Tiempo de balances

06 Diciembre 2015
Fin de año. Momento que invita al análisis del año productivo, a la mirada que permite hacer una “radiografía” de logros y cosas que no concluyeron como queríamos, plantea José María Blunda, director de +Personas (www.maspersonasrrhh.com.ar). Este análisis será enriquecedor; debería ser este el único fin, en la medida que lo hagamos cuidando algunos detalles. Por ejemplo:

No al pensamiento rápido. Es necesario tener un tiempo suficiente para el análisis detallado. Es una mirada a hechos, datos, sucesos, sensaciones y situaciones vividas. Debe permitirnos:

• Un recuento de logros alcanzados, de tareas realizadas, de habilidades aprendidas o conflictos gestionados.

• Una lista de problemas no resueltos y metas no alcanzadas. Y, una mirada responsable de estos resultados que abren espacios para mejorar y crecer de cara a 2016. Es necesario también contextualizar el análisis. Desde donde partimos a principios de 2015, y lo que permitió a nuestro oficio o profesión este escenario nacional y provincial.

Si a los balances integrales. Es importante no “subir” o “bajarnos” el pulgar por solo un aspecto o criterio, indica a DINERO el consultor. Si tomamos la dimensión laboral, debemos incluir los criterios que más impactan en el bienestar. Aquí un listado de los más preponderantes, desde enfoques recientes de la psicología positiva, la ciencia que estudio el bienestar y la felicidad:

• Emociones positivas: si bien la posibilidad de vivenciar emociones positivas -alegría, optimismo, placer, confianza, esperanza- está marcada por la “envoltura” biológica, es necesario mirar si en este año el trabajo ha sido un entorno que promovió ese tipo de emociones e intentó disminuir las negativas (miedo, bronca, frustración, angustia).

• Compenetrarse: una fuente central de bienestar en el mundo productivo lo constituyen las llamadas experiencias plenas o de flujo; se refieren a cuando el trabajo permite que sus principales fortalezas y virtudes se pongan en juego y que los desafíos de la tarea diaria son excelente excusas para que sus virtudes se expresen. Cuando esto sucede, el trabajador se involucra a pleno en su tarea. Por eso, son válidas las respuestas a preguntas como: ¿tus principales competencias, se pudieron expresar durante el año? ¿Las jornadas pasaban muchas veces sin darte cuenta, o te parecían eternas?

• Relaciones: es indiscutido lo que gravitan las relaciones humanas, en como uno vive el día a día en el trabajo. Por eso, temas como clima laboral y comunicación interna son cada vez más demandados en la agenda de las áreas de Recursos Humanos. En el balance del año, ¿cómo puntúa para vos este aspecto? ¿Tienes un buen amigo en el trabajo? ¿Tu jefe se preocupa no sólo de vos como trabajador, sino además de tu salud, vida familiar, etc? ¿En los momentos difíciles del año, has tenido alguien que te escuchara y que pueda ayudarte?

• Significado y Propósito. Las misiones de empresas y familias son grandes metas que nos ayudan a sentir que trascendemos; funcionan como brújulas y aportan “combustible” a nuestro ser. El esfuerzo que implica sostener con alto rendimiento la jornada y sus desafíos: ¿tiene un claro “para qué” más grande? ¿Puedo conectar las cosas que hago con propósitos más grandes que lo justifiquen? ¿Mi organización se ocupa de mostrarme lo importante de mi tarea?

• Éxito y Logro. Está claro que el mundo del trabajo se conecta con resultados. Y también, que las personas disfrutamos de lograr metas, de alcanzar “cimas” y de hacer del trabajo un espacio que nos brinden sostén económico y posibilidad de carrera y progreso. En ese sentido, el trabajo debe ser la principal palanca para la generación de mis ingresos y saciar la natural necesidad de crecer y progresar. Mi trabajo durante 2015, ¿pudo saciar esta necesidad de progreso? ¿Puede darme los ingresos necesarios para vivir?

Sin dudas que las respuestas a estas preguntas, podrán hacer que nuestra mirada retrospectiva arroje un balance positivo o negativo con el trabajo, advierte Blunda. De estos resultados y de cómo se presente el próximo año, dependerán nuestras aspiraciones.   

Para encarar 2016 tendremos que sumar a los aspectos que hay que corregir o cambiar de 2015, una buena dosis de optimismo, el deseo de disfrutar el proceso, y la disposición a comprometerme con mis metas. “Los contextos actuales exigen que busquemos el alto rendimiento, la calidad y la mejora contínua”, finaliza el especialista en Gestión de Personas.

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