Un sereno fue degollado en 2010 pero el ex fiscal Albaca tuvo el caso como muerte dudosa

De acuerdo a la autopsia la víctima tenía cortes detrás de la oreja derecha y una profunda lesión en el cuello. Sin avances Pasaron cinco años y el crimen del guardia Isidro Córdoba, ocurrido en Yerba Buena, prácticamente no fue investigado por la Justicia

EL DÍA DEL CRIMEN. Policías trabajan en la puerta de la garita del barrio Los Fresnos, donde hallaron al sereno. la gaceta / foto de franco vera (archivo)
EL DÍA DEL CRIMEN. Policías trabajan en la puerta de la garita del barrio Los Fresnos, donde hallaron al sereno. la gaceta / foto de franco vera (archivo)
23 Septiembre 2015
“Todos los indicios conducen a un homicidio”. Así comienza el informe que el comisario Miguel Ángel Delgado de la división Criminalística, había realizado por la muerte de Isidro Córdoba. Sin embargo, el ex fiscal Carlos Albaca mantuvo la causa durante años caratulada como muerte dudosa, y el caso volvió a tomar impulso recién cuando abandonó su cargo por jubilación .

Córdoba había sido hallado sin vida el 24 de julio de 2010 en la garita que se encuentra en la esquina de La Pampa y Güemes, en el barrio Los Fresnos de Yerba Buena. Estaba solo adentro del habitáculo y tenía un profundo corte en el cuello, provocado con un cuchillo sierrita. La víctima era uno de los tres serenos que custodiaba las casas de esas dos cuadras, que tienen una sola salida hacia San Martín al 900.

Albaca había caratulado la causa como muerte dudosa. Pero tanto la autopsia como otros datos daban cuenta de que no podría haberse producido el profundo corte en el cuello sin la ayuda de terceras personas. Sin mayores avances, el expediente estuvo varios años en la fiscalía de Instrucción. “Nunca volvió a la división Homicidios para que profundicemos la investigación”, contó una fuente de la Dirección General de Investigación Criminal y Delitos Complejos.

En agosto del año pasado, Albaca dejó la Fiscalía de Instrucción de la II° Nominación. A pesar de que estaba siendo investigado por el incumplimiento de los deberes de funcionario público en el crimen de Paulina Lebbos, la Legislatura rechazó el pedido de juicio político y el fiscal renunció para jubilarse.

El ministro Fiscal Edmundo Jiménez dispuso que Adriana Giannoni subrogue la Fiscalía II°. A ella recurrió una hija de la víctima, quien la buscó para contarle que era poco lo que se había hecho para determinar lo que pasó con el sereno.

Fuentes judiciales comentaron que al estudiar el expediente, se descubrió que estaban las pruebas para cambiar la carátula de “muerte dudosa” a “homicidio”. En primer lugar, los médicos forenses habían determinado que la víctima tenía cortes detrás de la oreja derecha, que habrían sido ocasionadas con el mismo cuchillo con el que lo degollaron. “Estos cortes, consideramos, fueron intimidatorios... el agresor tuvo que sostener la cabeza de la víctima de algún modo agarrándolo de los cabellos”, dice el informe de Criminalística.

Al analizar los hechos, se concluyó que el guardia habría sido atacado fuera de la garita, ya que allí hay espacio para una sola persona. La principal hipótesis es que se habría encerrado en la casilla para evitar que lo sigan agrediendo, luego del corte que le hicieron en el cuello. Por el tipo de arma usada (el cuchillo sierrita) es muy difícil que una persona pueda provocarse una lesión de ese tipo. Además, por la forma de herida, lo degollaron tomándolo desde atrás. Cinco años después, retomar esta investigación no será una tarea sencilla.

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