La inestabilidad laboral se mantendra durante años

En materia salarial los empresarios se manifestaron contrarios a la negociación colectiva con los sindicatos de cada sector.

26 Mayo 2002
Tres de cada cuatro empresarios argentinos creen imposible que se pueda construir una sociedad políticamente estable sobre la base de empleos inestables y la mayoría considera que no vamos hacia el fin del trabajo sino hacia la desaparición de algunas formas de empleo. Así surge de la encuesta "El trabajo en el siglo XXI" realizada por Ernesto Kritz, titular de la consultora Servicios de Estudios Laborales (SEL). Para la realización de la encuesta fueron entrevistados 300 empresarios argentinos y 106 afiliados a la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE).
Sólo el 6% de los empresarios consultados consideró que prevalecerá el trabajo asalariado estable, mientras que un 35% se inclinó por formas como la tercerización, el 29% por el empleo asalariado por tiempo determinado y el 25% por el contrato no laboral por obra o tarea.
La psicóloga laboral tucumana Graciela Chamut sostuvo que el país atraviesa por una la crisis del empleo estable tal como se lo conoció hasta ahora. "Gran parte del trabajo se orientará hacia la tercerización de los servicios (que implican contratos de mano de obra por tiempo determinado), y hacia los contratos directos, empresa-empleado, por una tarea específica o por un tiempo determinado", remarcó.
Kirtz reveló que la mayoría de los entrevistados considera que la Argentina se dirige hacia un desempleo superior a los dos dígitos durante toda la década.
A la hora de evaluar las fórmulas para revertir esta situación, el 74% de los empresarios señaló al crecimiento económico como el principal factor para generar empleo. Luego aparecen otros como la disminución de los impuestos al trabajo (52%) y la sustitución del régimen de indemnizaciones por un fondo de retiro (30%).
El relevamiento permitió conocer que el 65% de los empresarios consultados considera que la inestabilidad laboral se mantendrá alta durante esta década.
Consultados sobre la visión actual del trabajo, el 35% lo define como inestable; el 17%, como mal remunerado; el 16% como escaso y el 12% como exigente. Mientras que, de cara al futuro, el 25% cree que el empleo seguirá siendo inestable, el 11% advierte que será mal remunerado, el 9% dice que será escaso y el 8% supone que será flexible. "Esto significa que, en opinión de los empresarios, avanzamos hacia un mundo signado por la inestabilidad laboral y por la necesidad de ajustarse a reglas en las que no hay capacidad de control por estar vinculadas a la globalización", remarcó Kritz.
Según el trabajo de Kritz, el 70% de los entrevistados opina que el capitalismo globalizado necesariamente genera exclusión social. Consultados sobre las fórmulas para mejorar la integración social, 8 de cada 10 empresarios aseguraron que se deben desarrollar políticas explícitas para corregir las tendencias del mercado. El 57% dijo que el mejor instrumento para lograrlo era una educación pública de calidad. En cuanto al nivel mínimo de educación necesario para conseguir un buen empleo, un tercio de la muestra se inclinó por la opción "estudios universitarios completos". En tanto que para progresar en el trabajo el 36% dijo que se requiere una buena educación y el 23% aseguró que hacen falta buenos contactos.
En materia salarial los empresarios se manifestaron contrarios a la negociación colectiva con los sindicatos de cada sector como prescribe el régimen laboral vigente. En cambio, aparece una marcada predisposición a negociar directamente con los trabajadores, lo cual para Kritz implica "la posibilidad de fijar unilateramente las condiciones de trabajo por parte de las empresas".
Preguntados sobre si los sindicatos sobrevivirán al capitalismo globalizado, el 49% de los participantes dijo que no, en tanto que un 45% opinó que sí. El gerente de RR.HH. de Loma Negra, Carlos Aldao, dijo al respecto que "el proceso de desaceleración de convenios colectivos no significa que haya desaceleración de la negociación colectiva. Los que crean que terminó el protagonismo de los sindicatos están condenados a equivocarse y van a pagar esa equivocación cuando rebote la situación".


El estado es aun el principal empleador
Es fácil darse cuenta de que el principal empleador en la Argentina es, por lejos, el sector público. Lo curioso es que las privatizaciones de la era menemista lejos de demoler el empleo estatal, como publicitaban, lo aumentaron. Hoy hay más empleados públicos que antes. Que en un Estado colapsado existan 1,7 millones de empleados es cuanto menos absurdo. Pero el empleo público es hoy la única alternativa a la desocupación, y en Tucumán esto se nota especialmente: en toda la provincia trabajan más de 65.000 empleados estatales, sobre una población económicamente activa de 526.000 personas a mayo de 2001. En el interior tucumano, el empleo público en comunas y municipios es la única alternativa laboral existente.
Un trabajo de la consultora SEL (Servicio de Estudios Laborales) lo confirma: sobre las 2 millones de personas que ocupan los cien primeros empleadores del país, el 86% corresponde al sector público. La administración nacional absorbe al 16%, los gobiernos provinciales al 77% y las universidades, el 5%.De un tiempo a esta parte cambió el mapa entre los privados. En ocupación, los servicios representan el 71% y desplazaron a la industria.
La devaluación trastrocó las cosas: los economistas calculan que por cada punto que suben los precios, el poder adquisitivo cede en idéntica proporción y la pobreza aumenta otro punto más.

Golpe al trabajo calificado
La psicóloga laboral Graciela Chamut sostiene que el daño que ha sufrido la economía argentina al romperse reglas fundamentales para la convivencia armónica es de tal magnitud que no va a poder recomponerse a los niveles anteriores, al menos en los próximos cinco años. Por ello, es importante reconocer las tendencias laborales del mercado argentino actual y los factores que desalientan el aumento del empleo.
Las tendencias del mercado laboral argentino actual pasan por la baja en la remuneración (sobre todo en puestos poco calificados), por el aumento de la significación del sector de servicios en la economía y por el incremento de las exigencias (en estudios o capacitación) para ser empleable. También se observa un aumento de la participación de la mujer en el mercado laboral, más trabajo temporario y un aumento de la inestabilidad laboral, entre otros aspectos.
"Aumenta la demanda de personal especializado, y esto puede llevar a encontrar nichos laborales, no sólo en los niveles profesionales sino también en los técnicos, que van a requerir determinadas especialidades", dice Chamut.
Agrega que la educación formal, si bien importante, no será determinante en todos los niveles de trabajo, puesto que se va a requerir como formación preferente una fuerte y en algunos casos sofisticada capacitación técnica en determinadas especialidades.

Poca ocupación comercial
El psicólogo laboral tucumano José Blunda opinó que en la provincia se espera un panorama "aterrador" en lo que respecta a la demanda de empleo por parte del sector comercial. Pero expresó su optimismo sobre el futuro de rubros como el textil -con fuerte presencia en Tucumán- donde se espera una explosión positiva.
"Algunos gerentes me comentaron que no alcanzarán las hilanderías en Tucumán y en el país para abastecer las necesidades de los mercados local y externo, tras la devaluación que pusieron a los costos de producción local en ventaja competitiva frente a los de otros países", remarcó.
La reapertura de Alpargatas, que prevé una ocupación efectiva de al menos 900 operarios, es un ejemplo del cambio que empieza a operarse en la actividad textil. Blunda dejó en claro que en Grafa ya citaron a personal que será reincorporado, y que Algodonera San Nicolás retomó sus tareas tras algunos meses de suspensión.

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