29 Mayo 2002 Seguir en 
"Lo primero que hicieron fue agarrarme del pelo y empezar a golpearme la cabeza contra el piso. Trataba de levantarme para decirles que se llevaran todo y que no nos hicieran nada, pero me volvían a pegar". El relato pertenece a Lidia Teseira, una docente jubilada que fue asaltada ayer a la madrugada en su casa, junto con sus hijos Daniel, de 25 años, y Silvia Tarifa, de 29.
El ataque se produjo a las 3.30 en la vivienda de Don Bosco al 2.900, en Villa Luján. La familia estaba durmiendo cuando empezaron a sentir ruidos muy fuertes. Pensaron que provenían de un club que está al lado, donde se hacen fiestas.
"De repente sentimos una explosión muy grande y, cuando quisimos levantarnos, ya estaban los tipos adentro", dijo la mujer. Eran seis delincuentes, más un séptimo que esperaba afuera, en un vehículo. Destrozaron la gruesa puerta de madera golpeándola a patadas o con algún elemento pesado; y lograron destrozar la cerradura de dos paletas y los dos pasadores. Dos de los delincuentes estaban encapuchados, y todos habrían estado armados. Las víctimas vieron pistolas de grueso calibre, algunas de ellas cromadas.
Según Teseira, los ladrones conocían muy bien la casa y sus movimientos. "Fueron derecho a mi habitación, que es la primera, y empezaron a preguntarme por mi hija. Ahí empecé a temer que pasara lo peor, que le hicieran algo...", dijo, aún angustiada y dolorida.
Daniel, al oír ruidos, salió de su habitación, pero inmediatamente fue interceptado por los ladrones que tenían amenazadas a su madre y a su hermana. Lo derribaron a culatazos en la cabeza y luego lo patearon en el piso.Los ladrones sólo pedían dinero y joyas (dejaron electrodomésticos y otras cosas que estaban a la vista), pero la atemorizada Teseira no lograba decirles dónde estaba la llave de la caja fuerte. "La tiraron al piso, le taparon la cabeza con una frazada y pensé que la matarían, que hacían eso para que no se oyera el ruido. Entonces les di la llave", relató el joven Daniel.Los ladrones se llevaron 300 dólares y unos $300, además de varias joyas costosas. Teseira cree que el ataque a su familia fue bien planeado. Explicó que, casualmente, una noche antes había desaparecido el perro callejero que desde hacía varios meses vivía en la puerta de su casa y que no permitía que nadie se acercara.
El ataque se produjo a las 3.30 en la vivienda de Don Bosco al 2.900, en Villa Luján. La familia estaba durmiendo cuando empezaron a sentir ruidos muy fuertes. Pensaron que provenían de un club que está al lado, donde se hacen fiestas.
"De repente sentimos una explosión muy grande y, cuando quisimos levantarnos, ya estaban los tipos adentro", dijo la mujer. Eran seis delincuentes, más un séptimo que esperaba afuera, en un vehículo. Destrozaron la gruesa puerta de madera golpeándola a patadas o con algún elemento pesado; y lograron destrozar la cerradura de dos paletas y los dos pasadores. Dos de los delincuentes estaban encapuchados, y todos habrían estado armados. Las víctimas vieron pistolas de grueso calibre, algunas de ellas cromadas.
Según Teseira, los ladrones conocían muy bien la casa y sus movimientos. "Fueron derecho a mi habitación, que es la primera, y empezaron a preguntarme por mi hija. Ahí empecé a temer que pasara lo peor, que le hicieran algo...", dijo, aún angustiada y dolorida.
Daniel, al oír ruidos, salió de su habitación, pero inmediatamente fue interceptado por los ladrones que tenían amenazadas a su madre y a su hermana. Lo derribaron a culatazos en la cabeza y luego lo patearon en el piso.Los ladrones sólo pedían dinero y joyas (dejaron electrodomésticos y otras cosas que estaban a la vista), pero la atemorizada Teseira no lograba decirles dónde estaba la llave de la caja fuerte. "La tiraron al piso, le taparon la cabeza con una frazada y pensé que la matarían, que hacían eso para que no se oyera el ruido. Entonces les di la llave", relató el joven Daniel.Los ladrones se llevaron 300 dólares y unos $300, además de varias joyas costosas. Teseira cree que el ataque a su familia fue bien planeado. Explicó que, casualmente, una noche antes había desaparecido el perro callejero que desde hacía varios meses vivía en la puerta de su casa y que no permitía que nadie se acercara.







