Pese a las críticas, el CAM concretó tres nombramientos

El cargo de mayor jerarquía quedó en poder del concursante Cerisola.

AUTORIDADES DEL CAM / ARCHIVO LA GACETA AUTORIDADES DEL CAM / ARCHIVO LA GACETA
27 Octubre 2015
La última sesión de la gestión saliente del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) debía comenzar a las 18.30. Pero la presidenta Claudia Sbdar llegó 20 minutos más tarde y, en vez de proceder a tratar el temario, los consejeros desalojaron la sala para celebrar una “reunión de trabajo” a puertas cerradas. Recién entonces empezó la sesión propiamente dicha, pero, al rato, Sbdar se retiró y la presidencia quedó a cargo del ex legislador alperovichista Regino Amado.

Con esta composición de lugar -la misma de aquella deliberación tensa de 2014 que concluyó con la designación de Fernando Ganami, ex asesor de Sbdar, como director de la Escuela Judicial-, el órgano designó prosecretario a Felipe Cerisola, y encargados mayores a Amalia Paola Salas y a Wenceslao Sebastián Argiró, pese a que los concursos en cuestión habían sido objetados por la jurado Susana Montaldo y el consejero titular electo José Adle.

Los nombramientos fueron decididos poco antes de las 23 del lunes, al filo del juramento de los nuevos legisladores (habrán de elegir a sus representantes ante el CAM). Además de los consejeros mencionados, participaron en la sesión Federico Romano Norri, Adriana Najar, Graciela Suárez, Antonio Bustamante, Raúl Martínez Aráoz, Eudoro Albo, Marcela Ruiz, Martín Tello, Rolando Granero y Raquel Asís.

Albo, que es camarista de Apelaciones en lo Penal de Instrucción y consejero titular saliente, abandonó la sala con el argumento de que se había excusado respecto de Cerisola. Como este y Salas eran los dos únicos finalistas en los dos procesos de selección de pedagogos, cada uno se quedó con un cargo, aunque el de mayor jerarquía y remuneración fue para el hijo de Juan Alberto Cerisola, ex rector de la Universidad Nacional de Tucumán, quien tiene un título de la Universidad Virtual de Quilmes y es licenciado en Teología.

En el tercer concurso, el Consejo se inclinó por Argiró, y dejó de lado a quienes habían reunido mayor puntaje en la evaluación de los antecedentes y de la oposición (Paula Pérez y María de las Mercedes Ortiz), tal y como había ocurrido en el caso de Ganami

No consta que las autoridades del CAM hayan tratado o contestado la nota que ese mismo día, durante la mañana, había remitido Adle, que sustituirá a  Bustamante en la representación de los abogados de la capital. El letrado expresó que había recibido numerosas dudas y temores respecto de supuestas anomalías detectadas en los concursos de personal. “Ellas apuntan principalmente a la falta o escasa publicidad de los procesos”, había manifestado.

Adle, que también se desempeña como secretario del Colegio de Abogados de la Capital, había agregado: “resulta extraño que sólo haya dos postulantes y finalistas (Salas y Cerisola), que se repiten en los dos concursos para el área educativa, ante el gran número de potenciales interesados”. El consejero electo había pedido -en vano- al CAM que se abstuviese de practicar nombramientos que pudiesen condicionar a la nueva composición del órgano encargado de preseleccionar candidatos a jueces mediante concursos públicos de antecedentes y de oposición.

Tampoco consta que el Consejo haya acusado recibo de la inquietud que había planteado la profesora Montaldo el 10 de septiembre en su carácter de evaluadora de los concursos que terminaron ganando Salas y Cerisola. La entonces jurado -luego renunció- había expuesto que sólo había dos aspirantes para los dos cargos destinados a la Escuela Judicial del CAM.

“Dicha situación puede haberse generado por una publicidad que no logró llegar a todos los profesionales del área pedagógica-educativa, por lo que propongo disponer una prórroga del plazo de inscripción o, en su defecto, una nueva convocatoria que garantice una efectiva generalización del llamado y refuerce el tiempo de publicidad. Sugiero que se divulgue el concurso en las universidades así como en las Juntas de Clasificación del Ministerio de Educación de la Provincia”, había dicho la evaluadora por escrito. 

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