28 Diciembre 2015 Seguir en 
El presidente Mauricio Macri solicitó al menos ocho auditorías en varios programas sociales y otros sectores relevantes de gestión para conocer el verdadero estado en que los dejó la anterior administración de Cristina Fernández de Kirchner.
Según publicó el matutino porteño Clarín, los diagnósticos de estas”áreas sensibles” pondrán el ojo en íconos de la década kirchnerista y también en el manejo de recursos cuantiosos durante un período en el que los organismos de control estuvieron aletargados o directamente paralizados.
Las auditorías estarán a cargo de la Sindicatura General de Empresas Públicas (Sigen) y contará con la colaboración de los ministros responsables de las áreas a analizar. Macri quiere tener un panorama de la herencia que le dejó el kirchnerismo lo más detallado posible, con lo cual en los próximos meses todos los ministerios y organismos descentralizados emprenderán análisis similares.
El plan Qunita es uno de los auditados. Se trata de un programa de ayuda a madres de bajos recursos que lanzó Cristina en julio de este año. El programa contó con un presupuesto de más de $ 1.100 millones y el Estado compró 140.000 kits. Esas adquisiciones implicaron el pago de notorios sobreprecios que investiga el juez Claudio Bonadio.
También se puso el ojo sobre Yacimientos Carboníferos Fiscales Río Turbio. Es la entidad que maneja una de las obras públicas emblemáticas de la gestión de Cristina Kirchner. Maneja la mina de carbón de Río Turbio, en Santa Cruz, y también la usina que se construyó para generar energía con el producto de la mina. La semana pasada, se reveló que la flamante central eléctrica está apagada por falta de carbón.
Las dudas también están puestas sobre la gestión integral de residuos sólidos urbanos. El Gobierno buscará determinar si se manejaron bien los créditos internacionales y las transferencias a municipios para el rubro. Lo mismo hará sobre los fondos transferidos por el Ministerio de Educación a unidades ejecutoras provinciales. En este caso, también se analizarán los giros a los distritos, que tienen bajo su responsabilidad el manejo de los recursos para la educación. La auditoría agrega al Programa Sueños Compartidos. Era el plan de construcción de viviendas que manejaba la Fundación Madres de Plaza de Mayo. El caso terminó con la intervención de la justicia y la escandalosa salida de Sergio Shoklender del proyecto en 2011.
Los ojos están puestos sobre el PAMI, ya que Macri quiere saber cómo se manejó la obra social de los jubilados y las compras de insumos sanitarios. El Centro Cultural Néstor Kirchner y Tecnópolis, son dos hitos en el área cultural de la gestión de Cristina. Manejaron presupuestos millonarios y recibieron denuncias por su construcción y las erogaciones por su funcionamiento.
Por último, la recaudación del impuesto a las naftas y el suministro de combustibles a precio diferencial al transporte también están en la mira. El tributo que recauda la AFIP explica buena parte del precio del litro de nafta. Los subsidios al transporte generaron decenas de denuncias judiciales.
Según publicó el matutino porteño Clarín, los diagnósticos de estas”áreas sensibles” pondrán el ojo en íconos de la década kirchnerista y también en el manejo de recursos cuantiosos durante un período en el que los organismos de control estuvieron aletargados o directamente paralizados.
Las auditorías estarán a cargo de la Sindicatura General de Empresas Públicas (Sigen) y contará con la colaboración de los ministros responsables de las áreas a analizar. Macri quiere tener un panorama de la herencia que le dejó el kirchnerismo lo más detallado posible, con lo cual en los próximos meses todos los ministerios y organismos descentralizados emprenderán análisis similares.
El plan Qunita es uno de los auditados. Se trata de un programa de ayuda a madres de bajos recursos que lanzó Cristina en julio de este año. El programa contó con un presupuesto de más de $ 1.100 millones y el Estado compró 140.000 kits. Esas adquisiciones implicaron el pago de notorios sobreprecios que investiga el juez Claudio Bonadio.
También se puso el ojo sobre Yacimientos Carboníferos Fiscales Río Turbio. Es la entidad que maneja una de las obras públicas emblemáticas de la gestión de Cristina Kirchner. Maneja la mina de carbón de Río Turbio, en Santa Cruz, y también la usina que se construyó para generar energía con el producto de la mina. La semana pasada, se reveló que la flamante central eléctrica está apagada por falta de carbón.
Las dudas también están puestas sobre la gestión integral de residuos sólidos urbanos. El Gobierno buscará determinar si se manejaron bien los créditos internacionales y las transferencias a municipios para el rubro. Lo mismo hará sobre los fondos transferidos por el Ministerio de Educación a unidades ejecutoras provinciales. En este caso, también se analizarán los giros a los distritos, que tienen bajo su responsabilidad el manejo de los recursos para la educación. La auditoría agrega al Programa Sueños Compartidos. Era el plan de construcción de viviendas que manejaba la Fundación Madres de Plaza de Mayo. El caso terminó con la intervención de la justicia y la escandalosa salida de Sergio Shoklender del proyecto en 2011.
Los ojos están puestos sobre el PAMI, ya que Macri quiere saber cómo se manejó la obra social de los jubilados y las compras de insumos sanitarios. El Centro Cultural Néstor Kirchner y Tecnópolis, son dos hitos en el área cultural de la gestión de Cristina. Manejaron presupuestos millonarios y recibieron denuncias por su construcción y las erogaciones por su funcionamiento.
Por último, la recaudación del impuesto a las naftas y el suministro de combustibles a precio diferencial al transporte también están en la mira. El tributo que recauda la AFIP explica buena parte del precio del litro de nafta. Los subsidios al transporte generaron decenas de denuncias judiciales.







