FERVOR CUBANO. Una multitud desbordó la Plaza de la Revolución para saludar al papa argentino. reuters
Isaac Risco y Georg Ismar - DPA
Saludó a enfermos y citó el Evangelio. Sin embargo, Francisco también usó su primera misa pública en La Habana para hablar de política. El Papa criticó ayer las ideologías durante la homilía celebrada en uno de lugares más simbólicos de la Cuba socialista. Con voz suave y pausada, el pontífice argentino abordó un tema de claras connotaciones políticas durante la multitudinaria misa que ofició ante decenas de miles de fieles en la Plaza de la Revolución.
El servicio a los demás, dijo el Papa en su mensaje pastoral, “nunca es ideológico, ya que no se sirve a las ideas, sino que se sirve a las personas”. La homilía era esperada con gran expectativa desde hace días por la posibilidad de que aludiese indirectamente a la realidad social y política de la isla. “Hay una forma de ejercer el servicio que tiene como interés el beneficiar a los ‘míos’, en nombre de lo ‘nuestro’”, había dicho antes Francisco. “Ese servicio siempre deja a los ‘tuyos’ por fuera, generando una dinámica de exclusión”, lamentó también.
Invitados
A la misa asistió Raúl Castro, así como la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, invitada especialmente por su homólogo cubano para el evento. En primera fila presenciaron la misa también el “número dos” de la jerarquía de la isla, Miguel Díaz-Canel, y otros altos representantes del gobierno.
Francisco se acercó a saludar a Castro y a Kirchner al final de la misa, celebrada en una mañana más gris de lo habitual en la conocida explanada, en el corazón de La Habana. Con ambos intercambió algunas palabras. El Papa visitó después de la misa a Fidel Castro. El encuentro con el histórico líder cubano, de 89 años, era considerado como bastante probable desde antes del viaje.
Los primeros feligreses que querían ver a Francisco llegaron de madrugada a la Plaza de la Revolución. En el lugar todavía brillaba a esa hora la conocida imagen luminosa de otro argentino, el ícono de la Revolución cubana Ernesto “Che” Guevara, en uno de los edificios aledaños.
“Nos hemos pasado toda la madrugada sin dormir para venir”, contó Ana María Ferrer. “Ver al Papa es lo más grande del mundo”, aseguraba la ferviente católica cubana de 52 años. Agentes en formación del Ministerio del Interior custodiaban a esa hora las calles por las que debía pasar más tarde Francisco. El “papamóvil” llegó a la plaza alrededor de las 8:30. Además de con símbolos del Vaticano y de Cuba, la gente celebraba al pontífice con banderas de la Argentina. Francisco se bajó del “papamóvil” para saludar a un grupo de enfermos, como el religioso jesuita suele hacer siempre en este tipo de actos.
En la plaza, por otro lado, hubo algún incidente aislado con personas que protestaron en voz alta contra la visita de Francisco. El grupo opositor Damas de Blanco reportó más tarde la detención de varias activistas que querían asistir al acto en la plaza.
Esperanza.- “El Papa nos dará la fe y la confianza para continuar por el buen camino en las relaciones con Estados Unidos”, dijo Enrique Mesa, trabajador de turismo de 32 años.
Agradecimiento.- Francisco agradeció durante la misa al mandatario cubano, Raúl Castro, por trabajar en la reconciliación con Estados Unidos y por facilitar el diálogo de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Advertencia.- El Pontífice advirtió que “no se puede permitir otro fracaso más” en las negociaciones de paz que llevan a cabo el Gobierno colombiano y las FARC.
En la ONU.- Luego de su gira por Cuba, a donde llegó el sábado para también visitar ciudades del oriente de la isla, Francisco partirá mañana a Estados Unidos para entrevistarse con el presidente Barack Obama y participar de la asamblea de las Naciones Unidas.








