Troitiño: “San Martín es mi gran amor”

Destacó el ascenso directo desde la Liga hasta el fútbol de Primera.

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26 Septiembre 2015
Es porteño, pero se siente tucumano porque cuando tenía un año llegó al “Jardín de la República”. Ricardo Luis Troitiño, uno de los grandes ídolos que tiene la hinchada de San Martín, se hizo futbolista de grande. Hasta que fue adolescente su gran pasión fue el basquetbol.

“A pesar de que no soy alto, yo siempre jugué al básquet y en la secundaria integré el seleccionado de la escuela de Agricultura. Para mí el básquet era lo más lindo que había. Al fútbol solamente jugaba con mis amigos en el barrio Modelo. Un día un señor me vio jugar y me vino a buscar para llevarme a San Martín. Cuando llegué a los ‘santos’, fue Horacio Marangoni el que me dijo que firmara para el club”, expresó el ex delantero de 54 años, que nació el 14 de mayo en el barrio de San Telmo.

Pero antes de eso, “Troiti” estuvo cerca de firmar en los “cuervos” del barrio El Bosque, motivado por algunos amigos que le veían muy buenas condiciones cada vez que jugaba un “picado”. “Estaba en la secundaria cuando me fui a probar en Central Norte. Salía de la Escuela de Agricultura y me iba corriendo hasta el club. Como salía a las 18 horas del colegio y los entrenamientos comenzaban a esa hora, llegué tres días y no me dejaron entrenar más”, contó.

- ¿Cómo fue tu debut con la camiseta del “santo”?

- Mi primer partido fue en Reserva contra Atlético Concepción. Jugué 20 minutos y me quebraron el peroné de la pierna izquierda. Me enyesaron y no volví a San Martín durante un año. Regresé recién cuando tenía 20 años y el entrenador era José ‘Coya’ Arias. Jugaba de 8 o de 10, pero era suplente. Cuando se lesionó el wing derecho, me puso en ese lugar. Ese día tuve un buen partido en ese puesto y ya me quedé para siempre jugando de 7. Guillermo Reynoso fue el que me llevó después a Primera. También era suplente y entré en un clásico contra Atlético. Lo hice expulsar al José ‘Percha’ Bulacio, que se cansó de patearme. Tenía 21 años y fue en La Ciudadela. Un encuentro que recordaré siempre. Después de ese partido fui titular y siempre de wing derecho.

- ¿Qué significa San martín en tu vida?

- Es mi segunda casa. Y así lo siento, porque la gente me lo hace sentir además. Antes mis amigos iban a la cancha y yo me quedaba en la plaza del barrio. No me importaba el fútbol. Cuando comencé a jugar, aprendí a querer a este club. Ahora soy un apasionado por esta camiseta. San Martín es mi gran amor.

- ¿Cuál fue tu mayor logro con la camiseta de San Martín?

- Sin dudas que el ascenso directo de la Liga Tucumana a la Primera división del fútbol argentino. Fue algo único e inolvidable. A medida que íbamos ganando los partidos, nuestra ilusión crecía. Pero creo que nadie se imaginaba que podamos conseguir semejante logro.

- ¿Y la goleada en la Bombonera?

- Eso es otro gran logro de San Martín. Le ganamos 6 a 1 a Boca en su propia cancha y fui el capitán en ese partido. Veníamos jugando bien, pero cuando enfrentábamos a un equipo grande lo hacíamos con respeto. Mauro Viale decía que Boca enfrentaba a un equipito accesible en la previa. Eso también nos tocó el amor propio. Además, en la cancha muchos jugadores de Boca nos querían hacer sentir inferior. Para nosotros fue algo histórico, que será recordado por siempre. En Córdoba siempre me preguntan por ese partido. Ese año me dieron el premio del mejor deportista de Tucumán.

- ¿Para los que no te vieron jugar, cómo eras dentro de la cancha?

- Un delantero que desbordaba mucho y tiraba centros para el ingreso de algún compañero. A los más jóvenes le digo que mi estilo era parecido al del ‘Ratón’ Ibáñez. Aunque convertí varios goles, ese no era mi fuerte. En el plantel actual no veo ningún futbolista con estas características.

- ¿Quién fue su socio ideal?

- Sin dudas que Roque Martínez y Jacinto Roldán. Cuando yo desbordaba y tiraba centro, en el primer palo aparecía Roque y en el segundo lo hacía Jacinto. Natalio Mirkin, que era el presidente del club, le pagaba por goles a ellos. Roque y Jacinto me dijeron que por cada gol que hacían, ello me daría un premio a mí. Roldán siempre me carga que yo lo esperaba a él para que haga el gol. Con el ‘Coyita’ Gutiérrez también jugábamos de memoria. Hablábamos mucho en la cancha y creo que eso le falta a muchos jugadores actualmente.

- ¿Y el mejor técnico?

- Aunque creo que de todos los técnicos uno aprende algo, el que me marcó mucho fue Guillermo Reynoso. Me trataba como un hijo. Nelson Chabay era otro maestro. Actualmente soy el entrenador del plantel de la Liga de San Martín y trato de inculcarle a mis jugadores todo lo que aprendí. Le digo que San Martín es entrega. En este club hay que pelear la última pelota del partido como si fuera la primera. Hay que dejar todo en la cancha cuando uno de pone esta camiseta. Creo que estamos trabajando muy bien con Jacinto Roldán.

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