Tsipras pone en juego todo para conseguir un nuevo mandato

Habrá comicios al dimitir como primer ministro

22 Agosto 2015
Grecia va de sobresalto en sobresalto. Tras las elecciones de enero y el referéndum de julio, los griegos tendrán que volver seguramente pronto a las urnas. El primer ministro Alexis Tsipras, que el jueves presentó su dimisión, se juega así el todo por el todo. Con su renuncia, Tsipras se prepara para un enfrentamiento contra sus adversarios políticos, tanto fuera como dentro de su partido. Mostró su lado más suave al dirigirse al pueblo y pedir perdón por sus errores, pero también le recordó a la población que fue él quien luchó en las difíciles negociaciones con los acreedores mientras que sus predecesores se limitaron a decir “sí” y aceptar las condiciones. Por eso ahora quiere un nuevo mandato. ¿Para qué? Para negociar con los acreedores una reestructuración de la deuda griega.

Con esta jugada, Tsipras obligó a mostrarse a sus adversarios dentro de Syriza. El ala más izquierdista del partido, compuesta por 25 diputados, se separó del partido y quiere formar rápidamente una nueva formación de izquierdas, Unidad Popular (LAE). Hasta ahora los disidentes de Syriza rechazaron todas las medidas de ahorro, pero mantuvieron la línea del partido en el resto de temas. Según colaboradores de Tsipras, ellos son los culpables del fracaso del primer gobierno de izquierdas griego. Otros acusan a los disidentes, liderados por el ex comunista Pangiotis Lafazanis, de haber librado una especie de guerra política partisana. Ahora Tsipras busca la confrontación directa, “en el frente y no mediante emboscadas”, afirma un destacado miembro de Syriza. Y Lafazanis contratacó: “¿Por qué quiere Tsipras elecciones exprés? Porque el pueblo aun no ha sentido las duras medidas que les esperan”, afirmó.

La oposición se mostró algo desconcertada. El líder del partido de oposición más fuerte, Evangelos Meimarakis -del conservador Nueva Democracia- recibió el encargo de sondear si puede formar otro gobierno que consiga la confianza del Parlamento. Pero las cifras muestran que serán imposible.

El proceso formal hasta la convocatoria oficial de nuevas elecciones podría prolongarse algunos días. Según la Constitución, también el tercer partido más fuerte tendrá tres días para intentar formar gobierno. Pero la mayor parte de los partidos pequeños ya dejaron claro que no se unirán a nadie. “En el punto al que hemos llegado la mejor solución es la celebración de elecciones”, afirman. Otros acusan a Tsipras de intentar solucionar los problemas internos de Syriza a costa del país. Según conservadores y socialistas, lo que ahora necesita Grecia es estabilidad, en lugar de unas votaciones. Tsipras no oculta lo que pasará si Syriza vuelve a ganar las elecciones. Los tiempos difíciles no han pasado, pero podría ser el principio del fin de la debacle, aseguró en su discurso televisivo. Serán los griegos los que decidan si la táctica de Tsipras funciona, posiblemente el próximo 20 de septiembre. Analistas dicen que Tsipras es un político de pura sangre y que ahora apura hasta el límite, aunque se arriesga a que las votaciones arrojen un resultado distinto al que espera.

¿Pero qué piensan los ciudadanos? “Estoy harto de los políticos y sus elecciones”, afirmó Petros Yoannidis, un jubilado del barrio ateniense de Vyronas.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios