Compraron dos drones y los pusieron a trabajar
Dos tucumanos invirtieron en los artefactos voladores y crearon una empresa que ofrece el servicio de filmaciones y fotografías aéreas. En sus inicios, el proyecto apuntó a los reuniones sociales, como cumpleaños o casamientos, pero luego amplió el modelo de negocio
19 Diciembre 2015 Seguir en 
Las nuevas tecnologías, combinadas con buenas ideas, pueden abrir oportunidades para emprendimientos innovadores. Los tucumanos Mariano Salomón y Andrés Grosso compraron un vehículo aéreo no tripulado, conocido popularmente como drone, y le incorporaron una cámara. Así, le dieron al artefacto volador una vuelta de rosca y crearon Alta Vista, una empresa que ofrece servicios de filmación y de fotos pero desde el aire.
La firma nació hace un año y medio, poco después de que los emprendedores compraran el primero de los dos drones que poseen. Salomón y Grosso contaron que se conocen desde hace muchos años. El primero es propietario de un cementerio privado y aficionado a las nuevas tecnologías y a la fotografía. El segundo es diseñador gráfico. Entonces, combinaron sus intereses y pusieron el proyecto en marcha.
“Con el primer drone empezamos filmando eventos sociales, como casamientos y cumpleaños. Después, nos convocaron para encuentros corporativos, organizados por empresas”, relató Grosso.
Gracias a las promociones en la red social Facebook, Alta Vista empezó a tomar cada vez más vuelo, y comenzó a sumar pedidos. “Tenemos un cliente fijo. Es una empresa de Santiago del Estero que desarrolla obras de ingenieria. Cada dos meses, no llaman para grabar el avance de las obras”, remarcó Salomón, durante una entrevista con LA GACETA.
La expansión del emprendimiento animó a Salomón y a Grosso a invertir en un segundo drone, que compraron hace tres meses. A diferencia del primero, el nuevo equipo cuenta con tecnología más moderna y con un transmisor incorporado que emite, en tiempo real y en alta calidad, las imágenes aéreas. Mediante ondas de radio, el drone envía las capturas al control remoto que tiene montada una tablet para seguir el vuelo. Además, con una conexión alámbrica, el control se vincula con una computadora o con una unidad de televisión.
En un principio, los emprendedores apuntaron a los acontecimientos sociales, pero en el camino descubrieron que los drones podían cumplir otros trabajos. Así llegaron a filmar un videoclip. “Esto fue en Cafayate (Salta). Un músico tucumano nos llamó para un hacer el clip de una canción. La experiencia fue buena. Los drones hacen cosas que no imaginábamos”, recordó Grosso.
La demanda de videos y de fotos capturados por drones se mueve a un ritmo parejo durante el año, aunque hay etapas con mesetas. “A veces pasan dos semanas sin llamados y de golpe surgen dos clientes”, subrayaron los emprendedores. Sin embargo, coincidieron en que el pico de la demanda se ubica en septiembre, para luego decaer sobre el final del año.
Consultados sobre los costos del servicio, afirmaron que es accesible para los clientes. Por ejemplo, un video corto de un acontecimiento social puede costar alrededor de $ 3.900, y el cliente recibe las imágenes sin editar, listas para incorporarlas en un video. “El público cree que es un servicio muy caro, y no imagina lo bien que quedan las imágenes de un drone. Son parecidas a las imágenes aéreas de las películas”, se entusiasmó Salomón.
AUTORIZACIÓN
El piloto requiere permiso para operar el artefacto
La norma exige que el usuario y el vehículo tengan una autorización, en función del uso del espacio aéreo. La elaboración de la disposición comenzó en enero de este año. Participaron diversos actores, como el Instituto de Tecnología Industrial y el Consejo de Ingeniería Aeronáutica. Los pilotos afirman que la ANAC aún no emite las autorizaciones.
REGLAMENTO PROVISIONAL
El Estado reguló el uso de los vehículos aéreos no tripulados
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) dispuso este año una normativa provisional, que aún no está reglamentada, para regular el uso de los drones. La normativa exige que los propietarios de los equipos deben gestionar una autorización para utilizar los dispositivos electrónicos, tanto sea para uso personal y recreativo como para su operación en entornos urbanos y áreas densamente pobladas.
La firma nació hace un año y medio, poco después de que los emprendedores compraran el primero de los dos drones que poseen. Salomón y Grosso contaron que se conocen desde hace muchos años. El primero es propietario de un cementerio privado y aficionado a las nuevas tecnologías y a la fotografía. El segundo es diseñador gráfico. Entonces, combinaron sus intereses y pusieron el proyecto en marcha.
“Con el primer drone empezamos filmando eventos sociales, como casamientos y cumpleaños. Después, nos convocaron para encuentros corporativos, organizados por empresas”, relató Grosso.
Gracias a las promociones en la red social Facebook, Alta Vista empezó a tomar cada vez más vuelo, y comenzó a sumar pedidos. “Tenemos un cliente fijo. Es una empresa de Santiago del Estero que desarrolla obras de ingenieria. Cada dos meses, no llaman para grabar el avance de las obras”, remarcó Salomón, durante una entrevista con LA GACETA.
La expansión del emprendimiento animó a Salomón y a Grosso a invertir en un segundo drone, que compraron hace tres meses. A diferencia del primero, el nuevo equipo cuenta con tecnología más moderna y con un transmisor incorporado que emite, en tiempo real y en alta calidad, las imágenes aéreas. Mediante ondas de radio, el drone envía las capturas al control remoto que tiene montada una tablet para seguir el vuelo. Además, con una conexión alámbrica, el control se vincula con una computadora o con una unidad de televisión.
En un principio, los emprendedores apuntaron a los acontecimientos sociales, pero en el camino descubrieron que los drones podían cumplir otros trabajos. Así llegaron a filmar un videoclip. “Esto fue en Cafayate (Salta). Un músico tucumano nos llamó para un hacer el clip de una canción. La experiencia fue buena. Los drones hacen cosas que no imaginábamos”, recordó Grosso.
La demanda de videos y de fotos capturados por drones se mueve a un ritmo parejo durante el año, aunque hay etapas con mesetas. “A veces pasan dos semanas sin llamados y de golpe surgen dos clientes”, subrayaron los emprendedores. Sin embargo, coincidieron en que el pico de la demanda se ubica en septiembre, para luego decaer sobre el final del año.
Consultados sobre los costos del servicio, afirmaron que es accesible para los clientes. Por ejemplo, un video corto de un acontecimiento social puede costar alrededor de $ 3.900, y el cliente recibe las imágenes sin editar, listas para incorporarlas en un video. “El público cree que es un servicio muy caro, y no imagina lo bien que quedan las imágenes de un drone. Son parecidas a las imágenes aéreas de las películas”, se entusiasmó Salomón.
AUTORIZACIÓN
El piloto requiere permiso para operar el artefacto
La norma exige que el usuario y el vehículo tengan una autorización, en función del uso del espacio aéreo. La elaboración de la disposición comenzó en enero de este año. Participaron diversos actores, como el Instituto de Tecnología Industrial y el Consejo de Ingeniería Aeronáutica. Los pilotos afirman que la ANAC aún no emite las autorizaciones.
REGLAMENTO PROVISIONAL
El Estado reguló el uso de los vehículos aéreos no tripulados
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) dispuso este año una normativa provisional, que aún no está reglamentada, para regular el uso de los drones. La normativa exige que los propietarios de los equipos deben gestionar una autorización para utilizar los dispositivos electrónicos, tanto sea para uso personal y recreativo como para su operación en entornos urbanos y áreas densamente pobladas.







