinas personales y, en particular, la del empleo. “Una cosa es afrontar dificultades económicas con trabajo, y otra diferente es hacerlo sin una ocupación. Cuando esto sucede, la persona afecta su autoestima y sus relaciones familiares”, concluyó.

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