26 Mayo 2002 Seguir en 
Durante años, en la Argentina se violaron las normas de conducta pública. Esto hizo que se abandone la costumbre de estimular, dirigir y alentar los negocios, como también la de controlar y sujetar las inclinaciones económicas de los argentinos.
Desde 1998, la actividad económica no agrega o suma a la riqueza de la nación. Esto, que al comienzo preocupaba, ahora es volvió crítico, porque termina impactando con fuerza en la vida de todos. El origen de este colapso puede encontrarse en la forma de usar la libertad y la responsabilidad en el modo de vivir de un pueblo con fuertes contrastes.
¿Son coherentes el derecho y las normas que rigen para la economía argentina? Porque, en realidad, no están expresando las ideas y valores sobre los que se construyó la nación.
Entonces, en estos días, la alternativa -para simplificar el esfuerzo- puede ser reeimplantar la Constitución de 1853 y nada más. Esa Carta Magna fue, justamente, la base de un gran esquema de organización y progreso.
Hay que llamar y mirar las cosas por su nombre y dimensión. Las depresiones no son fáciles de superar. El crack de 1929 en los Estados Unidos duró nada menos que doce años.
La nueva ola inflacionaria está instalada en el país como una peste y, en otro nivel de la economía, se pide protección legal al Banco Central, para reestructurar el sistema financiero. Este, según la opinión de los expertos en bancos, no aguanta más.
También la memoria es frágil. En 1890 quebró el Banco Baring Brothers, porque su capital eran los bonos argentinos -sin respaldo- utilizados para cubrir los déficits provinciales de entonces.
Ahora, el 30 % de los grandes deudores privados velozmente está en default y los inversores de afuera, castigados por el quebranto, saben que luego podrán comprar más barato los activos locales, lo que es de ruina. Pero lo más preocupante es la caída del salario, y de nuevo el castigo del hambre, en un país considerado históricamente como una de las reservas naturales y alimentarias del mundo.
Rápida respuesta
A los subsidios de los Estados Unidos, les respondió con agilidad la Unidos Europea, manteniendo los propios, y afectando aún más la producción local.
En este contexto, la Bolsa cayó desde el lunes y hasta el jueves, con mayor volumen negociado.
En la semana, sólo entusiasmó que algunas acciones de empresas exportadoras (Indupa, Ledesma y San Miguel) le ganaran al dólar desde comienzo de año; y, con este impulso, dejan muy buenos rendimientos.
Desde 1998, la actividad económica no agrega o suma a la riqueza de la nación. Esto, que al comienzo preocupaba, ahora es volvió crítico, porque termina impactando con fuerza en la vida de todos. El origen de este colapso puede encontrarse en la forma de usar la libertad y la responsabilidad en el modo de vivir de un pueblo con fuertes contrastes.
¿Son coherentes el derecho y las normas que rigen para la economía argentina? Porque, en realidad, no están expresando las ideas y valores sobre los que se construyó la nación.
Entonces, en estos días, la alternativa -para simplificar el esfuerzo- puede ser reeimplantar la Constitución de 1853 y nada más. Esa Carta Magna fue, justamente, la base de un gran esquema de organización y progreso.
Hay que llamar y mirar las cosas por su nombre y dimensión. Las depresiones no son fáciles de superar. El crack de 1929 en los Estados Unidos duró nada menos que doce años.
La nueva ola inflacionaria está instalada en el país como una peste y, en otro nivel de la economía, se pide protección legal al Banco Central, para reestructurar el sistema financiero. Este, según la opinión de los expertos en bancos, no aguanta más.
También la memoria es frágil. En 1890 quebró el Banco Baring Brothers, porque su capital eran los bonos argentinos -sin respaldo- utilizados para cubrir los déficits provinciales de entonces.
Ahora, el 30 % de los grandes deudores privados velozmente está en default y los inversores de afuera, castigados por el quebranto, saben que luego podrán comprar más barato los activos locales, lo que es de ruina. Pero lo más preocupante es la caída del salario, y de nuevo el castigo del hambre, en un país considerado históricamente como una de las reservas naturales y alimentarias del mundo.
Rápida respuesta
A los subsidios de los Estados Unidos, les respondió con agilidad la Unidos Europea, manteniendo los propios, y afectando aún más la producción local.
En este contexto, la Bolsa cayó desde el lunes y hasta el jueves, con mayor volumen negociado.
En la semana, sólo entusiasmó que algunas acciones de empresas exportadoras (Indupa, Ledesma y San Miguel) le ganaran al dólar desde comienzo de año; y, con este impulso, dejan muy buenos rendimientos.







