10 Febrero 2016 Seguir en 
Las lluvias que se dieron durante la tarde y la noche del lunes generaron complicaciones en toda la provincia. Sin embargo, el agua se ensañó especialmente con San Pablo, donde durante todo el día cayeron alrededor de 100 milímetros.
Cerca de allí, en El Manantial, se vivieron los peores padecimientos a raíz de las tormentas. Si bien no hubo evacuados, alrededor de 11 familias resultaron afectadas por la lluvia.
Según informó Fernando Torres, director de Defensa Civil de la provincia, todos fueron asistidos por personas de Servicios Sociales y por autoridades de la misma comuna.
Lules fue otra de las zonas que recibió mucha agua. Según las autoridades, cayeron unos 70 milímetros. “El momento de lluvia más intensa fue entre las 16.30 y las 17”, señaló Torres
En Capital
En San Miguel de Tucumán y sus alrededores, cayeron unos 64 milímetros de agua en el acumulado del día. La cantidad fue menor que en San Pablo y El Manantial, pero aún así las calles se anegaron, los automóviles tuvieron que luchar contra la corriente y algunas calles se convirtieron en verdaderos ríos, como el que puede verse en un video subido al sitio web de LA GACETA. Allí puede verse claramente cómo varios jóvenes se dejan arrastrar por la corriente de agua en la intersección de Bolivia y avenida Siria, entre risas y juegos, como si fuera un río.
Torres también explicó que en este momento se encuentran habilitadas todas las rutas de la provincia. Sin embargo, en los momentos más duros de la tormenta, tuvieron que interrumpir el tránsito en las rutas 307 a los valles y la 324, a la altura del río Caspichango.
Comisaría bajo el agua
“Cada vez que llueve pasa lo mismo; es difícil trabajar así. El agua nos llegaba hasta las rodillas, pero por suerte ya bajó”, comentó a LA GACETA uno de los oficiales de la seccional 5ª, ubicada en Muñecas al 1.600.
Las fotos llegaron a la redacción a través del servicio de denuncias de Whatsapp de este medio. En las imágenes se puede ver claramente a los efectivos caminando con botas, mientras el agua les llega a los tobillos, y en algunos puntos a las rodillas.
Antecedentes inmediatos
Cuando empieza a llover en la provincia de Tucumán, más de una persona busca el rosario y comienza a elevar plegarias. Es que no son pocos los lugares que sufren los anegamientos que causa el agua.
Los antecedentes están al alcance de la memoria, incluso de las más frágiles. En marzo de 2015 todo el sur de la provincia quedó bajo el agua. El miedo de apoderó de pueblos enteros como Alpachiri y La Angostura.
Algunos meses después, el 10 de diciembre, una persona oriunda de Santa Cruz murió al buscar refugio en el Puente Central Córdoba. No conocía la profundidad y pronto se vio bajo el agua. Su familia fue rescatada por transeúntes, pero a él no le pudieron salvar la vida. Había venido a la provincia para asistir a la boda de una de sus hijas.
Algunas semanas después, en la última Nochebuena, unas 150 personas tuvieron que abandonar sus hogares mientras todo el país levantaba la copa.
En ese momento, en el sur de la capital tucumana, el agua llegó a un metro y los vecinos perdiendo innumerable cantidad de muebles, colchones y electrodomésticos. Los más afectados fueron los que viven en la avenida Jujuy al 4.600.
En las primeras semanas de enero, se ahogaron ocho tucumanos. 500 familias quedaron aisladas en Villa Padre Monti y 150 personas fueron evacuadas en el sur de la provincia.
Cerca de allí, en El Manantial, se vivieron los peores padecimientos a raíz de las tormentas. Si bien no hubo evacuados, alrededor de 11 familias resultaron afectadas por la lluvia.
Según informó Fernando Torres, director de Defensa Civil de la provincia, todos fueron asistidos por personas de Servicios Sociales y por autoridades de la misma comuna.
Lules fue otra de las zonas que recibió mucha agua. Según las autoridades, cayeron unos 70 milímetros. “El momento de lluvia más intensa fue entre las 16.30 y las 17”, señaló Torres
En Capital
En San Miguel de Tucumán y sus alrededores, cayeron unos 64 milímetros de agua en el acumulado del día. La cantidad fue menor que en San Pablo y El Manantial, pero aún así las calles se anegaron, los automóviles tuvieron que luchar contra la corriente y algunas calles se convirtieron en verdaderos ríos, como el que puede verse en un video subido al sitio web de LA GACETA. Allí puede verse claramente cómo varios jóvenes se dejan arrastrar por la corriente de agua en la intersección de Bolivia y avenida Siria, entre risas y juegos, como si fuera un río.
Torres también explicó que en este momento se encuentran habilitadas todas las rutas de la provincia. Sin embargo, en los momentos más duros de la tormenta, tuvieron que interrumpir el tránsito en las rutas 307 a los valles y la 324, a la altura del río Caspichango.
Comisaría bajo el agua
“Cada vez que llueve pasa lo mismo; es difícil trabajar así. El agua nos llegaba hasta las rodillas, pero por suerte ya bajó”, comentó a LA GACETA uno de los oficiales de la seccional 5ª, ubicada en Muñecas al 1.600.
Las fotos llegaron a la redacción a través del servicio de denuncias de Whatsapp de este medio. En las imágenes se puede ver claramente a los efectivos caminando con botas, mientras el agua les llega a los tobillos, y en algunos puntos a las rodillas.
Antecedentes inmediatos
Cuando empieza a llover en la provincia de Tucumán, más de una persona busca el rosario y comienza a elevar plegarias. Es que no son pocos los lugares que sufren los anegamientos que causa el agua.
Los antecedentes están al alcance de la memoria, incluso de las más frágiles. En marzo de 2015 todo el sur de la provincia quedó bajo el agua. El miedo de apoderó de pueblos enteros como Alpachiri y La Angostura.
Algunos meses después, el 10 de diciembre, una persona oriunda de Santa Cruz murió al buscar refugio en el Puente Central Córdoba. No conocía la profundidad y pronto se vio bajo el agua. Su familia fue rescatada por transeúntes, pero a él no le pudieron salvar la vida. Había venido a la provincia para asistir a la boda de una de sus hijas.
Algunas semanas después, en la última Nochebuena, unas 150 personas tuvieron que abandonar sus hogares mientras todo el país levantaba la copa.
En ese momento, en el sur de la capital tucumana, el agua llegó a un metro y los vecinos perdiendo innumerable cantidad de muebles, colchones y electrodomésticos. Los más afectados fueron los que viven en la avenida Jujuy al 4.600.
En las primeras semanas de enero, se ahogaron ocho tucumanos. 500 familias quedaron aisladas en Villa Padre Monti y 150 personas fueron evacuadas en el sur de la provincia.







