Las reservas financieras han sido clave para la gestión. Desde que José Alperovich capitalizó los años buenos de la recuperación económica argentina, con refinanciación plena de las deudas provinciales, el sector público tucumano ha venido acumulando excedentes financieros que le permitieron un tránsito normal en el cumplimiento de las obligaciones del Estado. A tal punto era ese fondo de reservas que el propio Alperovich solía decir que tenía guardado el monto equivalente a dos o tres planillas salariales mensuales. No es un dato menor. Eso le garantizaba la continuidad política o, traducido en términos institucionales, la paz social, con el pago regular a estatales y con la asistencia a los municipios y a las comunas rurales.
Juan Manzur ha repetido la receta, nada más que el actual mandatario ya no puede ampararse en el matrimonio presidencial Kirchner que cobijó a su antecesor, Alperovich, sino que se alineó con la Casa Rosada. El presidente Mauricio Macri lo considera un aliado estratégico, un dirigente con poder para sumarle votos en el Congreso.
Esta semana, el Gobierno nacional comenzará a saldar, parcialmente, la deuda que mantiene con la mayor parte de las provincias por la retracción del 15% de la coparticipación para atender asuntos previsionales. Para esta semana, el Ministerio del Interior prevé el desembolso de unos $ 24.000 millones en créditos blandos con fondos de la Anses, según pactó con los gobernadores a comienzos de mes, y con los que el oficialismo espera ayudar a la reactivación en el interior del país. No es poca plata. A Tucumán le corresponderían poco más de $ 1.350 millones (del crédito a cuatro años por el 6% de la coparticipación retenida) que, en principio, servirán para constituir gran parte del fondo de contingencia o de reserva de la actual administración. ¿Dónde irá el dinero? Es muy probable que una masa de ese capital sea invertido en plazo fijo. Ese instrumento de ahorro no está pasando por un buen momento; en realidad, se evidenció un descenso en la tasa que -a fines de año- puede llegar al 21%, por debajo de la inflación. Sin embargo, al Gobierno provincial le sirve para cubrirse del proceso inflacionario, por un lado, y para inmovilizar -con un fin específico y necesario, explican- una suma que, estando en la caja, sea susceptible de gastarse en lo corriente. Además, licuaría el interés del 6% que le cobrará la Nación por aquel préstamo coparticipable.
“Generalmente, los excedentes suelen ir a plazo fijo cuando las cuentas lo permiten y hay equilibrio fiscal”, explica a DINERO el ministro de Economía, Eduardo Garvich. “Nos manejamos financieramente como corresponde y somos una de las pocas provincias del país que podemos exhibir superávit financiero sin recurrir a endeudamiento”, sostiene.
Los datos fiscales le dan la razón. Del primer trimestre de este año, al gobernador Manzur le ha quedado en el erario $ 386 millones. Es el superávit financiero de las cuentas públicas de Tucumán, de acuerdo con un análisis formulado por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP).
Los recursos totales aumentaron un 19,9% respecto a igual período del ejercicio 2015, mientras que los gastos lo hicieron a un 24,9%. “El mayor ritmo de crecimiento de los gastos respecto de los ingresos determinó una desmejora de los resultados registrados respecto del período anterior,” evalúa la ASAP. La inflación y los reajustes salariales contribuyeron a la expansión del nivel de erogaciones. Garvich, al respecto, advierte que, más allá de la ampliación presupuestaria de unos $ 3.300 millones, que llevará el nivel de gastos de la provincia por encima de los $ 45.000 millones, el superávit final del ejercicio será ínfimo.
Según el economista Eduardo Robinson, el plazo fijo no es ni bueno ni malo como herramienta de ahorro para el Estado. “Puede dar una idea de que el Estado tiene la capacidad suficiente para cumplir con sus obligaciones, que no evidencia complicaciones en el flujo de ingresos. Pero también el contribuyente puede pensar que ese Estado debería aprovechar el buen momento para bajar la presión tributaria”, indica. “El planteo sería válido, porque muchos se preguntarían por qué no desahogar a los que aportan con sus impuestos en el esfuerzo de sacarle el mote a Tucumán de distrito oneroso en términos impositivos”, subraya.
Félix Piacentini, director de NOAnomics, coincide con el argumento de Robinson. Pero el consultor agrega: “me sorprende como iniciativa y creo que todas las provincias deberían hacer lo mismo”. Según el economista, “la desventaja de colocar el dinero a plazo fijo es que no los podés aplicar a la obra pública que, en gran parte del país, todavía está paralizada. Pero en el caso de provincias que están complicadas financieramente y se quieren asegurar el pago de sueldos me parece bastante prudente la generación de una suerte de fondo anticíclico”.
El gobierno tucumano insiste en que mantendrá el fondo de reserva, sin desatender el financiamiento de los servicios esenciales. Y prevé para diciembre una lluvia de millones, más precisamente de $ 5.000 millones en dos planillas salariales y media para apuntalar el consumo, pero también la recaudación.
DINERO PARA LA CONTINGENCIA
1 - Por un fallo de la Corte, sólo tres distritos gozan plenamente del envío de la coparticipación: San Luis, Santa Fe y Córdoba.

2 - El presidente Mauricio Macri debió voltear un decreto de Cristina Fernández que dispuso igual trato para el resto de las jurisdicciones.
3 - Para bajar el tono del reclamo de las provincias, Macri firmó un acuerdo para devolver plata: ahora enviarían unos $ 24.000 millones.
Masa adeudada
Cómo será el goteo
Los créditos que les otorgarían a las provincias son proporcionales a 6 puntos porcentuales del total de lo adeudado por los fondos retenidos, según el fallo de la Corte Suprema de fines del año pasado (a favor de Santa Fe, Córdoba y San Luis), que forzó al nuevo gobierno a una negociación de la devolución del 15% del total de la coparticipación. El resto del 15% se devuelve a cuatro años y en forma escalonada, en tanto hasta fin de año se pagará en cinco cuotas iguales y consecutivas el primer 3%, según se firmó el 2 de agosto, lo que convierte a la inyección total de 2016 de fondos por $ 37.000 millones.

El caso tucumano
Dispondrían de unos $ 2.000 millones
La devolución de la coparticipación retenida generaría a Tucumán ingresos extra para este año de unos $ 2.000 millones, tomando en cuenta la cuota del 3% (cerca de $ 670 millones) y el crédito por otro 6% que implicaría alrededor de $ 1.350 millones. Internamente, el giro extraordinario de fondos federales abre un debate entre la Casa de Gobierno y los municipios que quieren, a su vez, que el Poder Ejecutivo transfiera la cuotaparte que le corresponde a esas jurisdicciones. Aún más, los intendentes han levantado la apuesta para que la Provincia redistribuya también lo recaudado por el impuesto a los Ingresos Brutos, una idea que el propio gobernador Juan Manzur la ha desechado.
Sin préstamo externo
Diferencian la situación fiscal
“Vemos con preocupación que provincias importantes como Buenos Aires, Capital Federal, Córdoba y Mendoza, están acudiendo al crédito internacional para endeudarse en dólares. Tucumán para nada va en este camino; vamos a autofinanciarnos y a administrar los recursos con mucha eficiencia”, declaró el vicegobernador Osvaldo Jaldo, cuando fue consultado acerca de la ampliación presupuestaria solicitada por la Casa de Gobierno a la Legislatura. “Con estos $3.300 millones -de ampliación de partidas para el ejercicio vigente- llegamos al 31 de diciembre cumpliendo a ‘rajatabla’ con todos los compromisos asumidos en el presupuesto provincial”, puntualizó el titular de la Cámara.







