04 Abril 2016 Seguir en 
La casualidad hizo que un imponente dibujo colgado en el Museo Timoteo Navarro coincidiera mañana con un nuevo aniversario del hecho plasmado entre tintas.
Una fuerte imagen de la tapa de Clarín, con la información del asesinato del maestro Carlos Fuentealba, transferida al dibujo, integra el conjunto de obras de Jorge Mansueto de la exposición titulada “Sólo tintas”.
Carlos Fuentealba fue un docente y activista sindical y militante socialista asesinado por la espalda por un policía en Neuquén durante un operativo que buscaba impedir un corte de ruta en esa la provincia, justo el 5 de abril de 2007.
“Creo que el artista debe ser una persona comprometida con su tiempo; no puede vivir afuera de su mundo; a mí no me resulta indiferente lo que ocurre a mi alrededor”, le dijo Mansueto a LA GACETA, durante un recorrido por su muestra.
Mansueto partió de la provincia en 1976 y en Buenos Aires se dedicó a la arquitectura hasta que comenzó a estudiar artes. “Siempre me gustó el dibujo, desde que Salas (Aurelio) publicaba en La Gaceta, me siento muy influenciado por él, así como por Lajos Szalay o el mismo Spilimbergo”, comenta.
Dueño de un evidente trazo expresivo, Mansueto entabla un diálogo con aquella tradición de Tucumán; con el cruce entre arte y política que se da en la gráfica argentina.
-¿Y por qué elegiste el dibujo?
- Porque tiene los extremos del blanco y el negro y no tiene el engaño del color. Creo que el color le saca fuerza a la imagen. Pero además, trato de mandar el blanco atrás y que el negro venga adelante, en el sentido de la perspectiva, lo que un poco se ubica en la antítesis del dogma, podríamos decir.
- Siempre figurativo....
- Sí, por supuesto, me importa dibujar, claro, lo que no se puede fotografiar; no me interesa competir con la fotografía.
- Observo una carga política en tus trabajos.
- No sé si llamarla política, pero sí muy actual, porque me planteo lo cotidiano. Vivo mi tiempo. Así como me impresionó la muerte del maestro, porque no podía entender cómo podía pasar eso, también me sucedió lo mismo cuando atentaron en Francia contra una revista de humor, es una locura realmente. La obra sobre Fuentealba es la misma tapa de Clarín, pero transferida. Ahora estoy haciendo una serie sobre mitos norteños, donde uno de ellos es El Familiar. De todos modos considero que el artista debe ser comprometido con su tiempo, con su realidad.
- ¿Con qué dibujas?
- Siempre utilizo la tinta aguada y algunas mezclas con ellas. Al grafito no lo uso prácticamene porque no me da el fuerte negro de las tintas.
- ¿Qué opinas del arte contemporáneo?
- Creo que hay lugar para todos. A mí me interesa la figuración, pero no mato a nadie que no la haga. No rivalizo con los que hacen otras cosas. Busco los temas de mi actualidad para mis representaciones. Y si estoy informado de lo que pasa en Tucumán.
- ¿Y con qué artistas u obras te sentís cercano?
- Con Deira (Ernesto) y Jorge de la Vega, de la Nueva Figuración; Carlos Alonso y Antonio Pujía. Por supuesto, además Lajos Szalay y Aurelio Salas. Además de la Vega era arquitecto.
Una fuerte imagen de la tapa de Clarín, con la información del asesinato del maestro Carlos Fuentealba, transferida al dibujo, integra el conjunto de obras de Jorge Mansueto de la exposición titulada “Sólo tintas”.
Carlos Fuentealba fue un docente y activista sindical y militante socialista asesinado por la espalda por un policía en Neuquén durante un operativo que buscaba impedir un corte de ruta en esa la provincia, justo el 5 de abril de 2007.
“Creo que el artista debe ser una persona comprometida con su tiempo; no puede vivir afuera de su mundo; a mí no me resulta indiferente lo que ocurre a mi alrededor”, le dijo Mansueto a LA GACETA, durante un recorrido por su muestra.
Mansueto partió de la provincia en 1976 y en Buenos Aires se dedicó a la arquitectura hasta que comenzó a estudiar artes. “Siempre me gustó el dibujo, desde que Salas (Aurelio) publicaba en La Gaceta, me siento muy influenciado por él, así como por Lajos Szalay o el mismo Spilimbergo”, comenta.
Dueño de un evidente trazo expresivo, Mansueto entabla un diálogo con aquella tradición de Tucumán; con el cruce entre arte y política que se da en la gráfica argentina.
-¿Y por qué elegiste el dibujo?
- Porque tiene los extremos del blanco y el negro y no tiene el engaño del color. Creo que el color le saca fuerza a la imagen. Pero además, trato de mandar el blanco atrás y que el negro venga adelante, en el sentido de la perspectiva, lo que un poco se ubica en la antítesis del dogma, podríamos decir.
- Siempre figurativo....
- Sí, por supuesto, me importa dibujar, claro, lo que no se puede fotografiar; no me interesa competir con la fotografía.
- Observo una carga política en tus trabajos.
- No sé si llamarla política, pero sí muy actual, porque me planteo lo cotidiano. Vivo mi tiempo. Así como me impresionó la muerte del maestro, porque no podía entender cómo podía pasar eso, también me sucedió lo mismo cuando atentaron en Francia contra una revista de humor, es una locura realmente. La obra sobre Fuentealba es la misma tapa de Clarín, pero transferida. Ahora estoy haciendo una serie sobre mitos norteños, donde uno de ellos es El Familiar. De todos modos considero que el artista debe ser comprometido con su tiempo, con su realidad.
- ¿Con qué dibujas?
- Siempre utilizo la tinta aguada y algunas mezclas con ellas. Al grafito no lo uso prácticamene porque no me da el fuerte negro de las tintas.
- ¿Qué opinas del arte contemporáneo?
- Creo que hay lugar para todos. A mí me interesa la figuración, pero no mato a nadie que no la haga. No rivalizo con los que hacen otras cosas. Busco los temas de mi actualidad para mis representaciones. Y si estoy informado de lo que pasa en Tucumán.
- ¿Y con qué artistas u obras te sentís cercano?
- Con Deira (Ernesto) y Jorge de la Vega, de la Nueva Figuración; Carlos Alonso y Antonio Pujía. Por supuesto, además Lajos Szalay y Aurelio Salas. Además de la Vega era arquitecto.
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