¿Qué pueden hacer las empresas frente al riesgo político argentino?

Invertir o esperar que pasen los ruidos electorales, suele ser el dilema que se le presenta al sector privado al momento de definir qué hacer con el capital.

¿Qué pueden hacer las empresas frente al riesgo político argentino?
Hace 5 Hs

Resumen para apurados

  • Empresas argentinas aplican estrategias de gestión de incertidumbre ante el riesgo político en mayo de 2026, buscando blindar sus inversiones frente a cambios de ciclo económico.
  • Ante la falta de previsibilidad, las firmas utilizan coberturas financieras y el RIGI para asegurar estabilidad jurídica, analizando bonos que reflejan primas de riesgo poselectoral.
  • El éxito del RIGI y la adopción de planes de contingencia serán claves para atraer capitales. Se espera que la resiliencia corporativa determine la supervivencia en el mediano plazo.
Resumen generado con IA

La economía argentina dejó de moverse en ciclos de crecimiento y contracción cada 10 décadas. La volatilidad ha sido una constante en la que los ruidos políticos terminan condicionando las decisiones no sólo de las empresas, sino también de los gobiernos. La Argentina, en ese contexto, tiene dificultades para sostener un crecimiento de la actividad y, a cada tanto, surgen dudas sobre el tipo de cambio y la inflación.

¿Cómo tomar decisiones de largo plazo, con información de corto? Ciclos políticos de cuatro años, junto con elecciones intermedias, someten casi de manera continua a la economía a los vientos de la política. Si bien esto sucede en todos los países, la diferencia de Argentina respecto de nuestros vecinos es el replanteo radical de la organización económica en cada elección. La pregunta que enfrentan hoy las empresas es, en consecuencia: ¿cómo tomar decisiones de negocio sólidas, en un entorno donde la incertidumbre es la única constante?, indica Damián Falcone, profesor de Gestión del Riesgo en IAE Business School.

En su centenaria obra “Risk, Uncertainty and Profit” (1921), Frank Knight estableció una distinción fundamental: el riesgo es calculable (existe una distribución de probabilidad conocida o estimable), mientras que la incertidumbre genuina describe situaciones donde esa distribución simplemente no existe, porque los eventos son únicos o las reglas de juego pueden alterarse de raíz, parafrasea el docente. Los eventos políticos extremos y, en particular, la posibilidad de un cambio abrupto en la organización económica es el caso típico de incertidumbre knightiana. "No se trata de estimar si la probabilidad de un giro de política es de un 30% o 60%, si no de reconocer que, incluso esa estimación, es ilusoria cuando el resultado depende de coaliciones aún no formadas y de reacciones sociales imposibles de modelar con datos del pasado", puntualiza el Magister en Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella.

Por otra parte, el modelo de Gilboa y Schmeidler, publicado bajo el nombre «Maxmin expected utility with non-unique prior» (1989), ofrece una respuesta normativa a este problema. Ante la imposibilidad de estimar probabilidades con precisión, el decisor racional no debería optimizar su decisión para el escenario más probable, si no para el peor escenario tolerable dentro del conjunto de resultados plausibles, expone Falcone. En términos prácticos, esto implica que las decisiones de inversión, financiamiento y expansión deben evaluarse no por su rendimiento esperado en un único escenario, si no por su desempeño en el escenario más adverso creíble. Una empresa que solo sobrevive si gana el candidato preferido por el mercado, no está gestionando incertidumbre – está apostando, resume.

Ante esta incertidumbre, el mercado financiero argentino ofrece señales concretas sobre el riesgo asociado a distintas alternativas políticas. Por caso, Falcone señala que el Bonar 2027 (AO27) vence el 29 de octubre de 2027 -dentro del actual mandato presidencial- y rinde 5,4% en dólares en el mercado secundario. En cambio, el Bonar 2029 rinde 9% y el AL29 rinde 8,1%. "La prima implícita poselectoral ronda los 450–500 puntos básicos mientras que la prima preelectoral está en el rango de 180-220 puntos básicos", acota. El mercado no está descontando un default seguro después de 2027, está descontando incertidumbre sobre quién paga y bajo qué reglas, acota.

En el plano de la economía real también se observan señales claras. El economista sostiene que el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), creado por la Ley de Bases de julio de 2024, es un esquema de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios diseñado para atraer inversiones superiores a U$S 200 millones en sectores estratégicos. Algunos de estos son: energía, minería, infraestructura y tecnología. Su objetivo es garantizar estabilidad regulatoria por 30 años y la libre disponibilidad de divisas. Su utilidad central es reducir la prima de riesgo de largo plazo que el mercado le exige a Argentina, al blindar contractualmente las inversiones de gran escala contra cambios de gobierno. Así, es posible ofrecer a los inversores una certeza jurídica que el mercado de bonos soberanos no puede garantizar por sí solo. Como consecuencia, al mes de abril de este año, los proyectos presentados superan los U$S 94.965 millones, una suma muy considerable para nuestro país, detalla.

Las empresas deben tomar decisiones todo el tiempo. Aún en escenarios complejos, el negocio debe seguir funcionando. Incluso postergar una decisión es adoptar una postura corporativa. Falcone, en ese aspecto, enumera algunas herramientas simples pero útiles para administrar la incertidumbre:

-Coberturas: identificar las principales exposiciones de la empresa a, por ejemplo, la tasa de interés, el tipo de cambio y la inflación, y cubrirlas. Las coberturas financieras incluyen forwards, opciones sobre commodities y deuda en moneda local. Las coberturas operativas abarcan la diversificación de proveedores, las cláusulas de revisión de precios y las reservas de liquidez, entre otras.

-Definición de escenarios: construir escenarios severos pero verosímiles, que contemplen: cambios en la disponibilidad de divisas, capacidad de importar o exportar, tasas impositivas y control de precios. Para cada escenario, definir qué decisiones tomaría la empresa y cómo la impactarían. No conocemos el futuro, pero la historia argentina provee suficientes referencias para imaginar los giros posibles.

-Disparadores de acción: establecer umbrales observables – tipo de cambio, aranceles o resultado electoral – que activen automáticamente protocolos de respuesta predefinidos. La ventaja es que desacopla la decisión – tomada en calma – de la ejecución bajo presión, evitando la improvisación en el peor momento.

En su libro “La era de la turbulencia” (2007), Alan Greenspan señala que gestionar es riesgo, es mantener una conducta contra-cíclica. Identificar los ciclos del mercado y pensar los siguientes movimientos, no los inmediatos, los de mediano plazo. Este comportamiento permite prepararse para los distintos escenarios y tomar decisiones de negocio más sólidas y resilientes. No se trata de evitar los riesgos sino de identificarlos y responder con las estrategias adecuadas para sostener el crecimiento del negocio, finaliza Falcone.

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