15 Agosto 2015 Seguir en 
BRASILIA.- Organizaciones empresarias y las centrales sindicales de Brasil rechazaron la posibilidad de que se avance en el pedido de juicio político a la presidenta Dilma Rousseff, mientras la oposición se prepara para la marcha de mañana, en la que reclamará la salida del cargo de la mandataria, cuya popularidad cayó al 8 %. El titular de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), Robson Andrade, se declaró en contra del impeachment porque “las instituciones deben ser respetadas y Rousseff fue elegida”. “Esto es algo que tiene que ser respetado y debemos ayudar a construir un país dentro del sistema político que tenemos”, afirmó. Aunque juzgó que deben adoptarse “medidas económicas” que frenen la crisis, Andrade evaluó que “hoy Brasil está más maduro” que durante la presidencia de Fernando Collor de Mello -removido por el Congreso-, cuando “había una inflación superior al 200 % al año?. Para el empresario, “hoy tenemos más estabilidad, y no llegamos al fondo del pozo, pero es necesario que se tomen medidas económicas”.
Por su parte, la Central Única de los Trabajadores, la mayor del país, y representantes de Fuerza Sindical, la segunda organización más poderosa, dieron a conocer un comunicado conjunto, publicado como solicitada en diarios, en respaldo de la estabilidad institucional.
“Es necesario tener una posición clara en defensa de la democracia, es necesario el pleno funcionamiento de los poderes”, dijeron los sindicatos, que instaron a “desmontar el escenario de desestabilización”. Pero para mañana organizaciones de la sociedad civil y el opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña, convocaron a la tercera movilización del año para pedir la renuncia de Rousseff, en una fecha que coincide con la multitudinaria manifestación que precedió a la renuncia de Collor de Mello en diciembre de 1992, dos años después de haber asumido el cargo. Las policía militarizada de San Pablo desplegará 1.100 efectivos con apoyo de helicópteros, para garantizar la seguridad en la movilización en la Avenida Paulista, que fue el epicentro de los mitines realizados en marzo, el más concurrido, y en abril. En el Palacio del Planalto, sede del Ejecutivo, también se aguarda con expectativa lo que pueda ocurrir, para lo cual diseñaron una ofensiva con el propósito de que la presidenta salga de su aislamiento político y recupere imagen. (Télam)
Por su parte, la Central Única de los Trabajadores, la mayor del país, y representantes de Fuerza Sindical, la segunda organización más poderosa, dieron a conocer un comunicado conjunto, publicado como solicitada en diarios, en respaldo de la estabilidad institucional.
“Es necesario tener una posición clara en defensa de la democracia, es necesario el pleno funcionamiento de los poderes”, dijeron los sindicatos, que instaron a “desmontar el escenario de desestabilización”. Pero para mañana organizaciones de la sociedad civil y el opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña, convocaron a la tercera movilización del año para pedir la renuncia de Rousseff, en una fecha que coincide con la multitudinaria manifestación que precedió a la renuncia de Collor de Mello en diciembre de 1992, dos años después de haber asumido el cargo. Las policía militarizada de San Pablo desplegará 1.100 efectivos con apoyo de helicópteros, para garantizar la seguridad en la movilización en la Avenida Paulista, que fue el epicentro de los mitines realizados en marzo, el más concurrido, y en abril. En el Palacio del Planalto, sede del Ejecutivo, también se aguarda con expectativa lo que pueda ocurrir, para lo cual diseñaron una ofensiva con el propósito de que la presidenta salga de su aislamiento político y recupere imagen. (Télam)







