Salió a brindar en familia y le robaron $ 50.000

Forzaron la puerta de entrada de una casa ubicada al frente del Parque 9 de Julio.

02 Enero 2016
Al igual que en Nochebuena, la llegada de 2016 fue una madrugada propicia para que desconocidos grupos de asaltantes irrumpieran en casas de familia que habían salido para festejar el Año Nuevo.

El primero de estos “escruches” (robos en casas que están ausentes los propietarios) fue perpetrado en avenida Gobernador del Campo al 700, en la capital. Allí los asaltantes consiguieron llevarse más de $ 50.000 en efectivo, dos notebooks, una tablet y una cámara digital.

Darío Roberto López tiene 46 años y había dejado su casa sola por algunas horas. Antes de la medianoche, había salido con su familia para festejar el Año Nuevo en la vivienda de su padre. Pero cuando regresó, alrededor de las 4, descubrió que le habían forzado la puerta de entrada.

La casa de López está situada frente al parque 9 de Julio. Al lado de su vivienda funciona un complejo con varias canchas de fútbol 5. Los vecinos de la cuadra se dieron cuenta del robo recién cuando llegó la Policía para realizar las primeras medidas investigativas.

Los investigadores dijeron que todavía no tienen indicios que les permitan identificar a los delincuentes. Además, reiteraron que tanto las Fiestas de fin de año como las vacaciones de verano suelen ser las épocas en las que proliferan los “escruches”.

Por esto, recomendaron a la población extremar las medidas de seguridad si la casa va a quedar sola y, de ser posible, dejar un cuidador. Una fuente de la pesquisa explicó que los “escruchantes” ya no suelen llevarse televisores o electrodomésticos que delaten su accionar, sino que buscan dinero, joyas o computadoras.

Sin pérdidas


El otro “escruche” fue perpetrado en Yerba Buena. A la siesta, una florista que trabaja en las inmediaciones de una casa ubicada en la esquina de Zavalía y avenida Aconquija se percató de un movimiento extraño. “Dos hombres salieron de la casa y subieron a una camioneta blanca. Nunca los había visto por acá. Por eso les avisamos a la familia que vive en esa esquina”, declaró ante la Policía la testigo.

María Luján Balart (82), dueña de la vivienda, dijo que había salido con su marido para almorzar con sus hijos y que la casa había quedado sola.

Gustavo Martorell, hijo del matrimonio, fue a la casa de sus padres con la Policía y, para su alivio, comprobó que los delincuentes no se habían llevado ningún objeto de valor. Otra circunstancia que llamó la atención de los investigadores es que en la casa suele quedar un custodio. Al parecer, este no estaba cuando los ladrones entraron.

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