17 Enero 2016 Seguir en 
En el pasado, Tucumán exportaba materia prima y muy pocos productos industrializados. En la actualidad, la provincia tiene una oferta diversificada, que además exporta trabajo tucumano. En un mundo globalizado, cualquier cambio puede provocar movimientos económicos y comerciales. Si un país bloquea o deja de importar productos o servicios llevará a que otros mercados mejoren sus ofertas, con productos más elaborados y con servicios más eficientes.
Este escenario, según Dirk Trotteyn, director ejecutivo del Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP), abre oportunidades para que la provincia desarrolle su potencial. Durante una entrevista con LA GACETA, el funcionario explica que una de las estrategias para incrementar la oferta exportable consiste en fortalecer las redes de empresas, de productores y de emprendedores, llamadas clusters.
- ¿Es posible ser emprendedor y exportador en Tucumán?
- Sí, es posible. Esta es la gran meta para consolidar una industria creativa. El objetivo es que desde Tucumán se pueda exportar no sólo materia prima, sino también ideas innovadoras y conocimientos volcados en servicios y en soluciones. Esto brinda valor agregado.
- ¿Qué implica agregar valor?
- El valor radica en la posibilidad de que el talento se arraigue en Tucumán. El talento es un recursos en el cual la provincia invierte, mediante la formación que brinda el sistema educativo. Esto convierte el conocimiento en un recurso, y agrega valor al desarrollo de software o de aplicaciones móviles, hasta la industria de diseño. Este sector alcanzó, en 2014, el tercer puesto en el ranking nacional de facturación, con ventas por unos $ 800 millones.
- ¿Cuál es el producto más innovador que Tucumán exporta al mundo?
- Lo más insólito son las golosinas tucumanas, ya que están insertas en más de 80 países, dependiendo de los gustos de cada nicho de mercado. Otro producto insólito es el maíz, porque no es el fuerte de Tucumán. Sin embargo, ya ha llegado a 60 países. La provincia también ha logrado un gran desafío, al apostar a otras legumbres como el garbanzo. La chía tucumana también está en este grupo, luego de haber incorporado, recientemente, tres nuevos mercados.
- ¿Qué aporta la Marca Tucumán en la búsqueda de nuevos horizontes comerciales?
- La marca transmite atributos de calidad y de origen. Es un sello de distinción, que aporta valor agregado y sinergia, al comunicar los aspectos positivos de todo un territorio, desde la producción, la calidad y la oferta exportable. La posibilidad de que un producto lleve la Marca Tucumán, implica que cumplirá con estándares de calidad. También promueve a Tucumán como destino turístico.
Este escenario, según Dirk Trotteyn, director ejecutivo del Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP), abre oportunidades para que la provincia desarrolle su potencial. Durante una entrevista con LA GACETA, el funcionario explica que una de las estrategias para incrementar la oferta exportable consiste en fortalecer las redes de empresas, de productores y de emprendedores, llamadas clusters.
- ¿Es posible ser emprendedor y exportador en Tucumán?
- Sí, es posible. Esta es la gran meta para consolidar una industria creativa. El objetivo es que desde Tucumán se pueda exportar no sólo materia prima, sino también ideas innovadoras y conocimientos volcados en servicios y en soluciones. Esto brinda valor agregado.
- ¿Qué implica agregar valor?
- El valor radica en la posibilidad de que el talento se arraigue en Tucumán. El talento es un recursos en el cual la provincia invierte, mediante la formación que brinda el sistema educativo. Esto convierte el conocimiento en un recurso, y agrega valor al desarrollo de software o de aplicaciones móviles, hasta la industria de diseño. Este sector alcanzó, en 2014, el tercer puesto en el ranking nacional de facturación, con ventas por unos $ 800 millones.
- ¿Cuál es el producto más innovador que Tucumán exporta al mundo?
- Lo más insólito son las golosinas tucumanas, ya que están insertas en más de 80 países, dependiendo de los gustos de cada nicho de mercado. Otro producto insólito es el maíz, porque no es el fuerte de Tucumán. Sin embargo, ya ha llegado a 60 países. La provincia también ha logrado un gran desafío, al apostar a otras legumbres como el garbanzo. La chía tucumana también está en este grupo, luego de haber incorporado, recientemente, tres nuevos mercados.
- ¿Qué aporta la Marca Tucumán en la búsqueda de nuevos horizontes comerciales?
- La marca transmite atributos de calidad y de origen. Es un sello de distinción, que aporta valor agregado y sinergia, al comunicar los aspectos positivos de todo un territorio, desde la producción, la calidad y la oferta exportable. La posibilidad de que un producto lleve la Marca Tucumán, implica que cumplirá con estándares de calidad. También promueve a Tucumán como destino turístico.







